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Es un trastorno que afecta a alrededor de un 5% de los alumnos de primaria y secundaria de Catalunya: en total, unos 45 mil menores. Cuando permanece sin diagnosticar, o cuando se diagnostica correctamente pero después no recibe el tratamiento adecuado, comporta un mayor riesgo de fracaso escolar y de conductas peligrosas en la adolescencia: más expulsiones del instituto, más accidentes de tráfico, más consumo de drogas y más embarazos no deseados.
Es, según un documento colgado en la web del Departament d’Educació, “el trastorno con mayor incidencia en la infancia”.
Y el plan director de salud mental y adicciones del Departament de Salut lo reconoce como uno de los principales problemas de salud en la infancia.
Pese a la magnitud del problema, los especialistas en el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y las familias con niños afectados denuncian que los recursos para afrontarlo son mínimos: ni hay suficientes médicos preparados para diagnosticarlo y tratarlo correctamente, ni hay suficientes psicopedagogos para realizar las sesiones de reeducación que los afectados a menudo necesitan, ni suficientes psicólogos que orienten a las familias sobre cómo manejar a los niños y adolescentes con TDAH, ni suficientes especialistas que orienten a los maestros sobre cómo tratarlos.
“Aunque la situación es mejor que hace 10 años, cuando la concienciación sobre el TDAH era mínima, sigue habiendo carencias en todos los frentes”, advierten la psicóloga clínica Rosa Nicolau y la psiquiatra Marta García, de la unidad de TDAH del hospital Clínic, en una entrevista conjunta.
Empecemos por el frente sanitario. Llamada al Departament de Salut: ¿cuántos menores son atendidos por TDAH en la sanidad catalana? Fueron 3 mil 141 en 2005, informa Cristina Molina, responsable de salud mental de la conselleria. De ellos, un tercio (1,068 casos) correspondió a primeras visitas para realizar diagnósticos y los otros dos tercios (2,073 casos), a visitas de seguimiento.
Estas cifras representan una minor ía del total de menores afectados –que se estima en unos 45 mil, aunque el margen de error va de 30 mil a 60 mil– y del número de nuevos casos que aparecen cada año –que se sitúa en torno a los 3 mil, aunque muchos de ellos permanecen sin diagnosticar–.
Sin reconocer
Parte del problema se debe a que la psiquiatría infantil y juvenil no está reconocida en España como una especialidad, advierte Amaia Hervás, del hospital Mútua de Terrassa y del Institut Dexeus: cuando un estudiante de Medicina acaba la carrera y accede al MIR, puede especializarse en psiquiatría –donde cursará un máximo de seis meses de psiquiatría infantil– y en pediatría –donde recibirá una formación mínima en trastornos psiquiátricos–. Pero al acabar los cuatro años del MIR, muy pocos especialistas de psiquiatría tienen experiencia con afectados de TDAH.
Otra parte del problema se debe a que el diagnóstico del TDAH no es sencillo. No hay ningún análisis ni ninguna prueba de diagnóstico por imagen del cerebro que indique si un niño tiene TDAH o no.
El diagnóstico se hace a partir de las conductas del menor. Sin embargo, no todos los niños movidos tienen TDAH. Ni todos los que tienen TDAH son movidos.
En algunos casos, más que la hiperactividad, predomina la impulsividad. Y en otros, especialmente en niñas, las dificultades para mantener la atención. Un estudio del hospital Clínic ha detectado, en este sentido, que el tiempo que transcurre entre el momento en que una familia empieza a buscar ayuda médica para atender a un niño con TDAH y el día que recibe el diagnóstico correcto suele ser de tres a cinco años.
Molestias adicionales
Un problema adicional es que, una vez diagnosticado el trastorno, muchos afectados necesitan reeducación psicopedagógica para aprender a controlar su hiperactividad, su impulsividad o su déficit de atención. Sin embargo, no hay suficientes psicopedagogos formados en Catalunya para atender todos los casos. La fundación Adana, que tiene un programa de formación de psicopedagogos para atender a menores con TDAH desde hace seis años, tiene en la actualidad un total de 170 niños en lista de espera para las sesiones de reeducación.
“Nos encontramos ante un trastorno emergente del que hace unos años no éramos tan conscientes”, señala Cristina Molina, del Departament de Salut. Para paliar el problema, la Generalitat tiene previsto elaborar este año una guía clínica dirigida a médicos y enfermeras que dé pautas de tratamiento del TDAH.
Una vez editada la guía, Salut organizará cursillos de formación, dirigidos principalmente a especialistas de salud mental y de pediatría, para mejorar la detección precoz de posibles casos de TDAH, su diagnóstico correcto y su seguimiento.
Pero Molina advierte que esta guía y estos cursillos no van a ser suficientes para resolver todos los problemas que plantea el TDAH, porque se trata de un trastorno complejo que no se puede resolver actuando únicamente en la consulta del médico.
El tratamiento adecuado de los menores con TDAH requiere actuar también en el entorno familiar y en el escolar. Cualquier escuela e instituto situado en una ciudad tiene alumnos con TDAH, recuerdan los especialistas, y la gran mayoría de los casos no está recibiendo la atención educativa adecuada.
Llamada al Departament d’Educació: ¿qué se hace en la actualidad para atender a los alumnos con TDAH y, dado que es un trastorno emergente, qué medidas adicionales están previstas en el futuro? “Tenemos una guía colgada en internet”, contesta Cristina Pellisé, jefa del servicio de Educació Especial del departament.
La guía, a la que no es fácil acceder (hay que pasar cinco pantallas para llegar hasta ella y lo más probable es que uno se pierda por el camino), se limita a ofrecer unas pautas básicas para manejar en clase a alumnos con TDAH.
Espere la segunda parte de este artículo para la próxima semana. |