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| EL HISTORIADOR Y EL CAMERLENGO |
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| Por:
Allen Smithee |
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A estas alturas de
2005, quizás solo quedan en el mundo algunos misioneros en rincones remotos
que no han oído de El código Da Vinci de Dan Brown. Como la gran
mayoría, esa fue la primera obra del autor que leí, y quedé
fascinado con la ingeniosa narración. Eso me motivó a rastrear las
novelas anteriores de Brown, y la siguiente que leí fue Angels & Demons
(Ángeles y demonios), la primera aventura de Robert Langdon pre-Santo Grial.
Me sorprende que esta novela no haya sido un éxito mundial como la posterior.
El Código Da Vinci me encantó, pero al concluir Angels & Demons
me apetecía pararme y aplaudir.
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Dan Brown -quien dedica años a investigar
el material de cada una de sus novelas- construye un relato absorbente desde la
primera escena la cual, curiosamente, es paralela al comienzo de El Código
Da Vinci: Tras un enigmático asesinato en el prólogo, el profesor
Langdon es despertado en la madrugada por la llamada de alguien que requiere de
sus vastos conocimientos históricos. Pero esta vez él no es sospechoso
del crimen. Langdon es trasladado a Suiza, al Consejo Europeo para la Investigación
Nuclear (CERN, por Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire),
en donde un científico que ha descubierto el método para producir
antimateria ha sido asesinado por una legendaria hermandad llamada los “illuminati”,
a la cual Langdon ha dedicado largas horas de estudio.
La antimateria es la espada de doble filo del nuevo milenio: Una fuente de energía
inigualable que también puede fungir como una apocalíptica arma
de destrucción masiva. Y los “illuminati”, enemigos jurados
de la Iglesia Católica, han ocultado en el Vaticano suficiente antimateria
como para convertirlo en un cráter precisamente el día del “Il
Conclave”, la reunión de todos los Cardenales del planeta para elegir
a un nuevo Papa.
Con menos de seis horas para la destrucción del catolicismo, Robert Langdon
llega al Vaticano acompañado de Vittoria Vetra, una voluntariosa científica,
quien lo acompañará en una sofocante aventura a través de
la Santa Sede y Roma, intentando descifrar los secretos de los “illuminati”
para localizar al Hassassin que ha secuestrado a “Il Preferiti”, los
cuatro Cardenales favoritos para el puesto de Papa. Simultáneamente, el
Camerlengo Carlo Ventresca -el asistente personal del Papa, quien de acuerdo a
la ley del Vaticano queda a cargo hasta la elección del Pontífice
sucesor- tiene que hacer frente a la humillación y potencial extinción
de la Iglesia bajo el ataque de los discípulos de la ciencia, y las controversiales
decisiones que tomará harán que el mundo se detenga y atienda al
drama.
Tres párrafos no le hacen justicia a esta historia, pero nada lo hará
salvo leerla. Recuerdo que en la década de los 80 se puso de moda las secuelas
en el cine que en realidad no continuaban la historia sino que repetían
la fórmula de la primera película. Esa es la misma impresión
que tengo de El código Da Vinci tras leer a su antecesora. Si bien aquella
es fascinante por la riqueza de datos históricos y artísticos que
contiene, a fin de cuentas no es más que una gran persecución de
principio a fin.
Angels & Demons, por otro lado, nos ofrece una sólida trama repleta
de giros y acontecimientos emocionantes con un pulso frenético, con un
estilo narrativo que es la versión en prosa de la serie de televisión
24. Repleto de información histórica y artística
mezclada con la ficción, el libro además aborda el eterno conflicto
entre la religión y la ciencia, entre la fe y el pragmatismo, desde equitativos
e innovadores ángulos. El fundamento científico de la novela nos
sorprenderá con lo cercanos que estamos a vivir en un mundo radicalmente
distinto al conocido. Y de especial interés resultan los ambigramas de
los “illuminati”, que fueron diseñados específicamente
para la obra de Brown, y el misterioso diamante de la hermandad que conocemos
al aproximarnos al desenlace.
Como si estos elementos no bastaran, Dan Brown habita sus páginas con personajes
geniales, desde el intelectual Robert Langdon, el sádico Hassassin, el
comandante Olivetti de la Guardia Suiza, el director de CERN, Max Kohler; hasta
Vittoria, una digna coprotagonista de quien Sophie Neveu es solo una sombra.
Pero el miembro más interesante del elenco es el carismático Camerlengo
Ventresca, quien debe sumarse a los personajes más memorables de la literatura
reciente.
Todos esos ingredientes componen la receta para una singular aventura en tiempo
real que le robará el aliento a los lectores y les dejará, al cerrar
sus páginas, nuevas interrogantes sobre la auténtica naturaleza
de los milagros.
Enero, 2005
Referencia Bibliográfica:
Brown, Dan. Angels & Demons. EU: Pocket Books, 2000. 569 p.
Nota. Allen Smithee es parte del Círculo de Lectura
Guillermo Andreve.
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