|
Desde que le regalaron a ‘Pete’ hace dos años y medio, su dueña Katherine Ríos ha tenido un dolor de cabeza a la hora de la comida que nadie se lo quita.
A su poodle pareciera que no le dieran de comer en casa, ya que cada vez que ve a alguien sentado a la mesa, no duda en estar ahí como “pidiendo” que le den un poco. “Es una situación muy penosa, pues lleguan a comentar que él se está muriendo de hambre y es por mi culpa”, comenta Katherine.
Motivos
Este mal hábito que llegan a adquirir los caninos está muy relacionado a la educación que desde cachorros le dan. De ahí que la formación desde pequeños sea importante para evitar todas estas conductas inapropiadas, dice el médico veterinario Hugo Acosta.
Adiestramiento
Sin embargo, no todo está perdido. El adiestramiento “constante” puede hacer que estas malas prácticas cambien y que “los invitados dejen de pensar que tiene hambrientas a sus mascotas”, enfatiza Acosta.
Un método se basa en la recompensa que los animales recibirán al portarse bien, explica Acosta. Lo primero es establecer un sitio donde el canino debe permanecer mientras las personas coman. Podría ser la terraza, el jardín, la sala, un cuarto, etcétera.
Luego de haber elegido el lugar, es preciso que cada vez que el amo vaya a comer o incluso a cocinar, conduzca a la mascota al área designada para que se quede ahí, comenta.
Al principio, la tarea será difícil, pues lo más seguro es que no comprenda o no haga caso y regrese a su actitud pedigüeña.
No obstante, esta técnica, aplicada con recompensas, al poco tiempo funcionará, asegura. Estas recompensas pueden ir desde halagos, cariños, galletas especiales, hasta paseos más constantes.
El resultado final: el perro irá por sí solo al lugar destinado cuando vea a su dueño ir a la cocina o comedor.
Sin presiones
Lo importante es entender que cuando nos encontramos comiendo no debemos darle ni una pizca de comida a los perros.
Si las personas le dan aunque sea un poco, ellos querrán más y más, menciona la médica veterinaria Elizabeth González.
“Por más que pongan sus ojos tristes e inclinen el lomo, no hay que ceder a sus peticiones”, recalca. |