Miércoles | 20.09.2006
Ese mal hábito de comerse las uñas
Por Lizette González
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LA PRENSA/Jihan Rodríguez |
La onicofagia o el comerse las uñas es otro trastorno de los impulsos que puede manifestarse desde niños hasta la edad adulta.
La mayoría de las personas ha tenido, posiblemente, periodos en los cuales se ha comido las uñas.
Es importante, como padres, tratar a tiempo este trastorno. No solo porque estéticamente se vean feas las uñas y los dedos, sino porque puede causar daños severos a la salud.
Cuando este hábito se manifiesta de forma repetitiva puede provocar hemorragias y hasta la pérdida total de la uña.
Adicional a esto, cuando la persona además de morderse las uñas, las ingiere, puede ocasionar laceraciones en los labios, deformación de los dientes y por supuesto de los dedos. Pero si la uña ingerida se incrusta en la faringe puede producir inflamación.
Causas
La ansiedad, el nerviosismo o situaciones de agresividad pueden desencadenar este hábito. Para tratar el problema es necesario que se reconozca que existe; luego, debemos identificar las situaciones que lo desencadenan.
Definitivamente que no es fácil para la persona que lo sufre, pero es muy importante estar más consciente de la situación para ayudar a corregir esta práctica.
Tratamientos
En los niños/niñas es importante que les hablemos y expliquemos las consecuencias de comerse las uñas. De esta manera los ayudamos a controlarse antes de que se transforme en un hábito.
Para ayudar a los que ya lo tienen se hace necesario una modificación de conducta. Hay quienes ponen alguna sustancia con sabor desagradable para evitar que el niño se meta el dedo a la boca (creo que algunos de nosotros vivimos esta etapa).
Es importante que las personas que tienen este hábito también aprendan ejercicios de relajación.
En algunos casos es posible que tengan consigo palitos de vegetales, los cuales pueden morder y comer, en vez de sus uñas. |