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Fotos: Rafael Quezada |
LA PINTADA Coclé. Se llama Clementina Rodríguez Quirós,
y es una leyenda viviente
que reside en calle 8ª barrio La Candelaria en La Pintada, provincia de
Coclé. Rodríguez nació en La Pintada en el año de
1891 y el pasado 13 de noviembre cumplió 114 años de edad.
Es quizás la “abuela de las abuelas coclesanas”. Según
la dirección de registro civil en esta provincia la fecha de nacimiento
de Clementina se extrajo de las actas parroquiales o archivos eclesiásticos
de la época y “hasta ahora no hay nadie más con esa edad”,
según Julio Carles, encargado del departamento.
A pesar de su edad conserva energías para contar sus
historias y para reafirmar que vale la pena vivir tantos añ
os.
LOS SECRETOS DE LA ABUELA
Clementina ha vivido en los siglos XIX, XX y XXI, y fundamenta
esta bendición de Dios gracias al estricto cuidado
que dio a su salud al final de sus oficios hogareños
y que se alimentó siempre con productos naturales,
puros, y libres de químicos.
Su alimentación fue variada y estuvo basada en carnes de venado, pescado,
conejos, zainos, res y gallina. Hoy día, eso no se da.
Doña Clementina cuenta que en su casa que nunca pasó de ser
más que una choza de quincha, solo se compraba el jabón, sal
sin refinar, raspadura, y los fósforos. La mayoría de estas cosas
las traía su padre en carreta desde la ciudad de Aguadulce.
Esta particular mujer es de carácter dócil, jovial, amable,
folclorista y con una dulzura en su corazón que se le escapa mientras
conversa con cualquier persona.
Nunca deja de comentar pasajes que vivió y que recuerda como si hubiesen
ocurrido meses atrás, pues su memoria pocas veces le falla.
GUÍA ESPIRITUAL
Además de todas su virtudes, esta mujer es una incansable propagadora
de prácticos consejos de salud y de amor por el prójimo, "Si
me quieren viva, no peleen con la gente", es un dicho que ha hecho famoso
en el seno de su familia para buscar que todo marche bien, asegura Clementina.
Ella basa sus consejos en la experiencia de su larga historia de vida que
ha logrado llevar en tres siglos diferentes junto a sus hijos, nietos, bisnietos,
tataranietos y demás familiares.
APEGO A LA VIDA
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Un día normal en el día de Clementina comienza a las 6:00 a.m
con una taza de café calientito en sus manos acompañada con
unos trocitos de yuca salcochada sazonada con sal y culantro, y muy cercano
al calor familiar, con su tataranieta Maryori, de 10 años de edad.
Su empeño por la felicidad siempre lo demuestra invocando al Todopoderoso. "Sin Él
la vida es nada", si uno está triste vale la pena poner la otra
cara de la vida (la felicidad) comenta Clementina, sentada en su silla de ruedas
que utiliza para comer, orar, chistear y conversar de su pasado.
A sus 114 años de vida, Clementina ve bien, come de todo, escucha
poco, recuerda la mayor parte de su vida, relata chistes, reconoce a las
personas, escucha las misas por la radio y recuerda muy bien a su padre y
al papa Juan Pablo II cuando vino a Panamá.
Ella compartió con personajes muy famosos que marcaron historia en
el Panamá de ayer. Aunque parezca increíble, uno de ellos fue
el temperamental caudillo coclesano Victoriano Lorenzo, conocido como el
primer guerrillero de América Latina.
SU RELACIÓN CON EL CAUDILLO
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| PERFIL |
• Educación: nunca fue
a la escuela pero aprendió a leer un poco;
• Ocupación: fue cocinera, partera, era muy activa y social en los
encuentros de tamboritos. Su religión es la católica.
• Tronco familiar: Tuvo 13 hijos, cinco de los cuales están vivos.
Ellos son Heliodoro y Andrés Rodríguez, Silvia y José María
Sánchez, y Ángel María Conte.
• Tiene 47 nietos, 56 bisnietos y 12 tataranietos. |
Clementina conoció a Victoriano Lorenzo a los 10 años de edad,
porque fue una de sus cocineras. Ella, su abuela y su vecina Angélica
Martínez caminaban largos trayectos para llegar hasta los campamentos,
dice Clementina.
Caminaban y custodiaban canastas repletas de alimentos y gallinas que eran
transportadas sobre los lomos de caballos hasta dos veces por semana. El
resto de las despensas para alimentar a todo el contingente (más 500
hombres) eran solicitadas en los viejos abarrotes de la época.
En el campamento de la comunidad de Marica Abajo (hoy Bella Vista), corregimiento
de Penonomé, era la responsable de preparar la comida del cholo guerrillero
Victoriano Lorenzo (como le conocían sus rivales) y la
de toda la tropa.
Las faenas de esta centenaria mujer también guardaban como secreto
una relación personal. Y es que su padre Julián Rodríguez
combatía al lado de las filas liberales del cholo. "Nunca tuve
miedo, siempre me encomendé a
Dios como única fuerza protectora", resalta Clementina.
SU SALUD
Clementina narra que el cuidado de su salud nunca fue una preocupación,
porque utilizaba por norma remedios caseros. Para hacer eso se valía
de plantas como la salvia, paja de limón, hojas de guanábana,
y el “palito de hombre grande” para controlar la fiebre; todos
tenían una aplicación diferente en el cuerpo.
Actualmente, Clementina está incluida en el programa de atención
para ancianos encamados que se brinda en La Pintada. Como ironía de
la vida, Clementina es asistida con fármacos para controlarle su presión
alta, incluso se le administra también vitaminas.