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Jueves |
10.03.2005 |
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| EL ROMPECABEZAS DE RICHARD BROOKS |
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Por: Humberto
López Cruz
Universidad Central de Florida |
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La
primera entrega novelística de Richard Brooks debe tomarse con seriedad
a pesar de llevar el epíteto, proporcionado por el propio
autor, de "locura narrativa". La cordura de la anterior
oración radica en que la novela posee características
que muy bien la pudieran incluir bajo la categoría
de experimental.
Este subgénero de la novela, que en su momento fuera cultivado por figuras
literarias de la talla de Julio Cortázar y Guillermo Cabrera Infante,
entre otros, no es visitado regularmente por nuestros escritores. Ahora, proveniente
de Panamá, tenemos un caso interesante en nuestras manos.
La
calle del espanto es la novela que nos
ocupa. Es cierto que un lector no familiarizado
con el devenir diario de la nación
panameña puede, a ratos, sentirse
algo despistado y con el temor presente
de extraviarse en algún vericueto
inesperado de tan singular calle. |
No obstante, el temor es infundado,
ya que se puede acceder a un texto que gusta por su estructura,
léase por la falta de ella, donde lo inesperado es lo
cotidiano. Los rasgos surrealistas a los que recurre Brooks colaboran
con la madeja narrativa y es necesario dejarse llevar por la
lectura so pena de enredarse en alguna de las trampas de su autor.
Richard Brooks es el seudónimo de Ricardo A. Ríos
Torres. Al concluir la lectura de La calle del espanto vemos
el vitae literario de Ríos Torres y comprobamos que el
escritor no es nuevo en este campo. Sus anteriores publicaciones,
como crítico literario y como historiador, hablan por
sí mismas. Ahora bien, el resultado feliz de esta incursión
de Ríos Torres en el campo de la ficción ratifica
que ha habido éxito en el cambio. No todos los escritores
que intentan derroteros similares han sabido, o han podido mezclar
ambas escrituras y salir victoriosos del lance. Brooks ha probado
que en su caso sí se puede.
La novela, a pesar de comenzar guiándonos por callejuelas
de la ciudad antigua, recorre avenidas literarias, ya que muchos
de los capítulos llevan el nombre de algún renombrado
escritor o escritora contemporáneo. Los esfuerzos literarios
de Panamá no pasan inadvertidos ya que Letras de fuego
(95-98) y el Círculo de Lectura Guillermo Andreve (119-22)
encuentran su espacio en sendos capítulos que consagran
la dedicación de Ríos Torres, ahora devenido en
Brooks, por fomentar y auspiciar las inquietudes literarias del
istmo. Se deduce, al avanzar por las páginas del texto,
que el tesón ha triunfado.
Como todo trabajo experimental no se debe leer al pie de la letra,
pero sí hay que leer bien todas las letras para intentar
unir todas las piezas del rompecabezas que Brooks ofrece, aunque
nunca intenta ayudarnos a armarlo. Esa es la tarea del lector.
Todas las avenidas que confluyen en el epicentro narrativo son
el borbotar de una mente que no cesa de estar en ebullición
y de un país que necesita ser reescrito desde diferentes ángulos.
Opino que la nación panameña vuelve a ser la gran
protagonista, que aunque silente, se escucha al voltear de cada
página. Esta es una característica que se observa
en muchos de los narradores contemporáneos de la joven
república.
La calle del espanto se inserta dentro de una prosa atrevida
que atrapa al lector desde su comienzo. Es fundamental acercarse
a la novela con la intención de descubrir, de ser parte
del universo urdido por Brooks.
Solo a través de una comunión directa con el texto
el lector puede decir que ha recorrido la calle y salido ileso
de la aventura. Es de singular importancia resaltar los diversos
epítetos con los que el autor encabeza la mayoría
de los capítulos que componen la novela. También
es significativo cotejar con el texto los poemas que se insertan
como parte del capítulo en cuestión. Todo conlleva
a la urdimbre literaria que ofrece el autor en ésta, su
primera entrega en el campo de la ficción.
El libro cumple con dos propósitos: Agrada al lector y
ofrece una visión de Panamá no vista con regularidad.
El escritor refleja al país y el tortuoso deambular por
la calle del espanto nos acerca a una nación que merece
ser estudiada con cuidado. Los personajes hablan; por consiguiente,
desean ser escuchados. La calle del espanto, ahora convertida
en novela es el instrumento a mano para llevar a cabo tal función.
No podemos desaprovechar esta oportunidad.
Ficha técnica:
Brooks, Richard. La calle del
espanto/ Panamá: Círculo
de Lectura Guillermo Andreve, 2004. 182p. ISBN 9962- 8875-
0- X
Nota. Humberto López Cruz es catedrático de
literatura, crítico literario, desarrolla el periodismo
cultural y promociona el Panamá Literario en Estados
Unidos. Tiene varias obras dedicadas a la literatura panameña.
Es asesor internacional del Círculo de Lectura Guillermo
Andreve.
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