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Viernes
| 11.03.2005
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| AL
ESTILO DE LUCY MOLINAR |
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Manuel
Vega Loo
De prensa.com |
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Lucy
Molinar tiene más de 15 años en los
medios de comunicación istmeños. Desde
un principio se ganó a los televidentes por
su particular forma de entrevistar a los políticos. ¿Quién
ha olvidado las entrevistas que le hizo al ex contralor
general de la República Rubén Darío
Carles y al ex presidente Ernesto Pérez Balladares?
El sentido del humor es otra de sus cartas de presentación.
A partir de las 6:00 de la mañana en el noticiero
de TVN Canal 2 intenta buscarle el lado amable a
la actualidad política local. La tarea no
siempre es fácil, sobre todo cuando se tiene
el caso CEMIS y las peleas en la Corte Suprema de
Justicia.
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FOTOS/Maydée
Romero |
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Llegó a las pantallas
panameñas en 1990 cuando la contrataron en Telemetro
Canal 13. Se confiesa una mujer alegre y que no le gusta
que la encasillen. Su vida profesional en Panamá es
un ejemplo de esa afirmación. “Yo no he
pasado más de cinco años haciendo lo mismo”.
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| EL CAMBIO |
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Esta dinámica periodista destaca que durante cuatro años estuvo intentando conseguir trabajo en los medios locales, pero no le fue posible, por lo que trabajó en España, Venezuela, Brasil y Chile.
Su camino profesional se transformó en Chile cuando conoció a la mamá del empresario Nicolás González Revilla, quien le dijo que se fuera para Panamá porque su hijo le daría trabajo en Canal
13.
Uno de sus grandes objetivos en este momento es el proyecto Tagua, el cual regenta
una escuela para mujeres de escasos recursos económicos. “A este
programa le estoy dejando la mitad del pellejo, literalmente hablando”.
La periodista cree que la pobreza se combate al darle herramientas a las personas
para que salgan adelante. “Ya tuvimos el primer grupo de mujeres y fue
una experiencia maravillosa”.
—¿Por
qué estudia periodismo y no derecho,
al ser una mujer tan combativa?
—
Por temperamento, no podía estudiar
una carrera que me obligara a lidiar todos
los días con los mismos temas.
—
De sus años de reportera ¿qué extraña?
—
Sabes que añoro, a veces… el no
tener la responsabilidad de lo que va a pasar
mañana. Cuando era reportera llegaba
y veía qué me tenían asignado;
ahora termino un día y en el
acto empiezo a pensar qué va a pasar
el día siguiente. |
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-¿Se
puede decir que su vida laboral no tiene horarios?
-Sí, mira, la semana pasada fui al supermercado
con dos de mis hijas y me encontré a una serie
de personas de esas que te dicen “déjame aprovechar
este momento para contarte esto”…al rato
una de mis hijas me dijo: No hables con más
nadie, ¿puedes?
Y le explique que esas personas tenían algo
que decirme y no podía dejar de escucharlas.
Cuando llegué a mi casa me enteré que se
me había olvidado comprar la carne, que era realmente
lo que había ido a buscar.
—¿
Cuál ha sido su fuente más difícil?
—
Todas son difíciles, el que esté en ese
grupo al que yo llamo el hit parade, o sea los protagonistas
de la noticia. Es complicado cuando son noticias más
o menos delicadas, la gente nunca quiere aparecer.
Nadie quiere que le pregunte las razones por las cuales
está de turno en la noticia, por lo general
no son cosas agradables. Por ejemplo, ahora mismo estoy
persiguiendo a la gente que tuvo relacionada con el
caso
CEMIS, pero no las localizo.
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Cuando
yo empiezo en el noticiero “estoy
buscando a zutano, conteste”, me llaman
antes de que siga…
—¿ Se
puede decir que hay un estilo Lucy Molinar
para entrevistar?
— Todo el mundo tiene su estilo particular, yo hago lo que tengo que hacer,
aunque a veces cuesta y a alguna gente le molesta y tienes que enfrentarte
con malos
tragos, pero bueno, es lo que me toca.
— Pero su estilo de entrevistar no es de confrontación ni violento. |
—¿Usted
maneja una entrevista sin agresión?
—
Trato siempre de que la gente entienda que estoy confrontado
sus ideas y no a ella. Siento un respeto profundo por
las personas que se sientan a mi lado, o sea, eso es
de rigor. Puedo cuestionar sus ideas y actos, pero nunca
la persona, porque para mí el respeto por lo demás
es una regla que no tiene consideración. Se
respeta y punto.
—¿ Ha sufrido alguna amenaza?
-No, gracias a Dios aquí no se vive la realidad
de otros países. Por lo general te mandan a decir
que no te darán más entrevistas.
Sin embargo, solamente hubo una ocasión en la
que me involucré en un tema de esos que uno no
se da cuenta en el lío en que estará hasta
muy tarde, estaba ligado al narcotráfico. Sí tuve
un sustito, y dije por allí no. Pasé la
información a aquella persona que tenía
la posibilidad de hacer algo.
—¿Ha considerado
incursionar en la prensa escrita?
—
Una vez lo hice, cuando viví en Chile trabajé en
un periódico. Y es probable que allí termine
porque las mujeres en la televisión no duramos
mucho. No sé, ahora estoy muy cómoda con
lo que estoy haciendo. Tiene sus sacrificios como levantarse
a las 4:00 de la mañana, pero paso más
tiempo con mis hijos, los cuales son una prioridad.
—¿Cuál ha sido el peor rumor
que le han inventado?
—
El peor y el más largo… cada persona le
puso su ingrediente a la historia. Fue que mi esposo
estaba casado en Francia. Cuando teníamos uno
o dos años de casados surgió un cuento,
no sé de dónde, que había venido
su esposa de Francia y que me montó un alboroto
en el edificio. Afirmaron que me había divorciado.
Dijeron que yo lo había dejado y otra gente comentó que él
se fue detrás de ella. En esa época pasaron
cosas súper simpáticas. Recuerdo que fuimos
a una reunión del edificio… y un vecino
no pudo resistirse y nos preguntó si era verdad
la historia que decían.
Lucy
Molinar ha aprendido a lidiar con ese tipo de
cuentos y
le ha enseñado a sus hijos que su mamá es
una figura pública y que está expuesta
a las preguntas de las personas.
También les enseña que el talento y la dedicación los ayudará a
vencer cualquier barrera, incluso aquellas ligadas con el racismo y la discriminación,
que lastimosamente existe en alguna medida en el país. “¡Sí!,
en Panamá hay una dosis racismo, pero eso no es una barrera… Lo
que estoy es un poco preocupada por los jóvenes”. |
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Agrega
que el problema del racismo es el racista, y destaca que
ni el racismo ni el clasismo son una limitación
para luchar por las metas personales. “A mí nunca
me han dicho que me cierran la puerta porque soy negra… soy
la prueba viviente de que se puede salir adelante”. |
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