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Fotos KRT |
Hoy día, más y más empresas dependen de complejas infraestructuras
tecnológicas para operar. Desde el sistema de facturación conectado
en red para que pueda ser accedido por varios colaboradores, además de
un centro de atención al cliente que tenga terminales que permitan interactuar
con usuarios que buscan soporte técnico, hasta las nuevas centrales telefónicas
de voz sobre IP (VoIP, por sus siglas en inglés) que brindan funcionalidades
antes vistas sólo en equipos de gran dimensión.
Con todo esto, el estar “fuera de servicio” por problemas en su infraestructura
tecnológica, ya sean minutos u horas, puede representar miles y hasta millones
de dólares en pérdidas para las organizaciones modernas. Entonces
es aquí donde entra a jugar un papel importante: el concepto de “alta
disponibilidad”, término que cuantifica a aquellos sistemas que tienen
un alto grado de operabilidad en un estado óptimo durante un intervalo
definido. Por ejemplo, si el administrador de una red asume que el valor tolerable
de disponibilidad es que se mantenga operando durante 99% del tiempo durante un
mes, y dado que un mes tiene aproximadamente 720 horas, entonces dicho sistema
podría estar fuera de servicio 7.2 horas al mes (un 1% del tiempo).
Pero la “alta disponibilidad” es parte de un modelo operativo que
depende de muchas variables. Estas variables, como un todo, permiten que una compañía
mantenga en estado óptimo de operación su infraestructura tecnológica.
La información, es decir, los sistemas operativos, las aplicaciones y los
datos deben estar a disposición del usuario final cuando los necesita.
Un ejemplo típico de fallas en esta sección del modelo es una compañía
que tiene computadoras de usuarios finales, incluyendo computadoras de puntos
de ventas, y que todas se “autentican” para entrar a la red en un
servidor que es único y del cual no existe una segunda opción. Una
falla del sistema operativo podría provocar la indisponibilidad de la red
a usuarios finales.
La infraestructura de la red, con aspectos como los sistemas de tierra o “ground”
de los cuartos de cómputos pasan desapercibidos, hasta el momento que una
descarga eléctrica malogra un servidor. Otro ejemplo son aquellos elementos
de la red que representan “puntos únicos de falla”. Para este
último caso es común encontrar empresas en las cuales su equipo
que conecta a su proveedor de Internet no tiene otro equipo similar que tome y
pueda llevar el tráfico, en caso de que el primario falle. O lo que es
peor, ni siquiera tienen un repuesto en caso de falla completa del equipo que
está en producción. Cabe destacar que adquirir uno de estos dispositivos
podría tardar días o semanas.
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La administración proactiva de la red conlleva aspectos
como el monitoreo
de los elementos de la red, la administración de las configuraciones de
los equipos, la administración de las fallas y el desempeño. Un
ejemplo típico en las empresas modernas es que los usuarios finales descubren
primero que los administradores tienen un problema. Bajo un escenario de alta
disponibilidad, estos administradores deberían tener una visibilidad proactiva
de tal forma que puedan, sino predecir, al menos descubrir eventos irregulares
en su etapa inicial, y poder reaccionar a ellos en el menor plazo posible.
Cuando se depende de proveedores de servicio, entonces la disponibilidad de una
compañía es también dependiente de este proveedor. Preguntas
como ¿cuántas conexiones tiene este proveedor hacia el “backbone”
de Internet, es decir, sus conexiones hacia proveedores en Estados Unidos (en
el caso de Panamá) son redundantes? ¿Qué medidas tienen para
poder defenderse de ataques de hackers? ¿Su centro de datos tiene planes
de contingencia en caso de una falla eléctrica prolongada? ¿Tiene
el proveedor un Acuerdo de Nivel de Servicio (SLA por sus siglas en inglés),
de forma tal que garantice un crédito en caso de interrupción del
servicio? Todas estas preguntas le ayudarán a evaluar la capacidad de
su proveedor de telecomunicaciones de contribuir a que su red tenga una alta
disponibilidad.
Otro de los aspectos que impacta la disponibilidad de la infraestructura tecnológica
es la seguridad. Aquí es fundamental que tanto la gente asuma dicha seguridad
como una cultura de trabajo, así como que existan las políticas
y procedimientos que la enmarquen y delineen. Por otro lado, la tecnología
debe adquirirse de acuerdo a las necesidades de la organización, y no tratar
de encajar la tecnología a las necesidades.
La educación de los usuarios finales, así como de los administradores
de la red, es fundamental para mantener una red operando.
Finalmente, es necesario tener una planificación de continuidad del negocio.
En otras palabras, qué hacer antes, durante y después de un desastre,
permiten que a pesar de tal evento, se limite el tiempo fuera de servicio. Llámense
desastres, en este caso, los causados por el hombre, como la´pérdida
no intencional de información; o aquellos fortuitos como un incendio en
un centro de datos.
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Todo este modelo operativo de “alta disponibilidad” debe ser revisado
periódicamente, porque factores internos o externos lo pueden convertir
en obsoleto.
En conclusión, si su empresa quiere competir en este mundo actual, en donde
la tecnología es una herramienta para sobrevivir y destacarse siendo rentable,
entonces su organización debe abocarse a seguir un modelo operativo de
alta disponibilidad. Ésta debe incluir aspectos como la información,
la infraestructura de la red informática, la administración proactiva
de la red, los proveedores de servicios de telecomunicaciones, la seguridad, la
educación de los usuarios finales y de los administradores de la red, así
como la planificación de la continuidad de negocios. |