Algunos critican
este cambio, aduciendo que se debería
mantener el estilo de enseñanza original.
Lo que no se puede negar es que gracias al mercadeo y la comercialización
mediante libros, DVD, revistas, talleres, seminarios, etc.
actualmente el yoga es sumamente accesible. Sin embargo, siendo
nuestro país aún pequeño, la oferta es
algo limitada.
Antes de elegir dónde y cómo aprender yoga, sería
conveniente leer sobre los distintos estilos que existen para
elegir el más apropiado a los intereses de uno. Ver
artículo anterior “Estilos de yoga”.
Lo ideal es aprender con un instructor o si esto es imposible
al menos con alguien con más experiencia. Posturas o
prácticas aprendidas de forma incorrecta pueden ser
contraproducentes y difíciles de corregir posteriormente.
En
caso de que por cualquier motivo sea imposible asistir
a clases de yoga se pueden lograr grandes avances con
libros y videos. En este caso, recomiendo hacer algo
de investigación antes de hacer la compra. En
cuanto al instructor/autor, el estilo enseñado,
comentarios de otros compradores. Esto es fácil
hoy día mediante la internet en sitios como
amazon.com.
Antes de tomar clases con un instructor
le conviene hacer muchas preguntas, como por ejemplo ¿dónde
aprendió yoga?, ¿con quién?, ¿hace
cuánto tiempo?, ¿qué estilo de
yoga enseña? Incluso pida sus referencias o
pregunte sobre sus clases a otros estudiantes.
|
También si se
permiten clases de “prueba” y no dude en
no volver si no le gustó la experiencia.
No sea tímido, pregunte todo lo que desee saber. Lo correcto es que el
instructor le conteste abierta y honestamente todas sus preguntas e incluso le
recomiende otros instructores en caso de que lo que ofrece no sea exactamente
lo que usted busca. |
Foto/KRT |
En Panamá se ofrecen clases en algunas estudios de yoga
(muy pocos) en algunos casos en casas de los mismos instructores
y últimamente
en gimnasios.
Independientemente de la calidad de enseñanza del instructor,
el ambiente en un gimnasio no es lo más adecuado si
lo que busca es practicar yoga. Si lo que desea es “hacer
rutina de ejercicios muy completa” entonces disfrútelo.
El ruido, las interrupciones, y hasta la actitud deportiva
y competitiva no le permitirán un estado mental adecuado.
Vale recalcar: No hay que guiarse ciegamente por un “diploma” o
certificado. Es decir, los estudios de yoga varían mucho
en duración, calidad, práctica, etc. Existen
buenos instructores que tienen 40 años de experiencia
y sin diploma y otros que consiguen uno en un taller de un
fin de semana y sin experiencia previa.
Apenas se está creando un sistema estándar a
nivel internacional sobre los instructores, aunque muchos critican
la aplicación de ese método. Entre los diplomas
más reconocidos están los de escuelas como Sivananda
o cualquiera reconocido por la Yoga Alliance. Pero nuevamente
contar o no con uno no es garantía de nada.
En Panamá contamos con algunas librerías con
una selección interesante de libros sobre yoga. Para
los que tengan la facilidad, en la internet se consigue una
infinidad, aunque la mayoría en inglés. Las ilustraciones
y fotografías ayudan mucho, principalmente para la práctica
de asanas (posturas).
Entonces, ¿qué hacer? Lo ideal y más recomendado
es tomar clases con un instructor o escuela. También
aprender del tema y todo lo que conlleva mediante los libros
y videos.
La instrucción personal es irremplazable por lo personalizada
y la facilidad de trasmisión y aclaración de
dudas, y los libros y videos porque nos permiten profundizar
en temas que usualmente el limitado tiempo de una clase no
lo permite. Intente practicar unos cinco o seis días
a la semana; si no es posible, al menos unas dos o tres veces.
Pruebe distintos profesores, distintos estilos y hasta en distintos
lugares. Intente practicar solo ocasionalmente, después
de aprender la correcta postura y alineación.