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Cualquier tragedia deja secuelas de dolor, sufrimiento, duelo en las personas a las que les ocurre. Incluso muchas veces se hace difícil superarlas y los recuerdos negativos permanecen por mucho tiempo en la memoria, causando desasosiego, ansiedad, nerviosismos, y hasta miedos.
Hoy día existen fundaciones que ofrecen ayuda a las personas, para que de manera satisfactoria salgan de las crisis que dejan las tragedias.
Otra forma de salir del problema es con ayuda profesional, que son las personas capacitadas para detectar el problema y ofrecer recomendaciones de acuerdo al caso que sea.
Signos
De acuerdo a la psicóloga Indira Salomón, ser víctima de una tragedia, ya sea natural o provocada, ocasiona un sentimiento de duelo. Este sentimiento -aclara la experta- no es asociado a la pérdida de seres queridos, sino a los bienes materiales que usualmente se adquieren con el paso del tiempo y con mucho esfuerzo.
También los afectados experimentan sensaciones de desconsuelo, desolación, temor, fobias, que pueden ir creciendo, si no se trata a tiempo y adecuadamente, comentó Salomón.
“En el caso de incendios, los afectados empiezan a tener pánico al fuego, porque para ellos es sinónimo de peligro”, dijo. Además, pueden generarse periodos de ansiedad, reflejados a través del llanto o la histeria.
Consejos
El mejor consejo que da la psicóloga, luego de sufrirse un accidente es mucha paciencia y tolerancia. “En estos casos el tratamiento es fundamental, especialmente porque las víctimas no causaron las situaciones por las atraviesan”, sostuvo. Advirtió que para que un tratamiento sea efectivo es vital contar con la voluntad del afectado, si no el avance será lento y quizás nulo.
“A nadie le gusta pasar por situaciones difíciles, pero tampoco pueden pasarse el resto de su vida llorando por lo que pasó”, añadió.
“El mensaje que debe estar presente es que hay que seguir adelante, pues los bienes materiales que se perdieron se pueden recuperar, pero la vida no y esa la conservaron”, dijo.
La mejor terapia –indica- para quienes pasan por este tipo de crisis es trazarse proyectos a corto, mediano y largo plazo.
¿Dónde me voy a ubicar?, ¿Qué es lo que tengo? son algunas de las interrogantes que hay que plantearse, aseguró la psicóloga y trabajar en ellas.
El dolor es por igual
Una tragedia afecta de igual manera a todos los seres humanos, pero los niños suelen sufrir un poco más, el solo hecho de no comprender lo que ocurrió, hace que la incertidumbre se multiplique en ellos. Peor aún cuando escuchan el llanto de sus familiares, amigos y vecinos, dijo Salomón.
La psicóloga recomienda que el adulto ayude responsablemente a los infantes a superar estas etapas. Hay que explicarles por qué ocurrió el hecho y qué cosas hay que hacer para prevenirlos, sugirió.
Otros de los miembros de una familia que sufren más son los adultos mayores, que lógicamente no tienen la misma vitalidad que los adultos para afrontar las situaciones. El apoyo de la familia es muy importante, no solo en la ayuda económica, sino la compañía y el saber escucharlos.
Duración
Las manifestaciones emocionales luego de una tragedia se pueden dar en el mismo instante en que ocurre el hecho, comentó el psicólogo Carlos Ríos. También puede ocurrir que haya una reacción horas después de que se registra la situación o prolongarse por varios meses, dijo.
Para esto, y de hacerse necesario, son recomendables las asistencias y terapias psicológicas, ya que estas etapas, en cualquier circunstancia, marcan la vida de las personas. |