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La extinción masiva que borró de la Tierra a dinosaurios y otras formas de vida hace 65 millones de años al parecer no abrió el camino de inmediato, contrariamente a la sabiduría convencional, al ascenso de los mamíferos actuales.
De hecho, las ramas ancestrales de la mayoría de los mamíferos, incluidos primates, roedores y animales con pezuñas, surgieron mucho antes de la extinción mundial y sobrevivieron más o menos intactos.
Sin embargo, no fue sino hasta 10 millones a 15 millones de años después, cuando menos, que los linajes de mamíferos vivientes empezaron a florecer en número y diversidad. Algunos mamíferos efectivamente se beneficiaron a partir de dicha extinción, pero ellos no estaban relacionados directamente con linajes extintos, y, al poco tiempo, la mayoría de ellos desapareció.
Estas son las asombrosas conclusiones a las que se llegó en un amplio estudio de datos moleculares y fósiles sobre 4 mil 510 de las 4 mil 554 especies de mamíferos que, se sabe, existen hoy día. Los investigadores, quienes informaron sobre los hallazgos en la edición de la revista Nature (Naturaleza), dijeron que prácticamente se trataba del primer estudio completo de las especies de mamíferos existentes.
En la revista citada, los líderes del proyecto dijeron que los “detonadores” que conducen a la explosiva expansión de los mamíferos no solamente son mucho más largos de lo que se sospechaba previamente, sino que también desafían la hipótesis en cuanto a que la extinción masiva hacia el final del periodo Cretácico tuvo “una importante influencia de tipo directo sobre la diversificación de los mamíferos actuales”.
Ellos dijeron que su análisis de más de 40 linajes de mamíferos existentes demostró que las tasas de diversificación “apenas y cambiaron” en vista de las extinciones hacia el final del Cretácico y el comienzo del periodo Terciario.
Los cambios transformadores empezaron 10 millones de años después y se prolongaron hasta hace 35 millones de años, aproximadamente.
Otros científicos dijeron que el modelo del denominado “detonador largo” abrió una puerta hacia una mejor comprensión de la historia evolutiva de los mamíferos y obligará a una reevaluación de las causas ecológicas y de otro tipo que subyacen a la proliferación más reciente de mamíferos.
El equipo internacional que produjo el nuevo “súper árbol” de evolución mamífera estuvo encabezado por Olaf R.P. Bininda-Emonds, de la Universidad Técnica de Múnich, Alemania, así como Andy Purvis del Colegio Imperial, en Londres.
Entre otros integrantes hubo paleontólogos, “mamiferólogos”, biólogos evolutivos y otros investigadores de Australia, Canadá y Estados Unidos.
En otro artículo publicado en Nature, David Penny y Matthew J. Phillips, de la Universidad Massey en Nueva Zelanda, quienes no estuvieron involucrados en la investigación, escribieron: “La inferencia de un buen árbol, de esas dimensiones, es todo un avance, y los métodos serán usados como un modelo para estudios de árboles genealógicos, ya sea de aves, plantas en flor, grupos de invertebrados u otros organismos”.
Aunado a lo anterior, notaron que un análisis similar para aves, publicado en fecha reciente en la revista Biology Letters, reveló que más de 40 linajes aviares sobrevivieron a las extinciones masivas. La mayor parte de los paleontólogos dice en la actualidad que las aves descendieron de dinosaurios. Así que, de alguna forma, los dinosaurios lograron escapar a la calamidad de cierta manera.
Hasta ahora, sin embargo, la mayoría de los paleontólogos había favorecido un modelo de “detonador corto”, en el cual los mamíferos habían llegado a su existencia casi inmediatamente después que los reptiles dominantes desalojaron sus ecosistemas.
Antes de las extinciones, la mayor parte de los mamíferos eran pequeñas criaturas nocturnas. El nuevo estudio confirmó y ofreció más detalles acerca de investigaciones previas por parte de biólogos moleculares, las cuales indican que muchos de los órdenes mamíferos de estos días tuvieron su origen hace 85 millones a 100 millones de años. Las razones para explicar este estallido evolutivo no son claras.
Con base en datos tanto moleculares como fósiles, los investigadores dijeron haber descubierto que habían ocurrido “sucesos decisivos y radicales del orden macroevolutivo entre los linajes que tenían descendientes mamíferos aún con vida” mucho antes de la extinción masiva y mucho después.
Hicieron énfasis en que la evidencia molecular y fósil suministra “diferentes partes de esta imagen, afirmando el valor de usar ambos enfoques en combinación”. No obstante, los investigadores concedieron que haría falta mucha más investigación para explicar “el ascenso tardío de los mamíferos actuales”.
Ross D.E. MacPhee, curadora de zoología vertebrada por el Museo Estadounidense de Historia Natural, una de las integrantes del equipo, dijo que los paleontólogos solían dudar de los alegatos de biólogos moleculares con respecto a un origen tan antiguo para los mamíferos actuales.
El registro fósil de mamíferos en el periodo Cretácico, expresaron, era demasiado escaso para respaldar una interpretación de ese tipo. “Ahora sabemos que los ancestros de grupos de mamíferos aún existentes estuvieron ahí, pero en números muy bajos”, destacó MacPhee.
“La gran interrogante ahora radica en saber qué fue lo que ocasionó que los ancestros de los mamíferos modernos demoraran tanto para diversificarse”, prosiguió.
“Resulta claro que sabemos muy poco con respecto a los mecanismos macroecológicos que tienen lugar después de extinciones masivas”, enfatizó. |