¿Puede
el yoga combatir el estrés? La respuestas es sí.
Para comprender cómo el yoga ayuda primero debemos
comprender qué es el estrés, qué lo
ocasiona y cómo evitarlo o al menos lograr que no
afecte negativamente nuestra salud.
PELEA O ESCAPA
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El
estrés es el resultado de un
mecanismo de defensa del cuerpo conocido como “pelea
o escapa” (fight or flight en ingles). Tanto
hombres como animales cuentan con este instinto, el
de al sentirse amenazados combatir o escapar. Este
instinto es crucial en animales y en el hombre primitivo,
ya que le permitía ganarle a un enemigo o escapar
para sobrevivir mediante una acumulación de
tensión, que se traduce en aceleramiento del
ritmo cardiaco y la respiración, aumento de
adrenalina y por ende más fuerzas y resistencia
física. Un “acelere”. |
Esta respuesta automática del cuerpo ante los problemas
usualmente era liberada en el momento que surgía. Es
decir ante la amenaza se combatía o escapaba. Había
una descarga física de la tensión acumulada.
En el mundo civilizado rara vez tenemos amenazas físicas,
sin embargo las situaciones que nos presentan problemas que
deben ser resueltos nos ocasionan los mismos efectos físicos:
el estrés. El problema radica en que no lo liberamos
de ninguna forma, se acumula y esto tiene sus dañinos
efectos en el organismo.
RELAJANTES
La práctica del yoga nos permite desarrollar una respiración
profunda, lenta y relajada. El simple hecho de respirar de
esta forma tiene efectos físicos relajantes. Ante un
problema la reacción será cómo resolverlo,
a veces es una inhalación profunda. El ritmo cardíaco
disminuye y muchos estudios sugieren que con su práctica
frecuente incluso la actividad mental se relaja a estados similares
a los del sueño profundo aun sin estar dormido.
La
práctica del yoga frecuentemente
también nos permite comenzar a ver las cosas desde
otro punto de vista, a ser un poco más ecuánimes.
Le seguimos dando importancia a las cosas que lo requieren,
pero estamos más conscientes de su nivel de importancia
y la forma adecuada de manejar el estrés natural
que pueda ocasionar y estos problemas no llegan a sentirse
como una pesada cargada sobre nuestros hombros. Aun sabiendo
que somos responsables de ellos, sabemos que son solo
problemas y no “nuestra vida”. |
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Los simples efectos benéficos en la salud general también
contribuyen a combatir el estrés. La sensación
de cansancio y malestar de una mala salud general empeoran
un estado mental negativo. Similar a lo que sienten los deportistas
que “liberan” sus tensiones practicando un deporte,
con el yoga se sienten esta sensación.
La mente está siempre en actividad. Una gran ventaja
del yoga es que nos enseña a “apagarla” o
ponerla en estado de “atención pasiva”.
La forma básica de esta práctica es simplemente
no pensar en nada específico, simplemente estar conscientes
de que “somos” mediante la fijación en la
respiración y los latidos.
La mente es como un lago usualmente de aguas agitadas. Al calmar
las aguas (mente) podemos ver el fondo de este lago tranquilamente.
Poco a poco logramos ver problemas y emociones en lo profundo
de este lago, emergen los que nos agobian y los liberamos.
Las aguas de nuestro “lago” son cada vez más
transparentes.
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