ACTUALIDAD
  Reportaje especial
  Tecnología
  Bebés
  Salud
  Mascotas
  Psicología
  Hogar
  Psicología sexual
 
  ENTRETENIMIENTO
  Discos
  Cine
  Farándula
  Libros
 
  EL IMPRESO
  Hoy por hoy
  Panorama
  Nacionales
  Opinión
  Perspectiva
  Deportes
  Mundo
  Economía y Negocios
  Vivir +
  Reseña
  Sociales
  Horóscopo
 
  SUPLEMENTOS
  Ellas Virtual
  Martes Financiero
  Aprendo Web
  Reseña Empresarial
   Pulso de la Nación
 
  TIEMPO LIBRE
  Turismo
  De interés
  Cine
  De noche
 
  SERVICIOS
  Contáctenos
  ¿Quiénes somos?
 
 
 
 
El pasado de la lactancia
 
 
Lunes | 14.08.2006
 
Por: Mgter. Ariadna Españó de Ponce
Consejería Psicológica
 
KRT Direct

En tiempos de la antigüedad se tenía un concepto totalmente diferente de la leche materna.

Cuando empecé a investigar cómo las mujeres en el pasado alimentaban a sus pequeños, me encontré con una sorpresa.

Al observar documentos de la época medieval se aprecia que cuando nacía un bebé se llevaban al pequeño a una nodriza encargada de amamantarlo.

Esta práctica se llevaba a cabo desde la época romana cuando era visto normal entregar a los hijos a la nodriza para su cuidado y alimentación.

La lactancia era trabajo de mujer, pero era el esposo quien estaba encargado de investigar y hacer las diligencias de buscar a la nodriza ideal.

Era un negocio entre hombres, y los servicios eran bien pagados entre la clase aristócrata.

A 1350 se remonta la primera regulación oficial del trabajo de las nodrizas y hasta el siglo XIX fue costumbre de la clase aristócrata entregar a la nodriza el bebé para alimentarlo.

Pero no todos estaban de acuerdo con esta tradición.

Muchos eclesiásticos opinaban que “entregar el niño significaba para la madre llevar una vida moralmente inaceptable”.

Y de esa manera, los que predicaban se encargaban de enseñar que no era aceptable que la madre dejara a su hijo en manos de otra mujer para entonces dedicarse a la vida mundana de vanidades y egoísmo.

La entrega de un hijo era justificada por dos razones, según Sarti & Sparnaci, ya que la mujer estaba muy débil para dar pecho después de dar a luz y había que respetar “la prescripción médica de no dar al recién nacido la primera leche, el calostro, que se consideraba nociva”.

Según Aristóteles, “el calostro es para el recién nacido un alimento infecto, que puede provocar convulsiones y epilepsia”.

Todavía más, en las Escuelas de Medicina de Salerno se enseñaba que “el niño debe ser amamantado solo después de reponerse de la perturbación del parto; la nodriza debe sacarse la primera leche y tirarla, ya que está corrompida por la perturbación del alumbramiento”.

KRT Direct

Lo más interesante es aprender lo que en ese tiempo consideraban acerca del calostro. En ese entonces se decía que era “perjudicial porque provenía de una mujer que acababa de sufrir, era difícil de digerir, producía lombrices y provocaría dolores y diarrea. Es tan nocivo que conviene extraerlo y tirarlo al fuego y causa ictericia en el recién nacido”.

Sin embargo, la medicina reconocía los beneficios del calostro que contradice las creencias de la antigüedad porque se decía que: “posee virtudes antitóxicas, que contiene hierro y aporta fuerza vital, hace dormir bien al recién nacido, si es ingerido por la madre, favorece la subida de leche, aplicado externamente, sirve para curar las otitis y es útil para el tratamiento de la conjuntivitis, así como para limpiar los ojos del recién nacido”.

En la próxima semana veremos las maravillas del calostro en el siglo XXI.

 
VER GALERÍA DE BEBÉS (14 de agosto)
 
 

Envía a internet@prensa.com una foto de tu bebé con una pequeña dedicatoria y será publicada en la galería de bebés de prensa.com. Es importante que escribas
tu nombre y el del bebé.

 
 
     
¡ESCRÍBENOS TUS COMENTARIOS AQUÍ!
   
 
 
Publicidad
 
© Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Corporación La Prensa: (507)222-1222 | prensa.com: 323-7292 / 323-7338
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá