Lunes | 21.07.2008
Redescubra a su pareja
Por: Inmaculada Tapia
EFE Reportajes
Durante las vacaciones de verano, las relaciones de pareja se alteran, cambia el ritmo familiar y la presencia de la pareja es constante. Algo a lo que no estamos acostumbrados, lo vemos día a día, y que de pronto puede convertirse en molesto, sin que nos demos cuenta.
Según distintas Asociaciones de Abogados de Familia, las etapas en las que más demandas de separación se interponen son, curiosamente, las pos-vacacionales ya que en ese periodo "la fricción de la convivencia se desencadena definitivamente la crisis".
María José Vergara, de la Asociación de Abogados española, afirma que "son muchos los matrimonios en los que existen problemas y que piensan que con el tiempo de ocio podrán dialogar y solucionar los conflictos", dijo Vergara, "pero con esto lo único que ocurre es que terminan dándose cuenta de que no pueden seguir viviendo juntos durante más tiempo".
PONGA REMEDIO
Si no quiere que esa situación sea un reflejo de lo que pase en su pareja, no deje que las cosas vayan más lejos y empiece a poner remedio. Quizá su caso sea de los muchos que sí se solucionan con diálogo y mucho amor.
El sexólogo y escritor Antoni Bolinches comenta que los miembros de la pareja experimentan por primera vez un desencanto cuando las segundas o terceras vacaciones ya no son tan excitantes como las primeras que compartieron y en las que casi no se separaron.
"A lo bueno te acostumbras fácil", ha explicado el sexólogo, que ha visto que con la convivencia empiezan a olvidarse los estímulos positivos y existe una saturación de los negativos.
Un segundo modelo son las "parejas saturadas", en las que existe un exceso de estímulos negativos, a los que "nunca te acostumbras", según Bolinches, lo que lleva a una crisis que alcanza su punto más álgido el mes que más permite la convivencia, en la mayoría de los casos, en la época estival.
Mientras durante el resto del año cada "media naranja" cuenta con mecanismos que le permiten eludir los fallos o aspectos negativos del otro, al llegar el verano estos mecanismos desaparecen.
PAUTAS
Haga una lista, siga unas pautas y no dé por cerrada una historia que puede continuar.
* Permítase unos días de descanso. Duerma, no vaya con prisas. Está de vacaciones... no lo olvide. Su vida lleva y necesita otro ritmo.
* Seguro que hay muchas cosas que han hablado de manera precipitada y que ahora requieren una conversación con sosiego.
* Intente ser capaz de decir las cosas que le molestan sin ofender al otro, lo sentirá como un ataque, como una ofensa y no conseguirá su objetivo: que cambie su actitud.
* Resalte los aspectos más positivos de su pareja, sentirá sin darse cuenta que el trato será recíproco.
* Pregunte. La vida y los gustos cambian y quizá se le pasó por alto algún deseo, algún sueño o incluso ilusiones nuevas de la persona con la que convive.
* Lea el mismo periódico, ojee la revista de su acompañante, le abrirá nuevos temas de conversación que le ayudarán a conocer mejor sus puntos de vista sobre los temas de la actualidad más inmediata.
* Aléjese de la familia, conseguirá así tener la intimidad necesaria para poder hablar de cualquier tema de pareja sin estar cohibido pensando que pueden oírle.
* Dedíquese tiempo a sí mismo para recapacitar y constatar, lo más objetivamente posible, dónde radican sus fallos para que la relación no marche por buen camino.
* Una pareja son dos. Antes de romper el hechizo que le llevó a construirla debe de ser consciente de que todo evoluciona y la pasión se transforma, no en monotonía, pero sí en otra etapa de la que hay que saber disfrutar.
* Hable y descubra cuáles son sus sentimientos y sus necesidades. Su pareja también querrá conocer hacia dónde está evolucionando la persona con la que comparte su vida. |