Los padres y madres primerizos ansían la llegada de un bebé y, cuando al fin está en casa, la situación en ocasiones les desborda.
La vida cambia y no se puede seguir manteniendo el mismo ritmo de actividad que antes era habitual, pero tampoco se debe intentar.
El periodista y escritor Pere Romanillos realiza recomendaciones muy sensatas en el libro Un ‘peque’ en casa.
Precisamente, una de sus primeras referencias tiene que ver con el hecho de tomarse la maternidad con calma. “Si la madre se cuida, descansa y se alimenta de forma sana y equilibrada estará bien, y él estará bien”.
Es normal cierto decaimiento y darse cuenta de que existen algunas limitaciones, no hay que tener temor a reconocer cansancio.
CONEXIÓN CON EL BEBÉ
Es importante establecer una conexión con el bebé desde el primer momento, que no solo se limite al contacto personal sino a los sonidos: hable con él.
El niño se comunica con sus padres desde el primer día, su llanto es la manera de decirnos cosas, asegura Romanillos.
El autor recomienda que “intente comentar cada cosa que haga con él: hable de lo que ve durante el paseo, siga contándole los procesos del baño. De esta manera el bebé se irá acostumbrando a su voz e iniciándose en la comprensión del lenguaje”.
Utilice frases sencillas y cortas, hágale preguntas, evidentemente sin esperar respuesta.
Aunque no sea Plácido Domingo ni Luis Miguel pruebe a cantarle, le estimulará. Puede que quizá le parezca poco sensato, pero pruebe a repetir los sonidos que hace cuando balbucea.
ERRORES TÍPICOS
Existen errores en los que todos caemos como abrigarle demasiado. Según Pere Romanillos, es la obsesión de muchos padres. Una situación que genera incomodidad para el pequeño.
Mantener la casa en estricto silencio es otra de las dinámicas que se adquieren en cuanto el bebé llega a casa, sin tener en cuenta que los ciclos del pequeño comienzan a adaptarse al día a día del hogar.
Conviene que el niño relacione la noche con las horas de silencio y descanso y que se habitúe a los ruidos cotidianos.
No combine obsesionarse con la higiene de todo lo que rodea al bebé, biberones, tetinas, chupetes, etc. Es necesario mantener una correcta higiene, pero sin necesidad de tener unas prácticas obsesivas que le impidan desplazarse con el niño.
NO SE ABANDONE
La depresión posparto es algo común en todas las mujeres, de ahí que deba procurar sentirse bien consigo misma.
El bebé le robará horas de sueño. Debe procurar descansar en esos momentos en lugar de ponerse a hacer otras actividades domésticas como lavar o limpiar la casa.
Si no consigue dormir, levántese, se pondrá más nerviosa si permanece tumbada, lea o escriba. Encender la televisión podría desvelarle más.
Haga un poco de ejercicio para tonificar sus músculos y recuperar su silueta. Procure mantener una dieta baja en grasas y evite cenas copiosas.
BEBÉS LLORONES
Evite que su bebé frunza el ceño, especialmente durante la noche. El ruido del agua puede tranquilizar al bebé. La música ejerce un efecto sedante. Pruebe con distintas hasta que el niño asocie una de ellas a la relajación, en ningún caso intente igualar el volumen al del llanto.
El bebé va creciendo y, si utiliza pijamas que le cubran el pie, como un calcetín, a lo mejor no se ha dado cuenta de que se le quedó pequeño y simplemente llora porque le oprime.
Un niño en casa es toda una experiencia, una aventura que hay que recorrer paso a paso. Tómese tiempo para avanzar en las siguientes etapas. |