Esa última despedida es la más difícil. Saber que no se volverá a ver viva a la mascota que formó parte de la familia durante toda su vida es un momento realmente difícil.
Reyna Ábrego lo resume así: "fue un momento muy doloroso, la decisión la pospuse por varias semanas pero al final ya no aguanté más y lo tuve que mandar al veterinario para que lo pusieran a dormir".
La decisión, según cuenta esta ama de casa, la tuvo que tomar luego de ver que Apollo, su perro "salchicha" de 18 años, sufría mucho al no poder levantarse de su cama, y además había perdido la visión, parte del olfato y la audición.
"Estuvo sin pararse una semana y aunque comía de vez en cuando, lo escuché llorar y hacerse una herida en su cadera de tanto surrarse con el piso", explicó Ábrego, quien al final decidió que se le aplicase la eutanasia a Apollo.
El médico veterinario Manuel Jaén explica que aunque la medida es la última que la familia debe tomar hay casos en los que no hay otra opción. "Ayer me llegó un caso de un perrito con Distemper, y aunque ya esta enfermedad tiene un tratamiento específico, el estado era muy avanzado y las probabilidades de que mejorara eran remotas, por ello la dueña decidió sacrificarlo y no prolongar la agonía".
En todos los casos, los únicos que pueden tomar la decisión son los dueños de la mascota, recalca Jaén.
El veterinario recomienda que la decisión de poner a las mascotas a "dormir" sólo se efectúe como última medida. "Lo más importante es detectar la enfermedad a tiempo, pues todo depende de las condiciones en que llegue el animalito a recibir atención médica", agregó.
El médico señaló que en la mayoría de los casos que ha atendido se trata de estados incurables y que representan una calidad de vida nula para la mascota. "La salud es un equilibrio entre la parte física, emocional y sicológica, si hay un desbalance en ella se ve perjudicada la calidad de vida tanto de los animales como la de los dueños. La decisión se toma cuando el perro o gato presenta evidentes muestras de dolor y no hay esperanzas de que mejore.
Jaén sostiene que en el caso de los gatos una enfermedad que es mortal es la Panleucopenia, dolencia que afecta a la médula ósea y que se manifiesta con síntomas similares a los de la leucemia humana. "En esos casos intentar un tratamiento es como hacer que el pobre gato siga sufriendo", advirtió.
El médico mencionó que en otros casos la eutanasia canina se aplica en los casos de agresividad. "Algunos perros violentos que no responden al tratamiento hormonal o la castración para que disminuyan su nivel de agresividad son sacrificados pues no hay manera de domar su carácter, aunque nunca me ha tocado un caso así, esto se hace", complementó.
Para Ábrego la decisión aunque dolorosa significó el tener la paz de no seguir viendo sufrir a Apollo, "era una lástima pues al verlo así era difícil de creer que hace poco era un cachorrito juguetón, me costó mucho pero tampoco quería que siguiera pasándola mal".