Página del lector_20120316

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DESOBEDIENCIA CIUDADANA

En abierto desafío a un decreto alcaldicio que prohíbe botar la basura al costado de la vía, algunos moradores de Las Garzas de Pacora aún incurren en esa mala práctica, al punto de que, día tras día, crece la acumulación de desperdicios en el área, evidenciando la falta de cooperación ciudadana en materia de la adecuada disposición de los desechos.

Critican el rol del rector en la mesa de diálogo

Este trimestre ha estado convulsionado por las protestas de los pueblos originarios que aún no llegan a un acuerdo entre las partes; pero se crearon las condiciones para una mesa del diálogo y se llamó al rector de la Universidad de Panamá para que participe, lo que nos crea grandes interrogantes.

¿A quién representa el rector en el diálogo? ¿Cómo participar en un diálogo cuando dentro del claustro se ha pisoteado la ley universitaria? ¿Cómo presentarse a un diálogo, cuando dentro de la institución no se ha dado ejemplo de participación, disidencia y transparencia? ¿Cómo hablar de represión a pueblos originarios, cuando la Universidad se encuentra secuestrada y solapada? ¿Con qué cara hablarle a los pueblos originarios sobre sus tierras, si la Universidad ha perdido sus patrimonios en tierras por ventas innecesarias? y ¿cómo pedir calma a los pueblos originarios, cuando en la institución se ha desatado una vorágine de persecuciones, atropellos y destituciones de docentes y administrativos?

Realmente el papel que juega el rector en la mesa para el diálogo entre los pueblos originarios y el Gobierno, no es representativo, ni mucho menos garante, cuando dentro de la institución él no ha dado ejemplo de debate de ideas, disidencia y participación, solo ha seguido concentrando su poder absoluto en todas las instancias universitarias. Porque los que hoy han secuestrado la Universidad, son un claro ejemplo de la violación a la Constitución y la ley, como la Universidad le ha dado la espalda a la sociedad, la sociedad también le ha dado la espalda a la Universidad, al igual que al conocimiento, encontrándonos con una universidad aislada de todos los problemas reales del país.

Las destituciones de docentes y administrativos que se hacen en estos momentos en la Universidad son una clara evidencia del clientelismo y la politiquería que se vive en la Universidad; con estas destituciones, que ellos sustentan como planilla abultada o profesores que ya cumplen cierta edad, se crean las condiciones para hacer nuevos nombramientos para cumplir con el gobierno de turno.

Todas estas nuevas reglas y excepciones a lo interno de la institución reafirman el régimen centralizado de la Universidad, donde el rector goza de amplias atribuciones y preponderancia, los escogidos para permanecer en la institución podrían convertirse en un selecto grupo de privilegiados por la discrecionalidad de la autoridad. Estas llamadas medidas de racionalización no abordan las causas reales de la problemática de la Universidad, expresada en el agotamiento de un modelo de gestión académico y administrativo.

César Valdés Paredes Estudiante Universitario


Apoyan legalizar el consumo de drogas

En relación al artículo titulado: “En contra de la despenalización”, escrito por el abogado Neftalí Jaén (La Prensa 7/3/2012), refiero lo siguiente:

El Sr. Jaén enfoca la despenalización del tráfico de drogas ilícitas y no la despenalización del consumo de drogas ilícitas, campaña que promueven los presidentes de Costa Rica, Guatemala y otros en su gira que incluyó a Panamá.

Dudo que alguien apoye lo primero, por razones obvias, como delito de lesa humanidad.

Legalizar el consumo de drogas ilícitas, en mi opinión, daría el golpe de gracia al narcotráfico y sus consecuencias destructivas y aberrantes de alto costo social.

La “Ley Seca” originó las mafias en Estados Unidos y su derogación las eliminó, a título de ejemplo.

No menos daño individual, familiar, social y económico causan el alcohol y el cigarrillo, drogas cuyo uso está legalizado. ¿Por qué no se incluye el resto de las drogas en esta categoría?

Creo que la respuesta es un secreto a voces que ameritaría otro artículo de opinión.

Ana María Bernasconi de Vásquez jubilada


Sobre imprecisiones geográficas

Puede que, como lector frecuente del diario La Prensa, no siempre he estado de acuerdo con su línea editorial, no obstante, lo que siempre he ponderado es el libre rejuego de ideas, algunas diametralmente contrapuestas que refleja en sus páginas y, sobre todo, sus interesantes artículos culturales, que me han servido en más de una ocasión en mi labor docente, tanto a nivel secundario como universitario.

No obstante, a pesar de que se han preocupado por actualizar sus datos, como en el caso del nombre ngäbe por el de gnöbe y, más recientemente el nombre guna por el de kuna, realizando las explicaciones pertinentes sobre estos cambios en la forma en que se escribían estas palabras; hemos de notar, que ese no ha sido el caso de otros términos, como es el de insistir en que en Panamá contamos con costas en el Atlántico, lo que se puede calificar de impreciso, aun cuando al mar Caribe se le considere mar abierto de la mencionada masa oceánica.

Esta imprecisión se ve por doquier, incluso en algunos mapas, y hasta en el sitio de internet e informes de la Autoridad del Canal de Panamá, por citar solo algunos ejemplos. Todavía hoy en día y desde que tengo memoria, y me encamino hacia los 42 años de vida, se le llama a la ciudad de Colón la “ciudad atlántica”. Claro que en el apelativo de esta urbe interviene mucho de tradición. Bastaría una simple comprobación de los límites de la República de Panamá, para reafirmar lo que nos han enseñado en el colegio desde nuestros primeros años escolares, que el límite norte de nuestro país es el mar Caribe y no el océano Atlántico.

Otro tanto ocurre con la existencia de estación seca y lluviosa, en vez de invierno y verano en nuestro país, en donde al estar en el hemisferio norte cuando llega diciembre deberíamos entrar en el invierno o en nuestro caso iniciarse las lluvias y esto, como sabemos, no es así, sino todo lo contrario. Esto se debe, entre otras razones, a que al situarnos en la zona más ancha del planeta, por decirlo de alguna manera, recibimos mayor irradiación solar, a diferencia de los países que están más al norte. Y cuando se trata de vacacionar durante esta época se dice veranear, porque, después de todo, no existe el término “sequear” o algo parecido.

Obviamente, que a pesar de las aclaraciones de orden académico que se puedan aportar sobre estos y otros temas, la tradición pesa mucho en el consciente y subconsciente colectivo, por lo que muchos seguirán pensando que en Panamá contamos con costas directas en el Atlántico y verano e invierno.

Héctor Anria docente de Geografía e Historia


´Hasta en lo positivo ven lo negativo´

Me dirijo a usted en esta oportunidad [la carta va dirigida a la periodista Mónica Palm, responsable de la columna citada a continuación], con el fin de hacer algunos comentarios que estimo pertinentes, dada su opinión externada en una glosa de la columna “Tal Cual”, publicado en La Prensa el miércoles 15 de marzo del año en curso, denominada: “Fraternidad”, en la que, además de criticar la solidaridad y respaldo público entre ministros de Estado –aunque le parezca extraño– también lanza un reto de si puede repetirse en mi persona, el apoyo que recibió el ministro Mulino.

Debo reconocer su arte en el uso del sarcasmo como herramienta inspiradora para escribir y lograr el deleite de sus lectores. No obstante, no espero ni más ni menos de usted, ya que solo puede ver lo negativo hasta en lo evidentemente positivo.

Para vuestro conocimiento, y pese a todas las acciones de nuestros opositores para desmoralizarnos, dividirnos y afectarnos con sus ataques constantes, no han logrado lo que por meses han intentando sin éxitos; crear crisis a lo interno del Gobierno.

Yo creo en los milagros, y espero que en algún momento se tome el tiempo de escribir hechos positivos, entre ellos, que existe la amistad, el respeto y aprecio entre altos funcionarios de este gobierno, en el que hay más cosas que nos unen que las que nos pueden separar. Pero como es un hecho inédito en política, pero positivo, les ¡cuesta creerlo!

Ha habido momentos de tensión como en todo gobierno, que nos ha puesto a prueba, pero más que simplemente “renunciar” al cargo, el reto ha sido resolver y no abandonar el barco. Puedo decirle, con propiedad, que cada uno de los ministros que integramos el Consejo de Gabinete está haciendo su trabajo, y, nada ni nadie nos va a distraer de cumplir con nuestros imperdonables, y menos, romper la mística de trabajo y colaboración mutua que existe entre nosotros. Ello ha garantizado cumplir con nuestras funciones de; brindar seguridad a las personas y sus bienes, combatir el narcotráfico y la delincuencia, promover las inversiones de capitales nacionales y extranjeros en nuestro país, creando miles de empleos, hay paz laboral, ya que mi equipo de trabajo está comprometido en atender los conflictos laborales, mediante el “Diálogo social tripartito” permanente, para evitar huelgas costosas para el país y los interlocutores sociales (trabajador-empleador). Respeto a la seguridad jurídica, todos estamos comprometidos en mejorar la calidad de la educación, de la salud, de mejores viviendas de carácter social y para la clase media, y mejor infraestructura vial.

Estamos garantizando la ejecución de la obra de la ampliación del Canal, la remodelación de aeropuertos, el acceso a los alimentos de primera necesidad, y todos los programas sociales, que sería retórica repetir. En fin, y solo es posible con un equipo de gobierno acoplado y profesional, que labora 365 días del año, 7 días a la semana, 24 horas al día. Quizás no tiene idea de lo que es trabajar para un equipo del calibre emocional y capacidad de ejecución como éste, que ha cometido errores, pero que está cumpliendo con sus metas.

Sí, tenemos un estilo de gobierno único, diferente a los anteriores, porque no nos unen intereses particulares, nos unen principios y convicciones de corte democrático y, con amplio sentido social y, sobre todo, nuestro compromiso de hacer los cambios prometidos a los ciudadanos que depositaron su voto de confianza en nuestro presidente de la República, Ricardo Martinelli B., y aunque le resulte “increíble” todos nos respetamos y reconocemos el valor de cada uno de nosotros, independientemente de que en ocasiones podamos diferir en opiniones y acciones, pero hasta en eso hay respeto y sinceridad, que no es un atributo en algunas personas.

Para finalizar, me imagino que si usted llegara a ser ministra de Estado su forma de pensar cambiaría, ya que una cosa es estar en sus zapatos, y otra es ser parte de un consejo de gabinete.

Alma Lorena CortÉs A.Ministra de Trabajo y Desarrollo Laboral


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