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El
hatha yoga, aun cuando pueda ayudar a acondicionar
el cuerpo de forma muy completa, no es un deporte y
se debe tratar al cuerpo de forma distinta.
Es común escuchar a deportistas jactarse del dolor
muscular uno o dos días después de su rutina
de ejercicios o incluso los que sienten cierto dolor
o incomodidad mientras lo realizan.
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Fotos/KRT |
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En el yoga puede permitirse hasta cierto nivel un pequeño
dolor muscular los días posteriores debido al trabajo
de músculos fuera de condiciones, pero esto no debe
ser frecuente. Si ocurre con cada práctica, puede ser
señal de estar realizando demasiado esfuerzo o que no
practica con suficiente regularidad.
En la práctica de yoga se debe ser especialmente cuidadosos
con la reacción del cuerpo. No solamente porque va en
contra de los principios del yoga el hacernos un daño,
sino también porque las posturas y movimientos realizados
involucran estiramiento y las lesiones ocasionadas por excederse
o por movimientos mal realizados pueden ser dolorosas y lentas
en sanar. Esto causaría no sólo los malestares
obvios, sino también que no podamos continuar la práctica
regular por largo períodos de sanación.
Las posturas del yoga se pueden dividir en cuatro grupos, los
cuales dependerán de sus requisitos físicos:
1- Estiramiento
2- Fuerza
3- Equilibrio
4- Relajación
Dependiendo
de la condición de cada
persona, algunas posturas deberán ser realizadas
de forma más cuidadosa o incluso evitarlas totalmente.
Por ejemplo, las de equilibrio sobre un pie son benéficas y sin riesgo
para la gran mayoría, al igual que las de relajación que a nadie
hacen daño.
A las que requieren fuerza y estiramiento hay que procurar
hacerlas con cuidado y atención, especialmente si
involucran estiramiento de músculos.
Algunas personas no son capaces de soportar, por ejemplo, el peso de sus cuerpos únicamente
sobre sus manos, y un sobre-esfuerzo puede ocasionar desde caídas y golpes
hasta desgarres de ligamentos de manos y muñecas. |
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Las posturas que más cuidados requieren son las “inversiones”.
Como “inversiones” se entiende cualquier postura
que involucre posicionarse de forma invertida o “boca
abajo”. Esta puede ser gradual, como cuando simplemente
doblamos la cintura e intentamos tocar el piso con las manos,
como completa, como cuando nos paramos de cabeza sobre el
suelo y con los pies al aire. Las inversiones son contraindicadas
en algunos casos especiales, como por ejemplo embarazo (algunos
meses), alta presión arterial, diabetes, glaucoma,
infecciones de oído y sinusitis, obesidad extrema
o simplemente si hay malestar o dolor de cabeza, cuello,
ojos, oídos o garganta.
En algunas mujeres, las inversiones durante la menstruación
ocasionan malestares, pero esto varía de persona en
persona.
Tampoco es recomendado practicar de forma intensa durante
una enfermedad o en el período de recuperación
de lesiones.
Las inversiones ocasionan en algunos algo de mareo. Esto
se debe al cambio drástico en el flujo de sangre a
la cabeza. Para evitarlo, conviene tanto entrar como salir
a este tipo de posturas lentamente.
Como norma general, cualquiera con condiciones físicas
buenas o aceptables debe poder intentar la gran mayoría
de las posturas. Siempre intente de forma muy cuidadosa las
que puedan implicar riesgo de caídas, estiramientos
difíciles e inversiones y preferiblemente con un instructor
o al menos alguien más experimentado. En casos de
dolores musculares (los normales que se sienten después
de mucho ejercicio), limite un poco el esfuerzo e intensidad
de su práctica los días posteriores hasta haber
sanado completamente.
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Las
lesiones ocasionadas por estiramientos, tales como
desgarres o molestias del nervio ciático
(dolor en la parte posterior de pierna y parte baja de
la espalda) requieren largos períodos de descanso
del área afectada. |
El enfoque que debemos tomar al practicar yoga es de mejorar
nuestra vida y bienestar. Evitemos el enfoque competitivo
de los deportes si queremos lograr resultados positivos y
evitar lesiones.
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