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Guillermo Fariñas, un periodista cubano de 43 años, está en camino de convertirse en el primer mártir de internet.
Su estado de salud es crítico a causa de una huelga de hambre que inició el 31 de enero en demanda del libre acceso a la red para los cubanos.
Fariñas, psicólogo, director de la agencia independiente Cubanacán Press, comenzó su vigésima huelga de hambre después de que las autoridades le prohibieran distribuir sus escritos desde un cibercafé de la ciudad de Santa Clara.
El periodista -quien junto con otros 74 disidentes fue detenido y condenado a duras penas en marzo de 2003- goza de una licencia extrapenal por motivos de salud.
“Exijo al Gobierno la instalación de internet en mi domicilio para crear un precedente para todos los cubanos que queramos comunicarnos libremente con el mundo civilizado y democrático”, dice el disidente en una carta enviada desde el hospital.
Y advierte: “Mi ayuno se extenderá hasta mi muerte si no me otorgan ese derecho. Si Dios quiere que fallezca, falleceré. Seré un mártir por la libre información en el mundo”.
Fariñas ha manifestado que desea tener acceso a internet para informar sobre los 300 presos políticos que existen en Cuba y la “represión” contra la oposición y el pueblo en general.
El disidente está internado en un hospital de Santa Clara, a unos 270 kilómetros al este de La Habana, donde los médicos lo mantienen con vida suministrándole suero por vía intravenosa ya que rechaza líquidos y sólidos por vía oral.
El presidente de la Fundación Cubana de Derechos Humanos, Juan González Leiva, anunció que su organización y al menos otros cinco grupos de disidentes se han unido a la huelga de hambre que sostienen activistas de Santa Clara en apoyo a Fariñas.
González Leiva responsabilizó al Gobierno de la vida de Fariñas.
“Está muy grave, pero estable. Todo el mundo le pide que deponga la huelga, pero no accede. Su estado de ánimo es bueno, está consciente. Desde que comenzó la huelga ha perdido más de 25 kilos. En mayo fue operado dos veces para extraerle líquido de un pulmón”, dijo su hermana Raisa Fariñas.
Una fotografía que fue divulgada semanas atrás por otros disidentes muestra a Fariñas demacrado, postrado en una cama y rodeado de cables y tubos.
Cuba se equipara a Corea del Norte en las restricciones al uso de internet.
China y Vietnam permiten el acceso a los usuarios, aunque con limitaciones sobre los contenidos.
En Cuba tan solo pueden usarlo los funcionarios de confianza.
Los particulares no pueden conectarse a la red de manera legal, ya que no existen cibercafés.
Las autoridades alegan que Cuba privilegia el “uso social” y colectivo en centros de estudio, de trabajo y oficinas de correo en lugar del acceso individual a la red.
Disidentes como Fariñas sostienen que Cuba limita el libre acceso a la información.
Según cifras oficiales, unos 900 mil cubanos tienen acceso a internet, contando universidades, cuarteles, asociaciones, hoteles para extranjeros y centros laborales y revolucionarios. E
n la mayoría de los casos, los que tienen acceso solo pueden navegar por una censurada intranet de páginas locales.
En la isla hay 377 mil ordenadores, 3.4 equipos por cada 100 habitantes, uno de los índices más bajos del mundo.
Reporteros sin Fronteras ha expresado su “enorme preocupación” por la suerte de Fariñas y señala en un comunicado: “El periodista puede morir en cualquier momento, pedimos al Gobierno que escuche su mensaje o que pueda recibir visitas de representantes extranjeros destacados en Cuba”. |