|
Todo parece indicar que existe el mismo número de hombres que mujeres con el trasero al aire. Sin embargo, el consenso al parecer era que solamente las mujeres estaban en riesgo.
“El hecho que impidan a las mujeres vestir tangas sencillamente es indignante”, dice Rafael Santos, bronceado y bien aceitado administrador de propiedades de nacionalidad brasileña, cuyo diminuto traje de baño revelaba una parte de sus asentaderas.
Con todo, algunos bañistas quieren límites. “Nosotros aún estamos en la ciudad, y nos puede ver la gente que transita por las calles, en particular los turistas”, comentó Monique Lefranc, abuela, de 60 años de edad, vestida con una blusa y pantalones. “¿Qué impresión tendrán de nosotros? La semana pasada, vi a un grupo de personas que tomaba el sol, desnudos, a la orilla de un lago en el Bois de Vincennes. Me pareció realmente perturbador”. Ciertamente, el ayuntamiento de la ciudad ha lidiado con mayores problemas relacionados con el Paris-Plages en este verano.
Un pequeño grupo de personas indigentes ya puso tiendas de campaña en las márgenes del Sena, cerca de la playa. El ayuntamiento se ha negado a caer en la tentación de desalojar a los invasores, cuyas tiendas fueron suministradas por sus protectores, el grupo Médicos del Mundo.
El elegante puente de peatones Simone de Beauvoir, en el este de París, fue abierto como una extensión del Paris-Plagues en el mes de julio, no sin cierto temor. Permanecerá abierto a los transeúntes y ciclistas, pero necesitará soportes adicionales.
La piscina flotante Josephine Baker que estaba asegurada con cuerdas en la ribera izquierda del Sena tuvo que ser cerrada apenas tres días después de su inauguración, también en julio. Falló el sistema de aire acondicionado en el interior del gimnasio; algunas losetas en la alberca empezaron a despegarse. Fue reparada a toda prisa y ya abrió sus puertas de nuevo.
Todo el alboroto con respecto a la desnudez da la impresión de ser surreal en un país donde rutinariamente aparecen mujeres mostrando sus pechos en las portadas de las revistas más populares y en enormes vallas o anuncios espectaculares, en quioscos de periódicos. En su ejemplar de junio, un informe especial sobre fesses (nalgas) agraciaba la portada de la edición gala de la revista Elle.
Asimismo, en este mes, Francia está celebrando con orgullo el 60 aniversario de la invención del bikini por parte de un francés.
Era el verano de 1946 cuando Louis Reard, ingeniero de la industria automovilística convertido en diseñador de modas, presentó le bikini en una piscina de París. Lo bautizó en honor de un ensayo de la bomba nuclear de Estados Unidos en el Atolón de Bikini, en el Océano Pacífico, efectuado unos cuantos días antes.
Reard no pudo encontrar una sola modelo dispuesta a vestir la escandalosa prenda. Tuvo que recurrir a una bailarina desnudista.
Ostentosas exposiciones de fotografía en revistas muestran a los iconos del bikini en la historia: Brigitte Bardot en el filme La chica del bikini; Ursula Andress vistiendo un modelo blanco con cinturón, en el filme Dr. No de James Bond; Marilyn Monroe en una versión blanca de vuelos con puntos negros. Asimismo, se ha publicado una historia del bikini.
Con todo, la prenda en cuestión estuvo prohibida en las playas francesas hasta ya bien entrados los años 50. |