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LA PRENSA/ Maydée Romero |
Oscar De León se merecía un regreso y este año volvió a las tiendas de discos con Fuzionando, un intento de entrar en las tendencias de música actuales pero que solo deja claro que lo mejor es serle fiel a su estilo propio.
Hay que esperar hasta la sexta canción, Usted señor, para darse cuenta que el Oscar De León de siempre no había desaparecido, para el octavo tema, Guede Zaina, ya la cosa se pone sabrosa.
Son bailables, son pegajosas, son chistosas, con ese sabor De León que lo hará bienvenido en cualquier fiesta –sobre todo de fin de año-, algunas compuestas por él, que hablan del racismo.
Lo triste es que antes de llegar allí tiene que escuchar sus verdaderos intentos de fusión, que aunque instrumentalmente puedan sonar bien, sus letras no dicen nada ni cautivan. La primera canción Llámame con Tego Calderón es un comienzo con pie izquierdo, demasiado predecible y simple para una leyenda de la salsa. Si bien la fusión flamenca de La canto está bien lograda, la letra es tan floja que estorba, ¿quién quiere escuchar una canción que se la pasa diciendo que no será un éxito?
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La Prensa / Nicolas Psomas |
La canción Me fallaste con Gilberto Santa Rosa, que debía ser uno de los platos fuertes -después de todos son dos íconos de la salsa-, se escucha como quien bebe un vaso de agua, sin mucha emoción.
Para los amantes de la música de Oscar De León, sugeriría no escuchar la última canción del disco, Mírala, que es un reggaeton común y corriente, de fábrica industrial. Los salseros de acero puede que rasguen sus vestiduras después de oírla.
Pero a los que amen el reggaeton les parecerá agradable. |