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Un equipo científico internacional ha descubierto 158 nuevas mutaciones genéticas capaces de causar cáncer en 120 genes distintos. La investigación supone un paso adelante hacia la obtención de mejores tratamientos contra la enfermedad pero al mismo tiempo revela que los investigadores se encuentran aún lejos de comprender la enorme complejidad de los tumores.
“Lo que hemos encontrado ha sido sorprendente. No esperábamos descubrir tantas mutaciones capaces de causar cáncer en el número relativamente pequeño de genes que hemos estudiado”, declaró el martes en rueda de prensa telefónica Michael Stratton, investigador del Instituto Sanger del Reino Unido y codirector del trabajo, que se presenta en la revista Nature.
En el cuarto de siglo transcurrido desde el descubrimiento de los primeros oncogenes humanos, se han identificado otros 350 genes capaces de causar cáncer en personas.
En el cuarto de siglo transcurrido desde el descubrimiento de los primeros oncogenes humanos, se han identificado otros 350 genes capaces de causar cáncer en personas.
Pero el Proyecto Genoma, en el que el Instituto Sanger tuvo una participación importante secuenciando un tercio de todo el genoma humano, “nos ha permitido emplear una nueva estrategia”, explicó Stratton. En lugar de descubrir nuevos genes uno a uno, ahora es posible analizar los genomas de células cancerosas y compararlos con los de células sanas para detectar las mutaciones que las diferencian.
Este primer gran análisis dirigido desde el Instituto Sanger, y en el que han participado investigadores de otros cinco países, se ha centrado en un tipo de proteínas llamadas kinasas. “Elegimos las kinasas por dos razones”, señaló Andrew Futreal, codirector de la investigación junto a Stratton.
“Sabemos que están involucradas en los cánceres y son buenas dianas para desarrollar nuevos fármacos”. El Gleevec, por ejemplo, que permite tratar un raro tipo de leucemia y un cáncer gastrointestinal hasta hace poco incurables, actúa sobre una kinasa.
El estudio
Los investigadores han analizado 518 genes en muestras de 210 cánceres que incluían los que afectan a un mayor número de personas y los que causan más muertes como los de pulmón, de mama o colorrectal. Los análisis han revelado alrededor de mil alteraciones genéticas. Pero “algunas son conductoras, en el sentido de que hacen avanzar el cáncer, mientras otras son pasajeras” que aparecen en la célula cancerosa, pero que no juegan un papel en la progresión de la enfermedad, según Stratton.
El análisis de los datos genéticos revela que las mutaciones conductoras son minoría –158 en total– y se concentran en 120 genes. Aunque son muchas más mutaciones de las que esperaban encontrar los investigadores, “apenas hemos arañado la superficie, estamos aún al principio”, admitió Futreal. Los científicos sospechan que debe haber muchos otros genes involucrados en el origen y la progresión del cáncer que son independientes de las kinasas.
Según Josep Baselga, jefe del servicio de oncología médica del hospital Vall d’Hebron, “es un trabajo muy bueno realizado por un grupo de investigadores muy reconocido”, que ayuda a comprender mejor los cánceres, pero que tendrá “poca aplicación inmediata” en el tratamiento de los pacientes.
La secuenciación
La investigación es un aperitivo del Proyecto Genoma del Cáncer Humano, que aspira a secuenciar muestras de 12 mil 500 tumores - 250 muestras distintas de 50 tipos de cáncer diferentes- y centrarse en un mínimo de 2 mil genes que pueden estar involucrados en el origen del cáncer. Ante el temor a que la existencia de tantos genes relacionados con el cáncer pueda retrasar el desarrollo de nuevas técnicas de diagnóstico y nuevos tratamientos, Andy Futreal reconoció que “la impresión de que nos encontramos ante un problema de una gran complejidad es correcta” y que puede que “nos encontremos ante un periodo en que veamos que es aún más complejo de lo que sabemos ahora”. Pero añadió que “al final, la manera de avanzar hacia un mejor diagnóstico y tratamiento de los tumores es comprender cómo funcionan”. |