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Los
porcentajes de población obesa
han alcanzado niveles de “epidemia” en
el mundo occidental, y muchos están desesperados por encontrar “la
fórmula” que ayude en la reducción del peso.
Vale afirmar que no existe una “pastilla mágica”. Sencillamente,
el cuerpo requiere cierta cantidad de calorías para sus actividades,
y las que no se consuman, se almacenan. O sea, engordamos por comer mas de
lo necesario.
Los requerimientos alimenticios varían de persona en persona
y según las actividades de cada uno. Lo que se debe saber es que la
actividad física es buena y aconsejable a todos. |
Existen otras razones de tipo hormonal, pero lo mas común
es que engordamos porque nos volvemos mas sedentarios y/o
comemos de más o alimentos no adecuados.
EL HALLAZGO
Cada
día son más los que descubren que la
practica del yoga ayuda a controlar y hasta a reducir
el peso y mejorar la salud. Algunos se limitan a
la práctica de algún estilo de hatha-yoga
(posturas), pero los que encuentran asombrosos resultados
son los que incorporan a su vida más elementos
del yoga, como una dieta vegetariana o que limite
el consumo de alimentos de origen animal, y prácticas
de meditación y de respiración.
Algunos estudios han podido comprobar que con la práctica
de hatha yoga se pueden quemar tantas calorías como
una suave caminata, hasta similar a las quemadas en una clase
de aeróbicos bien intensa. Esta diferencia radica en
el estilo de hatha yoga que uno practique, que van desde los
más relajantes y estáticos hasta estilos como
el vinyasa o el power yoga, que incluyen mucho movimiento y
el uso de
fuerza y equilibrio. Muchos se interesan en el yoga tan sólo
por probar una nueva forma de bajar de peso, y con el tiempo
aprovechan todos los otros beneficios que puede aportar a su
vida.
Si además de esto, incorporamos una dieta yóguica,
los resultados podrán ser mas rápidos y notables:
el yoga nos enseña a optar por alimentos de origen vegetal.
Estos usualmente contienen menos grasas, son altos en micronutrientes
que combaten enfermedades y la degeneración natural,
y a elegir alimentos frescos y naturales, evitando preservantes,
azúcares y otras sustancias que en realidad el cuerpo
no requiere o no en las cantidades que la mayoría consume
(como en el caso de la sal y el azúcar).
La
práctica de ejercicios de respiración
nos brindará una mayor oxigenación de todo
el cuerpo, mayor capacidad pulmonar, y un mejor funcionamiento
general de los pulmones y la musculatura de la caja toráxica.
El oxígeno es el “combustible” del
cerebro, y esta práctica ayudara a combatir la
sensación de “cansancio” y “fatiga” que
se presenta en muchos que sufren de obesidad.
La meditación
contribuirá a sencillamente sentirnos mejor y
mas tranquilos, a combatir el estrés, y a sentirnos
mas positivos con nosotros mismos y con nuestra apariencia
y condición física. El yoga nos enseña
a no dañar a otros ni a nosotros mismos, por ende
el proceso de pérdida de peso no debe ser traumático
ni violento mediante estrictas dietas o ejercicios que
en realidad no disfrutemos. |
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Evitemos la “tortura autoimpuesta”.
Debe ser un proceso gradual de adaptarnos a una vida más
saludable que simplemente permita que nuestro cuerpo se adapte
a sus
niveles de funcionamiento adecuado. La ciencia moderna corrobora
esto: Estudios médicos nos muestran que la mayoría
de quienes pierden peso de forma drástica lo vuelven
a recuperar, mientras quienes lo hacen de forma gradual tienden
a mantener su nuevo peso.
Mente sana en cuerpo sano: Esta conocida frase quizá sea
la que mejor encierre los principios y metas del yoga. Su práctica
nos lleva a vivir una vida plena, balanceada, disfrutando el
bienestar general de un cuerpo saludable, en armonía
con los demás, con la naturaleza y en paz espiritual.