Martes | 01.07.2008
Lo que las mujeres quieren
Por: Andy Newman
The New York Times Service
¡Damas! Admiren el esplendor de la forma masculina al desnudo: esbelta y poderosa, un milagro de vitalidad esculpida, caminando lleno de confianza sobre la arena o estirándose ante ustedes en gloria siempre expansiva.
Aunque, pensándolo bien, quizá prefieran no hacerlo.
Eso dicen los científicos en la frontera de la investigación sobre el eterno interrogante de qué es lo que las mujeres consideran erótico, la última respuesta a lo cual es: no hombres desnudos, o cuando menos no meramente los tipos desnudos.
“Para las mujeres heterosexuales”, dice la investigadora, doctora Meredith Chivers, en un nuevo documental acerca de la bisexualidad, Bi the way, que fue exhibido en el festival fílmico NewFest de Nueva York, “ver a hombres desnudos caminando por la playa es prácticamente tan excitante como ver paisajes”.
Chivers, integrante investigadora del Centro de Adicciones y Salud Mental en la Universidad de Toronto, dice que cuenta con datos para respaldar esta afirmación.
Ella publicó resultados de un estudio en el cual se mostraron videos de hombres y mujeres desnudos en diversas situaciones sexuales y no sexuales, durante las cuales se midió su excitación genital.
Las mujeres heterosexuales -encontraron Chivers y sus colegas- no se sintieron más excitadas por atléticos hombres desnudos, haciendo yoga o lanzando piedras al océano, de lo que se sintieron ante la filmación de control: largas tomas abiertas de las montañas, cubiertas de nieve, en el Himalaya.
Cuando mujeres heterosexuales vieron una filmación de una mujer haciendo calistenia, por otra parte, su flujo sanguíneo aumentó de manera considerable.
Lo que realmente tiene importancia para las mujeres, destacó Chivers, al menos en el ambiente más o menos artificial de ver películas mientras se está conectada íntimamente a un aparato conocido como fotopletismógrafo, no es el sexo del actor, sino el grado de sensualidad.
Incluso más que las personas ejercitándose desnudas, se sintieron excitadas con videos de masturbación, y más aún por gráficos videos de parejas haciendo el amor. Mujeres con mujeres, hombres con hombres, hombres con mujeres: al parecer, no tenía mucha importancia para sus sujetos del sexo femenino, destacó Chivers.
“Todo parece indicar que las mujeres no diferencian entre los sexos en sus respuestas sexuales, cuando menos no las mujeres heterosexuales”, dijo. “Para estas mujeres heterosexuales, no hubo diferencia entre los sexos femenino y masculino. Ellas respondieron al nivel de actividad”.
El trabajo de Chivers se suma a un creciente cuerpo de evidencia científica que coloca la sexualidad femenina a lo largo de un plano continuo entre la heterosexualidad y la homosexualidad, en vez de ponerlo como un fenómeno limitado a sí o no.
“Ella está poniendo de relieve algo que es más o menos evidente, aunque aún inexplorado: que las mujeres son sumamente fluidas en su sexualidad”, manifestó una de las directoras de Bi the Way, Josephine Decaer.
Incluso en una cultura que a menudo pasa por ciclos de sofisticación bisexual -Britney Spears y Madonna, abran paso a Lindsay Lohan y Samantha Ronson- (fotografiadas mientras se besaban en Cannes, Francia) y pese a datos de encuestas que muestran una tendencia de los jóvenes, en particular, a estar abiertos a la experimentación sexual, la bisexualidad aún tiende a ser tratada como una novedad. Este tema tiende a ser un accidente titilante, una fase o incluso una forma de encubrir la homosexualidad.
En 2005, la misma Chivers fue autora de un estudio en el que se usaron métodos similares, el cual arrojó que los hombres que se hacían llamar bisexuales se sentían considerablemente más excitados por uno de los sexos, normalmente el masculino.
No obstante, las mujeres -dicen algunos investigadores- son diferentes de manera fundamental.
Una investigadora de la Universidad de UTA (Estados Unidos), la doctora Lisa M. Diamond, publicó un estudio en el ejemplar de enero de la revista de Psicología del Desarrollo, en el cual se siguieron las vidas de 79 mujeres que no eran heterosexuales, mismas que se catalogaban a sí mismas como lesbianas, bisexuales o ninguna de las anteriores.
A lo largo de 10 años, encontró Diamond, las mujeres siguieron mostrando atracción hacia ambos sexos. La respuesta de las mujeres a imágenes de parejas se extiende incluso a otras especies, descubrió Chivers.
En un experimento llevado a cabo en 2004, y de nuevo en el reciente estudio, publicado en el número de diciembre de 2007 de la Revista de Personalidad y Sicología Social, Chivers y sus colegas descubrieron que las mujeres sentían excitación ligera, aunque considerable, al ver imágenes de chimpancés bonobo apareándose. Los hombres no mostraron esta reacción en lo más mínimo.
De manera similar, cuando Chivers les pidió a los sujetos que calificaran su propia excitación a los videos que habían visto, las mujeres, ya sea lesbianas o heterosexuales, tendieron a dar mayores calificaciones a filmes que presentaban a mujeres.
“Las mujeres heterosexuales están respondiendo a mujeres, lo cual es contraintuitivo”, destacó Chivers.
“¿Por qué se sienten las mujeres tan excitadas al ver a otras mujeres?”. En tanto, los varones heterosexuales y los homosexuales, así como las lesbianas, se sintieron más excitados, predeciblemente, por imágenes de su sexo preferido, encontró Chivers.
Resulta difícil precisar qué se debe extraer de esta información. Chivers no vierte audaces alegatos al respecto. “La conclusión en el sentido que las mujeres son bisexuales con base en su respuesta sexual pasa por alto la complejidad, así como las múltiples dimensiones, de la sexualidad femenina”, escribió en su artículo.
Ella no permitió que la aparente flexibilidad de la mujer “pudiera estar relacionada con un mayor potencial para la bisexualidad en mujeres que en hombres”.
Los productores de Bi the Way sacan sus propias conclusiones. “Lo que empezó como moda pudiera haberse convertido en una revolución”, aseguró una de las directoras, Brittany Blockman, con la voz en off en este filme, mismo que sigue las peregrinaciones románticas de cinco integrantes de lo que un comentarista define como la “Generación lo que sea”.
Pero, de cualquier forma, es claro que los jóvenes “están trazando de nuevo el mapa de la sexualidad”.
Esa es una conclusión a la cual Chivers, por su parte, no está dispuesta a llegar.
Blockman, de 27 años de edad, quien tiene una maestría en antropología médica por la Universidad de Harvard, comentó que tuvo la idea para el filme luego de cambiar casualmente al programa de televisión The OC y ver cómo el personaje de Mischa Barton besa a otra joven mujer.
“¿Cuándo se volvió aceptable y 'buena onda' que dos jovencitas se besen en programas populares de televisión para adolescentes?”, cuestionó, en una entrevista.
“Sentí como si me hubiera perdido de algo similar a un cambio cultural”, aseguró. |