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Viernes | 23.03.2007

Matrimonios sí, pero camas separadas


Por: Tracie Rozhon, con la colaboración de Malcolm Gay en San Luis, Claudia Rowe en Seattle, Katie Zezima en Boston y Chris Maag en Cleveland
The New York Times News Service

MCT Direct

En una encuesta de opinión realizada en febrero por la Asociación Nacional de Constructores de Casas, los constructores y arquitectos pronosticaron que más de 60% de las casas hechas al gusto del cliente tendrían dos recámaras principales para el 2015, según Gopal Ahluwalia, vicepresidente de investigación de la asociación.

Algunos constructores dicen que más de la cuarta parte de sus proyectos nuevos ya las tienen. En el condado de San Luis, Dennis Hayden, presidente de Hayden Homes, dijo que 30 casas separadas en su comunidad planificada más reciente tendrán dos recámaras principales separadas, pero iguales. Lo que podría signifcar que el síndrome de dormir solo en casa no se limita a las clases altas.

Para los propietarios con ingresos medios, podría ser cuestión de mudarse a un baño extra, el cuarto de juegos o el ático. En el distrito Central West End de San Luis, Lana Pepper, cuyo sueño es ligero y batalló por años con la intranquilidad nocturna de su esposo, remodeló el condominio que compraron hace poco agregando muros y construyendo armarios para crear recámaras separadas.
Pepper, de 60 años, dijo que la ventaja es obvia: “Mi esposo sigue vivo. Lo habría matado”.

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Esas molestias nocturnas

“Era más que los ronquidos”, dijo contando los días malos cuando solían compartir la cama. “No puede tener cubiertos los pies bajo ninguna cobija. Yo tengo que tenerlos tapados. Así es que tomé toda la ropa de cama y la dividí con unas tijeras. Después cosí las orillas para que la mitad de la sábana quedará metida bajo el colchón y que él pudiera quitarse la otra mitad con los pies.

Eso no ayudó con sus ronquidos, así es que compró un aparato de sonido blanco, incluso fue a un campo de tiro para comprar “un par de esas enormes orejeras que usan”. No le acomodó.

Según la Fundación Nacional del Sueño en Washington, es frecuente que 75% de los adultos o se despierta en la noche o ronca –y muchos han optado por camas separadas solo por esas razones. En un informe publicado el martes, la fundación dice que encontró que más de la mitad de las mujeres encuestadas, entre los 18 y los 64 años, dijo que duerme bien solo unas cuantas noches a la semana; 43% siente que la falta de sueño interfiere con las actividades del día siguiente.

No todo el mundo quiere hablar sobre ello. Muchos arquitectos y diseñadores dicen que sus clientes sienten que todavía hay un estigma en torno a dormir separados.

Algunos constructores dicen que es un tema delicado y llaman a la otra recámara una “suite flexible”, para cuando llegan visitas o los hijos vienen de la universidad. Charles Brandt, un diseñador de interiores de San Luis, dijo: “El constructor sabe, el arquitecto sabe, el carpintero que hace los armarios sabe, pero es algo que no les gusta difundir porque luego, luego la gente pensará que algo anda mal” en el matrimonio.

Una diseñadora de interiores de Chicago se mudó a la recámara de su hijo cuando éste se fue a la universidad. “Recámaras separadas son de rigor para nosotros”, dijo agregando que ella y su esposo duermen juntos los fines de semana. La pareja solicitó que no se publicara su nombre.

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No más desvelos

Fred Tobin, un constructor de North Canton, Ohio, tiene amistad con una pareja prominente de Columbus cuya casa remodelaron con dos recámaras principales.

La esposa duerme en un lado de la casa y el esposo, en el otro. “Es cuestión confidencial”, dijo Tobin. “El marido viaja mucho, todo el tiempo, y llega tarde a la casa, y quiere poder revisar su correo electrónico e irse a la cama sin despertarla”.

Paul C. Rosenblatt, un catedrático del Departamento de Familia y Ciencias Sociales de la Universidad de Minnesota, ha estudiado parejas que duermen separadas, y escribió un libro el año pasado sobre los retos y beneficios: Two in a Bed: The Social System of Couple Bed Sharing (Dos en una cama: el sistema social de la pareja que comparte la cama). Para él, gran parte del fenómeno tiene que ver con el envejecimiento.

Muchas de las personas a las que Rosenblatt investigó, como la pareja de Chicago, se acomodan en recámaras separadas cuando crecen los hijos.

“De pronto, está disponible”, dijo, “y si tienes problemas para dormir te vas al cuarto del hijo y encuentras que dormiste mejor que con tu pareja”.

Sin embargo, algunas de las personas que estudia Rosenblatt aún quieren un lugar para abrazarse. “En mi investigación, las parejas tenían lugares separados por cuestiones de sueño, pero también tenían uno para estar juntos”, dijo. “Algunas se abrazan antes de separarse”.

No más sexo

En ocasiones, la necesidad de separarse sí tiene que ver con el sexo. Rosenblatt dijo que una mujer mayor a la que entrevistó dijo que tiene su propia recámara porque: “Ya pagué mi cuota. Estoy lo suficientemente vieja como para querer tener sexo a la una de la mañana”.

Sin importar cuáles sean las razones, los arquitectos y constructores dicen que saben lo suficiente como para ya no llamarlas “recámaras principales”.

“Las mujeres están comprando más casas, y ellas son sensibles a esa terminología de la ‘suite principal’, y están optando por el término ‘suite de los propietarios’”, dijo Bárbara Slavkin, diseñadora de interiores de San Luis.

Dale Mulfinger, un arquitecto de Minneapolis, dijo: “¿Qué tal los ‘reinos de las parejas’?”.

Sea la forma en la que se les denomine, ciertamente que parecen venirle bien a los Pepper, la pareja de San Luis que remodeló su condominio nuevo para que cada uno tuviera su santuario para dormir.

La recámara de Ted Pepper, con muchas ventanas que se abren a una terraza, no tiene nada de la parafernalia –el aparato de sonido, la máscara para dormir– que se encuentra en la de su esposa. La única evidencia de sus hábitos de dormir es un nudo torcido de sábanas y cobijas en su cama.

“Ahora, ahí hay una demostración”, dijo Ted Pepper de 67 años señalando hacia el remolino de ropa de cama y risas ahogadas. “Se despertaba si me movía aunque fuera poquito”.

Los Pepper están de acuerdo: las recámaras separadas han agregado sal y pimienta a su relación. “Es más excitante”, dijo Lana Pepper, “cuando puedes decir: '¿Tu recámara o la mía?”.


 
 
     
 
 
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