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La herencia de los sobrenombres
 
 
Domingo | 27.05.2007
 

Por: Elsa M. González
Especial para La Prensa

 
 
Los sobrenombres son muy comunes en el interior del país.
Elsa M. González
MONAGRILLO, Herrera. - La gente de Monagrillo es diferente. A ellos los caracteriza su jocosidad y que de todo saben hacer un chiste. Con justa razón le dicen que son "la cuna del humor".

Monagrillo es un corregimiento de Chitré, capital de la provincia de Herrera, donde a casi todas las personas -por no decir a todas- se les ha bautizado con un sobrenombre.

Y es que cualquier cosa que haga, diga, tenga o sea, una persona es suficiente para que se gane un apodo.

Para muestra un botón. Solo basto una hora en el Parque de Monagrillo, junto a unos 10 hombres sesentones, quienes diariamente se reúnen en el mismo lugar y usualmente a la misma hora. Ese momento siempre es bueno para ponerse al día de todo lo que ha ocurrido en el pueblo: quién se murió, costo de la luz, el agua y el teléfono, de cómo quedó la fiesta patronal, de la falta de agua o del calor insoportable.

Este es "Chalo" .
Elsa M. González

Generalmente el plato fuerte de la reunión diaria es recordar cuáles son las razones de los sobrenombres de los parroquianos. En la que aclaró por qué razón se le llama "Uña de Pollo" a Marcelino Alonso, un parroquiano de 66 años de edad, que acude a la reunión en al Parque cada vez que puede.

Uña de Pollo cuenta que su hermano, cuando estaban chiquitos, le cortó un dedo, entonces la uña le salió igualita a la de un pollo.

Pero los nombres son parte de la hererencia que se le deja a los hijos, cuenta Marcelino. A su hijo -no hay ninguda duda- se le llamará Uñita.

A Héctor Ávila lo han llamado toda la vida Tocho. El nombre se lo ganó porque en los carnavales, cuando aún no había luz eléctrica, él encendía un tocho para alumbrar en las tunas, suficiente razón para llamarlo Tocho. Héctor es el padre de uno de los jugadores del equipo de béisbol de la provincia de Herrera, quién heredó el sobrenombre de "Tochito".

"Caballón".
Elsa M. González

También estaba "celebrando" lo de los sobrenombres de sus compañeros, César Escribano de 63 años, monagrillero genuino, dice: Cascocho me puso "Piojo, porque dice que yo soy delgadito, chiquito y negrito. Todos en Monagrillo lo conocen como Piojo" y a mi hijo como Piojito.

Pablo Samaniego Osorio, tiene 72 años, su sobrenombre es "Caballón". ¿Y por qué le dicen así?, le pregunta la periodista, "Porque una vez peleé con un hombre muy grande que le llamaban Caballón, y de ahí la gente me puso Caballón a mí. ¿Y usted le ganó a Caballón? No, quedamos "empataos", responde entre las carcajadas de compañeros.

La suerte del apodo de Cecilio Villarreal Delgado surgió de forma diferente, según cuenta. Primero lo llamaban Chalo, después Chilo y de Chilo volvió a Chalo, así me quedo.

"Piojo".
Elsa M. González

"Yo soy Víctor Pérez Castillo, el pobre, tengo 68 años, y me pusieron Cascajo dice un hombre de 60 años de edad, en medio de la reunión, por lo que las carcajadas no se dejaban de oir.

Cascajo relata que de joven tenía camiones que los dedicaba a transportar cascajo y ahí salió el sobrenombre.

En Monagrillo es común que las personas no se les conozca por su nombre, sino por el sobrenombre; se hace tan usual que nadie puede recordar cómo se llama.
Víctor – alias Cascajo- dijo que en una ocasión una persona llegó a Monagrillo buscando a un tal Manuel Solís, y tuvo que ir de casa en casa preguntando si conocían a Manuel Solís, pero a Manuel le decían El Kery, y nadie podía dar razón de él. La búsqueda se hizo tan intesa que los propios vecinos preguntaron en las casas por Manuel Solís: "Ve, quién conoce a un tal Manuel Solís, que lo están buscando, y se quedaban pensando". No fue hasta cuando llegaron a la casa del propio Manuel, cuando dieron con su paradero. Así de complicado es el asunto.

Historia

"Carito".
Elsa M. González

El señor Ángel Santos Pérez Mendieta, un profesor jubilado de 60 años, es otro célebre monagrillero, quien manifestó que a él le dicen Carito, porque cuando estaba chiquito sufría una enfermedad desconocida, por lo que un médico me recetó un medicamento que era caro y desde entonces me llamaron Carito.

Los parroquianos achacan la costumbre de renombrar a las monagrilleros a que un día en la misa del Patrón de Monagrillo, San Miguel Arcángel, el cura leyó la lista de los mayordomos y a todos los llamó por el sobrenombre.

El cura mencionó a: Tripa Pollo, Cascajo, y de ahí se pone sobrenombre aquí en Monagrillo.

Dijeron que en Monagrillo hay muchos sobrenombres, entre ellos mencionaron: Puerca Loca, Masca Hierro, Martillo, Peso Humo, Serrucho, Rasca Bote, Gallo Tumbao, El Gallo, etc. Comentaron que hay un hombre que le dicen Car'e zapato porque es muy feo.

 
     
 
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