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Miércoles | 09.08.2006

La educación inclusiva


Por
Lizette González

 

LA PRENSA/Víctor Arosemena

Hemos estado escuchando durante algún tiempo un término que se está haciendo cada vez más común escuchar: educación inclusiva.

Este concepto fue adoptado en la “Conferencia Mundial sobre educación de necesidades especiales : acceso y calidad”, llevada a cabo en Salamanca, España, en 1994.

Este término se utiliza para referirnos a la integración de la población con discapacidad a la educación común. Esto implica la implementación de medidas y acciones específicas para que los colegios regulares atiendan las necesidades educativas especiales.

La educación inclusiva como concepto en sí trata de abarcar el derecho que todos los niños y niñas tiene a recibir una educación de calidad con igualdad de oportunidades y sin discriminación.

Esto supone una revisión de la enseñanza y un análisis de lo que se ha logrado hasta ahora. No hablamos solamente de una ubicación física de los estudiantes con necesidades especiales dentro de un aula de clases. La inclusión es el involucrarse, rodearse; es una invitación a aquellos niños y niñas que han sido dejados fuera. Es una forma integral del manejo de las diferencias individuales.

Para iniciar este proceso es indispensable entender que el docente requiere de capacitación, información y materiales de apoyo, pero sobre todo un nuevo programa educativo a nivel general.

Se promueven otros valores dentro de las aulas de clases:

- Cooperación en lugar de competencia.

- Participación en lugar de coerción.

- Relaciones en lugar de aislamiento.

Los estudiantes se verán beneficiados en todos los ámbitos porque:

- Aquellos estudiantes con necesidades especiales podrán copiar modelos de sus compañeros.

- Gozarán de un ambiente sin segregación y de mayores oportunidades.

- Todos aprenderemos a respetar las diferencias.

- Se transformará la forma de enseñar.

- Aprenderemos a educar en la diversidad.

- Se deberá modificar la propuesta pedagógica actual.

No es fácil este cambio y estamos muy lejos de poderlo llevar a cabo aún. En Panamá se están dando los primeros pasos para llegar a esa meta; pero aún falta mucho camino por recorrer.

La propuesta no es la de llevar a un niño con necesidades especiales al aula de clases “común” , es una propuesta que va mucho más allá, con renovación total de nuestro sistema educativo incluyendo la forma de evaluación actual. No es tener a un niño o niña aislado dentro de un salón de clases con el resto de los alumnos.

 
     
 
 
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