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Tuvo que llegar la actriz y realizadora Sandrine Bonnaire a explicarlo en un impactante documental estrenado el pasado mes de enero -Ella se llama Sabine-, en el que relata la destrucción mental de su hermana, autista, en un hospital psiquiátrico para que los franceses se dieran cuenta del drama que viven miles de familias a causa del autismo.
El Gobierno no se había decidido hasta ahora a apadrinar desde la sanidad pública el experimento de nuevos métodos de tratamiento y de acogida de estos enfermos fuera de los hospitales psiquiátricos, tal como demandaban numerosas asociaciones.
Así lo prevé el nuevo plan para el autismo elaborado por el Ministerio de Salud francés, que establece asimismo la creación en los próximos cinco años de 4 mil 100 nuevas plazas de acogida (mil 500 de ellas para niños) para el tratamiento de los afectados por problemas invasores del desarrollo en general, y de los enfermos de autismo en particular.
Este plan, cuya vigencia formal es trienal (2008-2010), supondrá una inversión de 187 millones de euros (293 millones de dólares) y amplía el aprobado para el periodo 2005-2007, que supuso la creación de 2 mil 800 plazas.
Lo más significativo, sin embargo, no es tanto el aumento cuantitativo de la oferta de la sanidad pública contra el autismo como la inflexión en la forma de abordar su tratamiento, hasta ahora exclusivamente centrado en Francia en la red psiquiátrica.
El plan prevé, a este respecto, la experimentación de nuevos métodos de tratamiento, así como nuevas formas de acogida menos drásticas -viviendas adaptadas, internados flexibles, pequeñas unidades de descompresión-que permitan al enfermo desarrollar su vida en su medio habitual, de acuerdo con las "nuevas aspiraciones" de los afectados y de sus familias.
Se trata, pues, de diversificar las aproximaciones dentro del respeto a los derechos fundamentales de la
persona.
Algunas asociaciones de padres de autistas han expresado su desencanto, al entender que el plan no va suficientemente lejos en este terreno y aún da demasiado peso a la asistencia psiquiátrica.
Del mismo modo, critican que el aspecto educativo - pese a que se habla de "mejorar la escolarización" de los niños autistas- está casi ausente y no se implica al Ministerio de Educación.
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