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BARCELONA, España. - Los herederos de Joseph Hubertus Pilates (Düsseldorf, 1880) deben de ser de los más prósperos -y flexibles- del planeta. Su técnica corporal, tal como es conocida hoy, se perfeccionó en la década de los años treinta del siglo pasado, y en los setenta sus seguidores ya eran legión, sobre todo en el Hollywood más informado.
En España, el Pilates aún tardó un par de décadas más en asentarse. Sin embargo, cuando lo hizo fue de un modo fulgurante.
Esta disciplina, una suerte de yoga occidental, exige un alto grado de formación para los profesionales que quieran impartirla; por esta razón, es prudente escoger escuelas certificadas y centros con experiencia contrastada, como es el caso del Centre Pilates, que imparte authentic Pilates, la práctica más fiel del método primigenio.
Debido al desorientador boom de ofertas, tiene sentido plantearse también otras opciones igual de efectivas y aún minoritarias, en ocasiones conocidas sólo por deportistas, bailarines o actores.
El precio, a veces, va en consonancia con la exclusividad. Pocos alumnos, profesores particulares y centros impecables: el ejercicio a medida tiene su justo valor.
El método Pilar Domínguez se ha ganado un nombre propio por derecho. Con más de treinta años de experiencia en la danza, esta barcelonesa de adopción ideó hace más de dos décadas unos ejercicios de gimnasia correctiva para prevenir la muy extensa gama de malas posturas a las que esta sociedad empuja con prisa y sin pausa.
Estos movimientos proporcionan una base correcta para el día a día, mejoran la práctica de cualquier deporte y alivian el dolor de espalda, tanto en problemas físicos (desviaciones) como sobre todo ocasionales (lumbalgias, ciáticas).
No se requiere una preparación previa ni hay niveles de dificultad. Tampoco hay edades limitativas: desde los siete años y hasta la tercera edad (en clases especiales, bajo la guía de un fisioterapeuta), los asistentes a las clases son de lo más diverso.
¿Y cuándo se empiezan a notar los resultados? “Aunque suene muy optimista - explica la propia Pilar Domínguez-, a partir de la cuarta hora de trabajo se empiezan a apreciar cambios. Con dos clases a la semana se puede modelar un cuerpo.
Perder peso, eso sí, está vinculado a un buen régimen alimentario. Aquí redefinimos volúmenes para ganar en el aspecto estético y de salud”.
Otro método con nombre propio es el de Katharina Schroth, una fisioterapeuta que creó una técnica no invasiva principalmente orientada a las dolencias de la columna.
En las sesiones se trabajan los estiramientos, la flexión y torsión del tronco y la respiración desrotatoria.
Ésta última llena de aire por unos segundos el lado cóncavo de la espalda del paciente con escoliosis.
El yoguilates es otra disciplina que tener en cuenta. Todavía poco común en nuestro país, el centro Yoga Mandir es uno de los pocos lugares de Barcelona - junto con los centros DiR- donde se imparten estas clases que combinan las técnicas del hatha yoga con los ejercicios clásicos de Pilates, y que proporcionan excelentes resultados para los que quieren un cuerpo más flexible y una mente relajada. Más beneficios: fuerza, buena postura y el estrés a raya.
Las enseñanzas milenarias del yoga se llevan bien con el disciplinado Pilates; ambos buscan la llamada conciencia corporal.
Es decir, partir de un centro de atención - corporal o mental- para luego trabajar todo el cuerpo, segmento por segmento, prestando especial atención a columna y articulaciones.
Su complementariedad es idónea: el Pilates es enérgico y el yoga da resistencia y seguridad.
En este sentido, también existen clases de Pilates qi, entendiendo por qi esa energía que fluye de modo natural por el cuerpo y que, al quedar interrumpido su libre flujo, propicia trastornos físicos y psicológicos.
De nuevo, la suma de la sabiduría oriental y occidental acude al rescate del urbanita maltrecho.
También existen opciones en el agua. El aquapilates aporta las ventajas del medio acuático, tonifica en especial la región pélvica y de nuevo la postura y los dolores musculares se verán muy mejorados.
Los principios son: movimientos globales, importancia de la concentración y la respiración - en ocasiones con una música relajada- y la suavidad que aporta el flotar en una piscina poco profunda.
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