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La relajación creativa
 
Martes | 10.06.2008
 
Por: Francisco Galindo
EFE–Reportajes
 
 
MCT/Direct
Se denomina entrenamiento para la relajación creativa a una técnica formada por una serie de ejercicios escalonados que permiten conseguir un estado ideal de relax, físico y mental, y desarrollar el uso de la imaginación en beneficio propio, lo cual puede ayudar a mejorar el rendimiento en los estudios o en el trabajo, o a controlar los hábitos poco saludables, como el consumo del alcohol y del tabaco, o comer con ansiedad.

La relajación suele ser practicada por psiquiatras y neurólogos expertos en técnicas de hipnosis y sofrología. En los últimos años se ha incorporado también a los gabinetes psicológicos de los centros penitenciarios porque ha demostrado ser un arma eficaz de control de los impulsos negativos de los internos carcelarios.

También forma parte de las estrategias de los entrenadores de deportistas para conseguir los éxitos deseados en las competiciones.

La imagen de presos en Argentina tomando clases de relajación empieza a ser recurrente en las cárceles de ese país gracias a que una organización no gubernamental ofrece cursos de respiración con el fin de reducir los niveles de violencia y agresividad.

Los internos afirman sentirse libres a pesar de estar en la cárcel y pueden dormir a pesar de sufrir una larga condena gracias al curso de relajación que no solo lo siguen los presos sino también los funcionarios quienes asisten a clases para rebajar la tensión y el estrés que produce estar en contacto cada día con gente de tendencia violenta.

El programa ayuda a los presos a aprender ciertas técnicas vitales para responsabilizarse de sus actos pasados y manejar correctamente las situaciones de estrés.

El estrés se acumula en forma de toxinas en el cuerpo y al principio los presos somatizan los síntomas y sufren vómitos, pero después de eliminar todos los elementos dañinos se muestran encantados con su evolución.

LOS MÚSCULOS ESQUELÉTICOS

MCT/Direct
El principio fundamental de la conocida como relajación creativa pasa por el aprendizaje, aparentemente simple, de la relajación de los músculos llamados esqueléticos, es decir, aquellos que rodean nuestros huesos y que cuando se contraen ayudan a producir el movimiento, según manifiesta en su libro el doctor Eugenio Herrero Lozano, fundador del Instituto de Estudios Psicosomáticos y Psicoterapia Médica y uno de los principales introductores en España de esta técnica.

Para iniciar la sesión es preciso sentarse en una silla, o sillón, preferentemente provisto de brazos, con la espalda bien apoyada y derecha en el respaldo, evitando en todo momento perder la posición.

Las piernas deben estar flexionadas por las rodillas, más o menos en ángulo recto. Las rodillas deben estar a su vez separadas, los pies de plano en el suelo y nuestros brazos deben apoyarse en los de la silla o sillón rozando ligeramente los muslos.

Para apoyar la cabeza es recomendable un sillón con el respaldo alto. En caso de disponer solo de silla, se colocará ésta contra la pared con una almohada en la parte superior para apoyar la cabeza.

Y si no se dispone en ese momento de almohada lo mejor es dejar la cabeza recta en equilibrio, evitando que cuelgue hacia delante o hacia atrás.

Una postura alternativa sería tumbados en una cama boca arriba. Los brazos deben estar flexionados ligeramente a la altura del codo, las palmas de las manos boca abajo y la cabeza bien apoyada como mejor convenga, con o sin almohada.

Las piernas deben permanecer extendidas, sin cruzarlas en ningún momento y con las puntas de los pies colgando hacia los lados.

Después de lograr la postura ideal, ya sea sedente o yacente, hay que cerrar los ojos suavemente, sin apretar los párpados, y tratar de percibir si estamos haciendo en ese momento algún tipo de fuerza inconsciente con alguno de nuestros músculos en brazos, piernas, vientre, pecho, espalda, cuello, boca y rostro.

“¡ESTOY TRANQUILO!”

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El paso siguiente es repetir mentalmente la frase “¡estoy tranquilo!” mientras respiramos a ritmo pausado.

La palabra “estoy” debe coincidir con la inspiración del aire y “tranquilo” con la expiración.

Una vez convencidos de ello debemos dirigir nuestra atención hacia el brazo derecho y mientras lo recorremos con nuestra imaginación nos decimos a nosotros mismos: “Mi brazo derecho está blando”.

Puede ocurrir entonces una de estas tres cosas: que el brazo empieza a pesar sobre su punto de apoyo, que notemos que la extremidad estuviera como flotando, o bien una ausencia del brazo, como si la extremidad hubiera dejado de existir.

Esta operación debe repetirse con el otro brazo, las piernas, el vientre, el pecho, la espalda, el cuello, la boca y el rostro pero de forma espaciada y en días sucesivos.

En las distintas fases del proceso conviene “desrelajarse”, o retroceder, de una forma ordenada después de haber llegado a la relajación, por medio de tres pasos: se inspira profundamente, se abren los ojos y se extienden y encogen los brazos varias veces y con energía.

Durante el largo proceso es probable que nuestra mente se llene de ideas que nos inviten a la distracción, lo cual es normal, pero conviene hacer un esfuerzo mental de concentración y seguir el camino pautado hasta lograr plenamente el objetivo. Para ello es necesario sincronizar el ritmo cerebral.

El procedimiento para lograrlo es imaginar un espejo en el que nos veremos a nosotros mismos con la mejor de las imágenes posibles.

Hay que evitar verse gordo, feo, viejo, enfermo o con cara triste. Debemos imaginarnos esbeltos, bellos, juveniles, sanos y alegres. A continuación, hay que saludar a esa imagen ideal y repetir mentalmente varias veces la frase: “¡Estoy mejor!”, recomendación que comenzó a utilizar Coué, experto en sugestión, con excelentes resultados clínicos y recogida por el doctor Herrero Lozano en sus cursos de relajación creativa.

Según el experto, la reiteración mental de esta frase puede incidir en la mejora de la imagen corporal y ayudarnos a controlar nuestros hábitos poco saludables como el tabaco, el alcohol y la ingesta excesiva de calorías, y a mejorar en nuestras relaciones laborales, familiares y de pareja.

LA SENDA DE LA PERCEPCIÓN

MCT/Direct
Está demostrado que cuando nos relajamos y sincronizamos nuestro ritmo cerebral, nuestra capacidad de imaginar aumenta y hasta los ruidos externos se perciben de forma diferente, e incluso dejan de percibirse.

Entramos entonces en la senda de la percepción ideal que puede conducir a lograr nuestros propósitos.

En ese punto fundamental, el doctor Lozano recomienda tres requisitos imprescindibles para controlar nuestros impulsos negativos y lograr el bienestar que buscamos: necesidad, aceptación de la posibilidad y práctica.

Con respecto al primero debemos convencernos de que necesariamente debemos dejar el alcohol, el tabaco o las drogas, o rebajar los kilos de más.

El segundo requisito requiere de nuestro impulso mental para aceptar que es posible la mejora y el tercero es obvio: si nos proponemos un objetivo debemos hacer relajación creativa una o dos veces diarias durante el tiempo que sea preciso.

Por último, y al igual que ocurre en “Alicia en el país de las maravillas”, cuando se ha logrado relajar completamente el cuerpo hay que atravesar el espejo para pasar al otro mundo donde crearemos nuestro propio “paisaje interno”, un ámbito, real o imaginario, que recrearemos a nuestro gusto, aunque es imprescindible que haya vegetación, agua y sol.

Tras recorrer el paisaje y recrearnos con sus imágenes relajantes, hay que salir del mismo y mirarse de nuevo en el espejo para repetir: “¡Estoy mejor!”. A continuación, “desrelájese” y vuelva a la realidad.
 
 
 
     
 
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