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Jueves | 03.08.2006

Lave y refresque su ropa

Por Martha Stewart
Adaptado de Martha Stewart Living Magazine
The New York Times

LA PRENSA/Jihan Rodríguez

Lavar la ropa es algo que usted posiblemente hace sin pensarlo demasiado. A esta altura, usted conoce lo esencial: separar las ropas obscuras de las claras, elegir el ciclo correcto. Pero el proceso, aunque es simple, no siempre es perfecto. Casi todos hemos tenido un artículo favorito que se destiñó, encogió o adquirió una mancha que simplemente no se pudo quitar. Aquí hay algunos consejos que le ayudarán a obtener lo mejor de los lavarropas y de las secadoras de tal modo que su lavado va a lucir en su mejor forma.

Separación

El consejo estándard es separar los artículos para lavar por su color, durabilidad y grado de suciedad. Pero tómese un tiempo para mezclar las piezas grandes con otras pequeñas variar el tamaño de los artículos hace que las ropas se limpien mejor. También, separe los materiales que producen pelusa, como por ejemplo felpa o franela, de las telas obscuras, o aquellas que atraen la pelusa, como por ejemplo el corderoy. Tenga en cuenta el tiempo de secado que los artículos necesitan, separando las camisetas y los artículos de planchado permanente de las toallas gruesas, por ejemplo.

Preparación de las ropas

Remendar cualquier desgarrón antes de lavar impedirá que el daño empeore. También, desabroche los botones de los cuellos para disminuir el desgaste a lo largo de los pliegues, y ponga al revés las ropas obscuras para ayudar a evitar que se destiñan. Los suéteres lavables también deben ponerse al revés para reducir la posibilidad de que la lana se apelotone.

Elegir y usar los productos

Es mejor elegir un detergente en polvo para las ropas cubiertas de barro endurecido o de arcilla, porque éstos generalmente contienen blanqueador que no daña los colores, haciéndolo eficaces para remover suciedad y manchas profundamente incrustadas. Los detergentes líquidos contienen ingredientes que ayudan a eliminar manchas de aceite. Agregue un poco de detergente extra si usted tiene un agua muy "dura" (un buen modo de saberlo es si su jabón no hace suficiente espuma). Si su agua es "suave" use un poco menos.

Cuando se trata de blanqueadores, el método más común es usarlos tal como lo recomienda la etiqueta que indica cómo cuidar la tela de su ropa. Una etiqueta que no menciona blanqueador implica que cualquier tipo de blanqueador puede usarse sin riesgos. Recuerde que el blanqueador de cloro es muy fuerte para las telas y debe usarse solamente cuando es realmente necesario blanquearlas.

Cuando agregue blanqueador de cloro, hágalo alrededor de cinco minutos después de que el ciclo de lavado haya comenzado. De lo contrario, anulará al detergente. El blanqueador que no daña los colores, que no blanquea pero mantiene brillantes los colores y el blanco y ataca las manchas, debe añadirse junto con el detergente.

En relación al suavizador de telas, siempre examine primero las etiquetas que indican cómo cuidar las telas. El suavizador líquido contiene aceites que pueden dañar algunos materiales, como por ejemplo el spandex y muchos poliésteres.

Si usted usa suavizador, agréguelo solamente durante el ciclo de enguaje. De esa manera no interactuará con el detergente dejando un residuo en la tela.

Lavar

Las etiquetas del cuidado frecuentemente indican la temperatura correcta y el ciclo de lavado. Pero si su lavarropas no tiene un regulador de temperatura, usted puede verificar la temperatura del agua una vez en cada lavado con un termómetro digital.

Un lavado con agua fría debe estar entre los 65 a 80 grados Fahrenheit. Si la temperatura es más baja, su detergente será menos eficaz. Si este es el caso, considere elegir en su lugar la posición de la llave en tibio (90 a 110 grados). Aunque la posición tibia es correcta para la mayoría de los lavados, para remover las manchas creadas por el calor del cuerpo (piense en los residuos del desodorante), usted deberá usar el agua más caliente que la tela pueda soportar.

Trate previamente cualquier mancha antes de lavar. Si la mancha no se ha ido después del ciclo de lavado, trátela y vuelva a lavar. No seque hasta que la mancha se haya ido, porque el calor puede fijar la mancha y hacerla permanente.

Secado

Secar demasiado la ropa la calienta en exceso y la encoge. Es mejor remover las ropas que tienen una tendencia a encogerse cuando todavía están levemente húmedas, y colgarlas en un perchero para que se sequen al aire.

Acostúmbrese a vaciar el filtro de la pelusa antes de cada lavado, no después. De este modo a usted no se le pasará por alto un filtro sucio un peligro potencial de incendio si alguna otra persona se olvidó de hacerlo. Si después del lavado usted descubre en las ropas pedacitos de papel (evidencia de un pañuelo de papel olvidado en un bolsillo), seque una mitad de lo que lavó por vez para remover de manera eficaz los pedazos. Si hay un montón de papel, vacíe el filtro en la mitad del ciclo.

Colgar y doblar

LA PRENSA/Jihan Rodríguez

Para reducir las arrugas, doble o cuelgue las ropas tan pronto como sea posible después de que termine el ciclo de secado. Si esto no es posible, humedezca levemente un paño, agréguelo a cada lavado y luego haga funcionar la secadora por unos pocos minutos. La humedad y el calor ayudarán a que las arrugas disminuyan. También es una buena idea hacer un ciclo de enfriado al finalizar el período de secado. Todos los artículos que se lavan son más propensos a arrugarse si cuando están calientes se dejan descansando en una pila.

 
     
 
 
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