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¿Cuántas personas son capaces de plasmar frente a un público su propia forma de ser y estilo de vida?
Actualmente existen 29 mujeres que con valentía lo han hecho y ahora, debido al éxito alcanzado, lo harán nuevamente. Se trata de las reclusas del Centro Femenino de Rehabilitación, quienes participan en la obra musical Detrás del muro, en la cual reflejan sus esperanzas, tristezas y alegrías.
La producción tiene además como propósito llevar un mensaje de reflexión a la sociedad, según explica el autor y productor de la obra Cristóbal Muñoz, hijo.
Esto lo sabe Patricia Collado, de 30 años, es una de las internas que actúa en la obra. Con gran emoción al hablar sobre el proyecto, confiesa que en su caso, “ahora estando dentro del penal es que vino a descubrir que tiene ciertos dones especiales donde se ha podido destacar”.
“Cuando estaba afuera vivía enredada en el hogar y en la universidad, sin saber que podía bailar y cantar como lo estoy haciendo ahora”, comenta.
Una de las cosas que más la han sorprendido es el hecho de ver cómo mujeres que estaban ahí mismo en el penal no se conocían antes de estar en la obra, pero que a lo largo de este tiempo han ido comprendiendo las historias de cada una.
¿Cómo nació la obra?
Todo inició cuando el Despacho de la Primera Dama, Vivian de Torrijos, encomendó a la compañía Productores Artísticos la tarea de montar una obra al estilo Chicago Cabaret, con las reclusas de la cárcel de mujeres.
Pero no pasó mucho tiempo hasta que se dieron cuenta del talento que había allí dentro. Es por ello que el equipo de producción estimó que no era necesario traer obras teatrales extranjeras, ya que encontraron historias inéditas en el centro que merecían ser dadas a conocer.
Comenzaron así las entrevistas y la convivencia diaria con las reclusas, —tarea que duró tres meses—, y de esta forma seleccionar las historias que irían a ser descritas. Posteriormente presentaron una contrapuesta a la Primera Dama, quien, aceptó.
Proceso de elección
El centro penitenciario hizo una preselección y escogió a 85 aspirantes para participar en la obra.
El autor de la obra señala que esta cantidad disminuyó a 55 y nuevamente se redujo a 29, las cuales —nacionales y extranjeras— conforman el elenco que actuó finalmente en la obra Detrás del Muro.
Los relatos de 30 vidas
La historia narra todas las vivencias, esperanzas, tristezas, anhelos, recuerdos, y sobre todo, el amor y cariño de quienes llegan a ser, aparte de sus compañeras, sus amigas.
A la vez, trata de plasmar sus sentimientos con respecto a la falta de la presencia de sus familias, y cómo deben lidiar, en ocasiones, por muchos años, con esta situación. “Se trata de situaciones que a cualquiera de nosotros o a nuestros familiares les puede pasar”, comenta Muñoz.
Valor social
Los tres casos iniciales de Detrás del muro revelan su entorno antes del delito y cómo llegaron a cometerlo para darle al público la parte humana de las reclusas y las vivencias dentro de un sistema penitenciario.
“Las 29 son seres humanos que cometieron un error, por necesidad muchas veces, y las agarraron”, asevera Fasal Ferrabone, director teatral.
Manos a la obra
La coreografía y la autoría de las canciones estuvo a cargo de María Cecilia Triana. Cada tema musical revela la vida de las reclusas en el penal, las cuales son cantadas por ellas mismas “pese a que no son artistas”, agrega Triana.
La experta en presentaciones coreográficas confiesa que al principio, la mayoría de las reclusas rompía a llorar, ya que recordaban a sus familias y lo mucho que los extrañan.
Los ensayos se llevaron a cabo ocho horas al día y de lunes a domingo, “lo que demuestra la valentía y el esfuerzo desempeñado”, añade Ferrabone. El ensayo general se realizó en el Teatro Nacional, donde “en un principio no creyeron ni siquiera que iban a actuar”, dice.
Curiosidades de los bailes
En relación a la coreografía, cuenta Triana que al inicio fueron comiquísimas las prácticas.
Cuando comenzaron, solo 10 de las 29 querían bailar el jazz, pero con el tiempo y cuando se fueron desenvolviendo más, todas querían participar, comenta. “Faltaban tres semanas para la presentación y tuvimos que decirle que no todas podían bailar jazz, ya que ahora se lo habían aprendido”, dijo.
“Sencillamente, sentían que no lo podían hacer. ¿Quién se va a sentir sexy en la cárcel?”, añade Triana.
Frutas en vez de pizza
Cristóbal Muñoz recuerda el momento de la práctica final de la primera temporada en el Teatro Nacional, donde las internas pudieron, después de tanto tiempo, salir unas horas del penal. “¿Chicas, quieren que consigamos algo de comida diferente ahora que estamos acá?”, les preguntó.
“De momento pensé que pedirían pizzas o alguna otra especialidad, pero me dijeron que querían frutas”, dice. Muñoz quedó sorprendido por la respuesta, pues las internas le comentaron que dentro del penal no les permiten comer frutas, porque con las cáscaras se puede hacer una bebida alcohólica como “chirrisco”, lo que está prohibido.
Sin libretos
Ferrabone cuenta que una de las cosas que más le ha llamado la atención es el hecho de que todas las chicas “trabajaron sin libretos”. “Sí... aunque parezca extraño, un día les sacamos copias a los libretos y lo que hicimos fue llenarlas de nerviosismo”, comenta mientras sonríe.
La clave de todo —continúa— fue que nunca fueron o han sido tratadas como reclusas, sino más bien como artistas. Tres de las 29 mujeres salieron ya libres, pero esto no les ha apagado los ánimos de continuar en la segunda presentación, expresó Ferrabone.
Una nueva temporada
Detrás del muro exhibió en su primera temporada tres casos: narcotráfico, homicidio y proxenetismo. Sin embargo, la segunda temporada trae cosas nuevas.
Una nueva historia, dos nuevas canciones con las que suman ahora ocho, cambios en la escenografía, en el vestuario y otros pequeños arreglos artísticos, podrán ser apreciados del próximo 4 al 9 de mayo en el Teatro Nacional, adelanta Triana.
La historia nueva es el caso de un robo efectuado por una joven que venía de una muy buena familia, pero de pocos valores, lo cual la llevó a la delincuencia, y con la cual buscan llevar un mensaje principalmente a la juventud.
Las actrices reciben igualmente otras terapias en esta experiencia como clases de canto, talleres de maquillaje, de imagen, modelaje, estiramiento e incluso aeróbicos. “Aunque siguen estando en la cárcel, son otras mujeres y esperamos que esta acción tenga un efecto multiplicador”, concluye Triana.
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