 |
Cortesía / Sony BMG |
Poca gente hubo más sorprendida que los cuatro miembros de IL Divo cuando, en enero, el tercer disco de este grupo operístico Áncora, debutó en el primer lugar de las tablas de Billboard, desbancando a Unpredictable de Jamie Foxx.
David Miller, el miembro estadounidense de IL Divo, relata que el grupo estaba en los camerinos, en Connecticut, preparándose para iniciar su gira mundial de 2006, cuando llegó la noticia. IL Divo no es ajeno al éxito, por cierto. En su primer año, este políglota grupo vendió más de diez millones de discos por todo el mundo y estuvo en el primer lugar en veintiséis países. Su primer álbum, llamado simplemente IL Divo, logró ocupar la cuarta posición en las tablas de Billboard.
"Todos decían que Estados Unidos era un mercado muy difícil, y nosotros lo aceptamos", dice Miller, de 32 años de edad. "Así que cuando salió Ancora en el primer lugar, nos dimos cuenta de que era algo muy importante. Hicimos el anuncio durante nuestra presentación y todo el público enloqueció".
"Estamos en una racha sensacional ahora". La racha de IL Divo empezó en 2001, cuando Simon Cowell — el feroz juez de American Idol en su calidad de ejecutivo de BMG Records — encargó una búsqueda que duró dos años para encontrar a "un grupo que interprete canciones pop con voz de ópera". Así encontró a Miller, tenor, junto con el tenor suizo Urs Buhler, el barítono español Carlos Marín y el "vox populi" francés Sebastien Izambard.
Miller, que se crió en Denver y estudió en el Conservatorio Oberlin de Ohio, estaba trabajando en la producción de Baz Luhrmann para Broadway de La Boheme (2002) cuando un amigo le habló de IL Divo. "Siendo el rebelde que me considero ser, me gusta salirme de lo convencional", dice Miller. "Me pareció el momento oportuno para ir por algo que está un poco fuera de la ópera convencional".
"Yo no sabía que Simon Cowell estaba implicado", continúa, "y cuando lo descubrí fue después de que ya había aceptado. Entonces me di cuenta de que en verdad tenía grandes planes para eso". Pero Miller agrega que Cowell no ha sido una fuerza dominante en el proceso creativo de IL Divo.
"Cowell nos dijo: 'Ustedes son profesionales, yo no sé nada de música clásica, no sé nada de voces. Sólo sé lo que me gusta escuchar, así que hagan algo que me guste", recuerda Miller. "Esas fueron nuestras instrucciones".
Y agrega que el cáustico Cowell — conocido, amado y temido por los fans y concursantes de American Idol — no se aparece mucho por el mundo de lL Divo. "Eso es más para ganar público en televisión", dice Miller. "Pero sí nos da opiniones honestas. Nos reunimos quizá una vez al año para planear el siguiente disco, y él aporta sus sugerencias. Y si siente que algo no funciona, nos dice que no le gusta y que lo volvamos a hacer".
Miller piensa que Áncora, que significa otra vez o todavía en italiano, se benefició del tiempo que los cantantes pasaron juntos mientras grababan sus dos primeros discos — IL Divo (2005) y The Christmas Collection (2005) — y mantenían una apretada agenda de giras. "Necesitamos cuatro meses para armar el primer disco", dice. "No nos conocíamos, ni conocíamos a los productores. Tres de nosotros nunca habían estado antes en un estudio, así que hubo mucha experimentación en lo que nos orientábamos".
"Áncora tomó lo que habíamos aprendido y lo perfeccionó, después de habernos tratado durante casi dos años, de conocer cómo funcionan la voz de los demás, cómo funciona el temperamento de los demás", continúa Miller. "Cuando llegamos al estudio, fue cosa nada más de poner en acción esos principios. Queríamos elevar el juego, por así decirlo, y necesitamos tres o cuatro semanas, en lugar de tres o cuatro meses".
Aun con esa familiaridad, admite Miller, IL Divo sigue siendo un grupo volátil de personalidades. Se comunican básicamente en inglés, pero pueden tardar mucho para llegar a un consenso. "Hemos descubierto que cada uno es casi el estereotipo de su país", dice Miller. "Urs es muy metódico, Sebastien es muy sensible y emocional, Carlos está lleno de fogosidad y orgullo y yo soy como el hijo de en medio, el estadounidense. Quiero ser el pacificador, el intermediario".
Hasta ahora, por lo menos, esas diferencias sólo han fortalecido a IL Divo. Los miembros del grupo incluso ya empezaron a componer sus propias canciones, informa Miller, y esperan que alguna de ellas entre en su próximo disco. El grupo también tiene "el propósito definido de ramificarse y hacer que su sonido sea más abarcador", revela, "haciendo que se junten elementos de pop y de ópera en un punto medio".
Entre tanto, el grupo está disfrutando de su éxito global, un éxito que, aunque sea sorprendente visto a la luz del gusto actual, no deja de tener precedentes.
"Pienso en lo que era la ópera en los siglos XVII, XVIII y XIX", dice Miller. "Esos eran las Madonna y los Bruce Springsteen de su época. Y, antes de que yo empezara a ensayar en serio, siempre tuve el sueño de que algún día iba a estar en MTV y cosas por el estilo, cuando veía MTV de joven y pensaba que eso sería lo máximo. "Todavía no estamos ahí, pero no creo que esté fuera del ámbito de lo posible".
|