Uno de los grandes momentos de la vida de las mascotas es esa primera vez en que los dueños deciden que “ampliarán la familia y tendrán descendencia” de sus perros.
En algunos casos la decisión depende de la madurez del can, más que de las posibilidades de conseguirle una pareja.
Según explica el médico veterinario Miguel González, es sumamente importante reconocer la edad óptima en que se debe hacer ese primer apareamiento de la mascota.
En el caso de los machos es a los 12 meses de edad, sin embargo la madurez sexual de la hembra sólo llega con el tercer celo, agrega González. “Para evitar complicaciones hay que esperar el tercer celo o los 18 meses de edad, es el momento en que está madura para empezar su etapa reproductiva” sostiene.
En el caso de Luis Pérez, decidió que su perro Basset Hound Ruffus debía ser padre cuando cumplió dos años. Sin embargo lograr que su perro tuviera descendencia no fue una tarea fácil.
Luego de dos intentos infructuosos con dos perras distintas, tuvo que buscar ayuda profesional. “Debimos buscar ayuda veterinaria debido a que se cansaba mucho y no lograba copular. Al final con gran ayuda logró el objetivo, lo treparon en un banquito para que le llegara a la perrita y hasta se echó en medio del acto pues no aguantaba con su peso pero al final logró ser padre”, indicó Pérez.
Características
El caso no es tan extraño como pudiese parecer a simple vista. González señala que en algunas razas el apareamiento se hace casi imposible y siempre recomienda supervisión en el primer intento para causar el menor trauma en los canes. “En muchos casos se debe efectuar una cópula asistida, algunas razas por sus características físicas tienen desventajas en ese sentido, sobre todo si es la primera vez”, dijo.
El veterinario detalló que las razas que mayores dificultades presentan son los Pug, Basset Hounds y los Bulldog.
“En el 90% de los casos de nacimientos de los Bulldog se debe hacer inseminación artificial y cesárea programada, debido a que esta raza de perros son macrocefálicos, es decir que su cabeza no pasar por el canal del parto”, señaló González.
Pero la inseminación artificial tiene un costo y no. Explica el veterinario que cuesta unos 300 dólares el procedimiento, y es efectivo en un 50% de los casos.
Recomendaciones
El especialista en salud animal indicó que la primera vez en que se va a intentar la cópula, la hembra debe ir a la casa del macho. “De lo contrario el perro se va a distraer o sentir cohibido en un entorno que no es el suyo”.
Trastornos
En algunos casos se dan trastornos en el comportamiento de las hembras que nunca han sido cruzadas, advierte González. La pseudogesis es el embarazo psicológico que sufren algunas perras que nunca han sido apareadas.
“Las perras se comportan como si estuvieran embarazadas, tienen síntomas de parto e incluso se apartan de la gente y dejan de comer por unos días en donde se supone están cuidando a sus cachorros, esto se debe a cambios hormonales” dice.
“Si no la van a cruzar deben practicarles la histerectomía -operación que elimina su necesidad reproductiva- y si deciden cruzarla la situación va a mejorar aunque de todas formas se recomienda operarlas debido a que el trastorno psicológico persistirá” concluye.