Cuando estamos enamorados ¿qué hacemos?: Suspiramos,
una inhalación profunda. Una respiración lenta
y profunda puede relajarnos. Una rápida y descontrolada
puede hiperventilarnos y hasta ocasionarnos un desmayo. Las
actividades positivas y energizantes de nuestra vida siempre
involucran la respiración.
La respiración es poderosa y tiene efectos drásticos
en nuestra vida y nuestra salud. Sin embargo, la mayoría
no le presta atención a esta actividad básica,
tal vez por el hecho de que ocurre de forma automática,
como los latidos del corazón. Salvo contadas excepciones,
muchos tienen una respiración “superficial”,
es decir, rápida e incompleta.
Dentro de los cinco principios básicos del yoga está
el
pranayama o ejercicios de respiración. Prana
se puede traducir como energía vital, al respirar correctamente,
eso es lo que inhalamos y circula en nuestro cuerpo.
Una respiración yóguica adecuada nos permite
una buena oxigenación y la circulación de sangre
rica en oxígeno a todo nuestro cuerpo.
Permite desarrollar más control sobre la respiración
y sus efectos. Una correcta respiración trabaja todos
los músculos de la caja torácica, así como
los abdominales.
El
pranayama va de la mano con las asanas o posturas
yóguicas. La unión de estos principios son los
elementos básicos en la práctica del yoga. Los
ejercicios respiratorios brindan una mente calmada y alerta.
Algunos ejercicios ayudan en remover el exceso de mucosidades
y en la lucha contra males como asma y bronquitis.
La respiración y sus propiedades calmantes se utilizan
como punto de enfoque mental al practicar
asanas. Es
decir, cuando usted practique posturas yóguicas enfoque
sus pensamientos en el ritmo de su respiración. Esta
sencilla y básica práctica le ayudará
a desarrollar los resultados positivos esperados de su práctica
del yoga.
A
continuación detallo una corta
y sencilla práctica de ejercicios de respiración
básica:
Sentado en postura cómoda, cierre los ojos.
Respire normal, permita que su respiración vaya
a un ritmo calmado.
Que cada inhalación sea profunda,
hasta toda la capacidad pulmonar. Haga una corta pausa
(dos segundos) al inhalar al máximo y luego exhale
todo el aire calmadamente. |
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Repita estas simples respiraciones profundas unas 10 veces.
Lo importante es mantener la mente enfocada en la respiración:
en la sensación del aire al pasar, en los músculos
del torso funcionando, hasta en el sonido del mismo. Al terminar
sentirá la mente calmada y hasta un poco energizada.
Importante también saber que el pranayama debe practicarse
a conciencia y preferiblemente con ayuda de alguien experimentado.
Ejercicios mal llevados pueden ser contraproducentes. Para
principiantes, lo ideal son los ejercicios básicos como
el expuesto anteriormente, que se enfoque en simplemente respirar
profundo y calmadamente. Una práctica de pranayama puede
ser tan corta como de unos pocos minutos o tan larga como de
varias horas. Recuerde que los ejercicios respiratorios son
una forma de meditación.
Hay escuelas de yoga que se especializan en cursos de respiración,
como por ejemplo la Fundación el Arte de Vivir (
http://www.elartedevivir.org/).
La práctica frecuente de estos ejercicios crean mayor
elasticidad en los músculos torácicos, por lo
que los beneficios de mayor oxigenación eventualmente
se conseguirán no solo durante la práctica, sino
también en el diario vivir.