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¿Cuál es la capital de Bolivia? Depende
 
 
Sabado | 22.09.2007
 

Por: Simón Romero
The New York Times Service

 
 
MCT/Direct

SUCRE, Bolivia.- "Bienvenido", lee un letrero que saluda a los pasajeros que van llegando al aeropuerto de esta somnolienta ciudad, mismo que cierra su pista al anochecer, "a la capital de Bolivia".

Sí, el hogar del presidente, el Congreso, el banco central, ministerios gubernamentales y embajadas extranjeras pudiera estar en La Paz, localizada 400 kilómetros al norte y con una población cuatro veces mayor a los 250 mil habitantes de Sucre.

Pero, para incomodidad de una parte del resto de la nación, los residentes locales insisten en que el letrero es correcto. Aún supurando de una guerra civil en 1899, la cual despojó a las ramas ejecutiva y legislativa de Sucre y las mudó a La Paz dejando tan sólo las máximas cortes con sede aquí, esta ciudad sigue impulsando una campaña enfocada a convertirse de nuevo en la plena capital de Bolivia.

Lo que al parecer es el quijotesco esfuerzo de Sucre por recuperar lo que se había perdido ha evolucionado hasta convertirse en la crisis más acuciante que enfrenta Evo Morales, otrora pastor de llamas e integrante del grupo indígena de los aimaras, quien es proclamado como el primer presidente indígena de Bolivia.

"Nosotros no sacrificamos llamas aquí, como lo hacen en el altiplano", dijo Jaime Barrón, el rector de la universidad de Sucre y uno de los líderes de la campaña de la ciudad, en un lance dirigido tanto a las radicales políticas de Morales como a las percepciones en cuanto a que tradiciones aimaras en las montañas bolivianas están siendo impuestas en esta región central.

"Nosotros meramente queremos lo que se llevaron de Sucre hace 108 años, permitiendo nuestro desarrollo hacia el centro geopolítico de Sudamérica", prosiguió Barrón.

Ese es un elevado objetivo para esta ciudad, cuyos edificios pintados de cal evocan un tiempo más gentil en la historia boliviana. Y por el momento, todo parece indicar que es improbable alcanzar dicho objetivo.

Un millón de manifestantes saturaron en fecha reciente el centro de La Paz para oponerse a la campaña de Sucre, reflejando la fuerza de la base política de Morales, así como la resistencia a la ambición de Sucre. Algunos economistas dicen que los costos de transferir la presidencia y legislatura a Sucre, que conserva el título de "capital constitucional", sería devastador para Bolivia, que ya es el país más pobre de Sudamérica.

No obstante, partidarios de la propuesta de Sucre, quienes han llevado a cabo protestas en las calles y huelgas de hambre, ya obtuvieron algo similar a una victoria al hacer de su campaña el proyecto más polémico en una Asamblea, la cual está reunida aquí para volver a redactar la Constitución boliviana.

El movimiento ha distraído a delegados de las propuestas que acelerarían los desafíos de Morales a la élite de piel blanca en Bolivia.

Preocupados por su seguridad a medida que protestas callejeras estallaron con gran intensidad aquí, delegados de la Asamblea declararon un receso de un mes de duración durante el fin de semana. Esa decisión, combinada con un fallo judicial que permite a la Asamblea aceptar la propuesta de Sucre, impulsó a manifestantes y personas en huelga de hambre a poner fin a sus protestas.

"La oposición sacó un conejo de un sombrero con la exigencia de Sucre con respecto a mudar la capital", dijo Jim Shultz, analista político en la ciudad de Cochabamba, en el centro de Bolivia.

Impulsada por el respaldo mayoritario hacia Morales, la Asamblea se reunió un año atrás con sueños de forjar medidas enfocadas a sacar a pueblos indígenas de Bolivia de siglos de privación y servidumbre. Las propuestas van desde rebautizar Bolivia con un nombre indígena, Qollasuyo, hasta permitirle a Morales ser reelegido de manera indefinida.

MCT/Direct

Los políticos en provincias de tierras bajas se molestan ante ese tipo de ideas, alegando que Morales es una marioneta de su aliado más cercano, el presidente Hugo Chávez de Venezuela.

Y si bien el este de Bolivia aún es uno de los centros para grupos en contra del gobierno y conversaciones de separatismo, Sucre se ha convertido en un foco rojo para los esfuerzos con miras a reducir la influencia del presidente.

Fuera de la oficina de la alcaldesa Aydé Nava, por ejemplo, pende un afiche que presenta a Morales con uniforme militar nazi, usando perros para atacar a manifestantes, al tiempo que vitorea una campesina desde las tierras altas. En las cercanas oficinas centrales del gobierno de la provincia, quienes protestan han extendido una pancarta que lee: "Palacio de Gobierno, Bolivia".

A veces, incluso las mochilas de los escolares en este lugar llevan la leyenda "Sucre Capital Plena".

Acrecentando temores en cuanto a que las tensiones entre Sucre y La Paz pudieran tornarse violentas, aproximadamente 10 mil partidarios del presidente viajaron en autobús y a pie a este lugar para denunciar la campaña de Sucre. Entonaron los cánticos, "Muerte a quienes quieren dividir el país", ante asombrados residentes locales.

No obstante, para muchos que se resisten en esta localidad, al parecer las visiones de devolverle la grandeza burocrática a Sucre superan esas inquietudes. "Nosotros somos la capital de Bolivia", dijo Jhon Cava, presidente del comité cívico de Sucre.

"Aquí somos personas razonables, muchas cosas siguen sobre la mesa", prosiguió Cava, diciendo que cualquier transferencia a Sucre sería gradual.

Si las embajadas desearan permanecer en La Paz, dijo, "Esa sería su decisión". Lo mismo va para algunos ministerios, afirmó.

"Todo lo que estamos diciendo es que Bolivia tiene una deuda con Sucre", comentó, "y que ya llegó la hora de cobrar".

 
     
 
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