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| El ‘Atlas’ de la era del cambio climático |
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Domingo | 16.12.2007 |
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Por: Rosa M. Bosch
The New York Times Syndicate
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BARCELONA, España - El calentamiento global ya ha empezado a modificar la silueta del planeta. El progresivo deshielo del Ártico y el avance de la desertificación están provocando cambios geográficos que a medida que se consolidan se van plasmando sobre el papel.
Un ejemplo es la dimensión del lago Chad, situado en la frontera entre Chad, Níger, Nigeria y Camerún, cuya dimensión cuando fue descubierto por los europeos a principios del siglo XIX nada tiene que ver con la actual: su tamaño ha menguado más de 80% a causa del cambio climático y de la demanda creciente de agua.
La imagen del nuevo lago Chad es uno de los cambios geográficos que incorpora el Atlas Universal, que han realizado conjuntamente el Institut Cartografic de Catalunya (ICC) y Editorial Planeta y que fue presentado esta semana.
Este es el primer Atlas publicado en España con cartografía propia gracias al valioso fondo documental del ICC, según destacó Jesús Badenes, director general de la división editorial del Grupo Planeta.
Para su realización, que se ha prolongado durante dos años, "se han utilizado las últimas tecnologías aplicadas a la cartografía, lo que ha permitido trabajar con nuevos diseños que facilitan la lectura y la interpretación de los mapas", destacó Jaume Miranda, director general del ICC. Se trata del Atlas más actualizado que hay en el mercado y que está al nivel de los de National Geographic, Británica o Larousse, según Miranda.
El director del ICC indicó que es un documento "con una base geográfica de alta precisión y de alta resolución, a partir de las imágenes tomadas por satélites de ciudades, vías de comunicación, desiertos, tundras..., y totalmente actualizado".
Además del impacto del cambio climático en la geografía universal, el Atlas pone al día fronteras y cambios que ha experimentado el planeta fruto de la acción humana.
Casi tan impactante como el retroceso del lago Chad es la progresiva pérdida de agua del mar de Aral, entre Kazajastán y Uzbekistán, en este caso debido a las plantaciones de algodón en los ríos que alimentan esta suerte de gran lago.
En un contexto de monopolización de la información geográfica, Jaume Miranda consideró que "disponer de geoinformación propia es más que nunca vital para la soberanía personal y corporativa".
En este sentido, las bases cartográficas del ICC, premiadas por la International Geographic Association, se revelan como una herramienta de gran valor.
Con 584 páginas, el Atlas se estructura en tres apartados: una geografía universal; los mapas, que se han realizado a escala 1: 4,000,000, a
excepción de la Unión Europea, que se presenta a escala 1: 1,000,000, y el
índice toponímico, con más de 225 mil entradas, normalizadas según las resoluciones de la ONU.
La información gráfica-mapas generales y temáticos, las imágenes de satélite, fotografías e ilustraciones-se completa con el análisis de temas de actualidad como los riesgos naturales, el cambio climático, los conflictos sociales, la sostenibilidad
o la globalización.
El Atlas se ha editado en castellano, pero el Grupo Planeta está negociando con otras editoriales traducirlo al francés y al italiano. También hay una edición de hace siete años en catalán lanzada por el ICC y EnciclopSdia Catalana, que ahora se está estudiando actualizar. Jesús Badenes añadió que este Atlas tendrá diferentes versiones, entre ellas una dirigida a los escolares, en un plazo de un año. |
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