|
Ante todo, deseo expresarle mi agradecimiento por los comentarios que me han llegado. Siempre es beneficioso conocer las experiencias que le han funcionado a otros.
¡En sus marcas, listo, fuera!
Continuando con el tema, es necesario que los padres comprendan que todo lo que podemos hacer antes de iniciar el entrenamiento es asegurarnos que estamos en el momento indicado.
Si la familia está pasando por cambios temporales como una mudanza o inicio de la época escolar, es preferible esperar a que los tiempos estén más calmados.
Siempre positivos
Podemos empezar también por reforzar mensajes positivos como: “Sería bueno que ya usarás calzoncillos como papá”, o “cuando aprendas a ir al baño te podrás sentar en el servicio como mami”.
Con que tan solo digamos “eres una niña grande”, o “mi niño, estás creciendo”, le hacemos saber a nuestros hijos que su crecimiento y desarrollo es una realidad.
Compremos libros de lectura con figuras alusivas para niños que muestren el interés de entrenarse para ir al baño.
Otra manera de ir enseñándoles cómo es el proceso es que el niño o niña observe cuando el padre o la madre van al baño.
Además, podemos incluir al futuro estudiante en la compra de la pequeña silla de entrenamiento o “bacinilla” que puede ser utilizada en diferentes áreas de la casa.
Otros consejos
Cuando inicie la primera clase decida el vocabulario que se utilizará en el entrenamiento: “pipi” “orina”, “pupú” y “heces”.
¡Ojo! Seamos consistentes entre todos los miembros de la familia de usar la misma terminología durante el entrenamiento.
Los pañales conocidos como pull ups ayudarán a los padres cuando salen a la calle.
Sin embargo, son más útiles los calzoncillos o panties de entrenamiento que están hechos de algodón grueso elaborados para el entrenamiento.
Si podemos dejarlos sin ropa en la casa tenemos que observarlos muy de cerca.
Aprecie cualquier intento y aplauda con una audiencia muy entusiasmada cuando se tengan logros.
Además, coméntele a los niños que han hecho un buen trabajo.
Ármense de mucha tolerancia
Esta es una nueva etapa de desarrollo y tenemos que tener mucha paciencia.
Por ende hay que dedicarle tiempo e ir a la velocidad del pequeño o de la pequeña.
Recuérdele a menudo que tiene que ir al baño y si se niega dígale: “yo voy al baño, ¿me quieres acompañar?”.
Nunca se rehúse a darle líquido para tomar ya que entre más líquido más oportunidades para aprender.
Tampoco espere mucho en esta primera vuelta. Si la niña o el niño se opone a cooperar, no lo presione ni obligue y ni mucho menos lo regañe en caso de que ocurra un accidente.
Supongamos que no quería ir al baño antes de salir pero en el carro tuvo un accidente, podemos hacer un comentario como: “No importa, eso fue un accidente, la próxima vez vamos al baño a tiempo”.
Cámbiele la ropa y pídale que le ayude con la limpieza.
En la próxima semana se tratará sobre las dificultades que surgen en la noches y cuando crecen. |