Al leer la nueva novela de Greg
Rucka, A Fistful Of Rain, no pude evitar asignarle a la protagonista
y narradora la voz de Jeanine Garofallo. Es el tono ideal
para Mim Bracca: Marginalmente humoroso, abundantemente cínico
e inoportunamente emotivo. Y esas características
también aplican al personaje, que se nos presenta
con las cicatrices psicológicas que la pluma de Rucka
sabe trazar.
Greg ya anteriormente procuró innovar
en el género del thriller con su serie del guardaespaldas
Atticus Kodiak, pero en esta ocasión da un paso más
original y nos propone, como heroína, a la guitarrista
de una banda de rock and roll que cuenta con más recuerdos
traumáticos que sentido común. Vanessa, la
vocalista del grupo Tailhook, en media gira decide enviar
a Mim de vuelta a casa para que resuelva su problema de alcoholismo
que comienza a perjudicar al conjunto. Y ahí comienza
la historia.
Al leer la nueva novela de Greg
Rucka, A Fistful Of Rain, no pude evitar asignarle a la protagonista
y narradora la voz de Jeanine Garofallo. Es el tono ideal
para Mim Bracca: Marginalmente humoroso, abundantemente cínico e inoportunamente emotivo. Y esas características también aplican al personaje, que se nos presenta con las cicatrices psicológicas que la pluma de Rucka sabe trazar.
Greg ya anteriormente procuró innovar en el género del thriller con su serie del guardaespaldas Atticus Kodiak, pero en esta ocasión da un paso más original y nos propone, como heroína, a la guitarrista de una banda de rock and roll que cuenta con más recuerdos traumáticos que sentido común. Vanessa, la vocalista del grupo Tailhook, en media gira decide enviar a Mim de vuelta a casa para que resuelva su problema de alcoholismo que comienza a perjudicar al conjunto. Y ahí comienza la historia.
De vuelta en Portland, Mim tiene que lidiar con el hecho de que mientras estaba de gira la popularidad de Tailhook la ha convertido en una celebridad. Y eso no solo implica la portada de Rolling Stone. También incluye encuentros amenazantes en el portal de su casa, fotos de ella desnuda en internet, homicidios y chantajes. Y como respuesta, Mim bebe.
Su hermano —vendedor de drogas— le revela que su padre ha salido de la cárcel —en donde estuvo pagando una condena por el homicidio de su madre— y desea hacer las paces con ella. Y como respuesta, Mim bebe.
Pero sus reacciones monotemáticas resultarán insuficientes al enfrentarse al plan implementado por un misterioso hombre enmascarado que no se detendrá hasta arrebatarle las pocas cosas que le quedan.
Rucka está consciente de que una de sus mayores habilidades narrativas se concentra en la caracterización y la explota al máximo en esta novela. Mim es un fascinante personaje que se aleja tanto del rol de heroína como el de antiheroína, y se planta en el cómodo papel de cualquier persona cotidiana falta de un par de años de terapia emocional.
Afortunadamente nadie le advirtió a Greg que esa no es la protagonista apropiada para una historia de suspenso, pues las amenazas y desafío que surgen a lo largo de la trama ocupan segundo lugar al comportamiento errático de Mim a medida que comete error tras error en sus intentos de salir de una trampa de la cual solo tendrá oportunidad de liberarse si halla el valor para confrontar el pasado del que ha huido pavorosamente.
La primera oración de A Fistful Of Rain nos la dice Mim Bracca: “Esta es la canción que jamás podré escribir”. Así, Greg Rucka pone la tónica de un relato que se apodera de la sensibilidad propia de una artista y la exprime hasta arrancarle la última lágrima, sin que en ningún momento los acontecimiento dejen de tomar giros que mantendrán desconcertados tanto a la guitarrista de Tailhook como a sus lectores, haciéndonos concluir que más que el sofá de un buen psicólogo lo que estos personajes necesitan es precisamente los suplicios a los cuales su creador es capaz de someterlos.
Referencia bibliográfica:
Rucka, Greg. A Fistful Of Rain. Nueva York: Bantam Books, 2004. 364 p.