Jueves | 31.07.2008
Higiene femenina: el cuidado más íntimo
Por: Rocío Gaia
EFE Reportajes
¿Conoces exactamente cómo son, para que sirven y qué particularidades tienen tus genitales? ¿Has consultado con tu médico o ginecólogo todas tus dudas respecto a una zona tan importante para tu salud como para tu sexualidad?
A veces el desconocimiento de la propia mujer sobre sus zonas más íntimas y la aceptación ciertos mitos o creencias erróneas que les confieren un aire misterioso, oculto e incluso negativo, pueden conducir a que la higiene femenina no se realice de forma correcta, exponiéndose a riesgos y molestias innecesarios.
PREVENCIÓN
Mantener una correcta limpieza del área externa de la vagina no es solo una cuestión de comodidad e higiene sino también de prevención, porque puede convertirse en el caldo de cultivo para contraer infecciones muy molestas.
El sudor, las piscinas públicas, los pantalones muy ajustados o la poca ventilación de la zona genital son algunos de los factores que más favorecen las infecciones vaginales, y que por lo tanto hay evitar.
Cuando una mujer se expone en exceso o permanentemente a estos “factores de riesgo”, resultan insuficientes para protegerla los mecanismos naturales de auto-depuración; es decir, el flujo que ayuda a higienizar las paredes vaginales.
Por eso, es fundamental no solo mantener el adecuado equilibrio ácido-alcalino de esta secreción natural que ayuda mantener la zona libre de infecciones, sino también seguir una serie de consejos de higiene diarios o para situaciones especiales.
• Realiza un lavado por la mañana y vuelve a repetirlo por la noche, antes de irte a la cama. Un poco de agua y un jabón adecuado, son suficientes para la higiene cotidiana. No utilices geles corporales para la zona genital.
• Elige un producto para tu higiene íntima que no resulte químicamente agresivo para tu mucosa vaginal, ya que puede cambiar el pH (equilibrio entre acidez y alcalinidad de tu flora bacteriana vaginal). Tu ginecólogo o farmacéutico pueden asesorarte sobre esta cuestión.
• El cuidado externo de la zona genital debe ser muy riguroso, ya está en contacto permanente con el flujo vaginal, la orina, la menstruación y la transpiración, y cuando no se halla bien ventilada, se convierte en un foco de infecciones.
• Utiliza ropa interior de algodón, ya que el nailon y otras fibras sintéticas pueden causar irritación y aumentar la sudoración.
• Cuidado con las esponjas: debido a la humedad que acumulan pueden ser el caldo de cultivo de gérmenes, que puedes contagiarte al ponerla en contacto con tu zona genital durante el baño.
• Recuerda que los sprays íntimos son exclusivamente para las zonas externas y nunca debes aplicarte un desodorante convencional, en ese área.
• Los antibióticos, sobre todo los tratamientos de larga duración, pueden destruir la flora vaginal y la protección que brinda, facilitando el paso de gérmenes y hongos. Habla con tu médico para que te indique qué hacer en esos casos.
• Evita el uso de compresas protectoras o tampones para la regla, durante más tiempo de recomendado por el fabricante, y cámbiatelos cada 4-6 horas como máximo.
• Suprime o reduce las duchas vaginales, a menos que te las haya prescrito el médico, ya que la fuerza del chorro de agua puede acabar con las sustancias naturales que protegen tu mucosa vaginal, haciéndola más vulnerable. |