|
BARCELONA, España.- Las mujeres que trabajan más de 40 horas a la semana tienen más problemas de salud que los hombres con la misma jornada laboral. La razón no está en que ellas aguanten peor las horas de trabajo, sino en el tipo de actividad que desempeñan.
Un análisis de la Agencia de Salud Pública de Barcelona a partir de la Enquesta de Salut de Catalunya de 2002 revela que los efectos sobre la salud de las largas jornadas varía entre hombres y mujeres. Entre los primeros se traduce sobre todo en falta de sueño - con las complicaciones que ello comporta-, mientras que entre las mujeres se asocia además a síntomas depresivos, ansiedad, mayor probabilidad de fumar, hipertensión, sedentarismo y mayor insatisfacción laboral.
"Al principio pensamos que esta gran diferencia entre sexos se podía deber a que la mujer sumaba a su jornada laboral la de las tareas domésticas", explica Luca Artazcoz, una de las autoras de la investigación, que se publicó a finales de 2007 en la revista Scandinavian Journal of Work, Environment & Health.
Sin embargo, no fue así. En realidad las diferencias se deben a que las mujeres que trabajan más de 40 horas semanales suelen ocupar puestos poco cualificados y con peores condiciones laborales. La exposición prolongada a un ambiente de trabajo duro provocará estos síntomas. En cambio, la mayoría de hombres con jornadas muy prolongadas eran profesionales liberales. "El trabajo menos cualificado está peor pagado, no compensa tanto a nivel personal, mientras que el de los hombres será más por elección, porque les es enriquecedor y les reporta más beneficio", apunta Artazcoz para explicar los resultados del estudio.
El 57% de las mujeres con largas jornadas dijo en la encuesta que trabajaba demasiadas horas y que apenas tenía vacaciones, frente al 47.4% de los hombres. También el 44.4% de estas mujeres afirmó que su trabajo era repetitivo y monótono frente al 25.5% de los varones con largas jornadas. La misma tendencia se observó al comparar las respuestas de las mujeres que realizaban jornadas de más de 40 horas a la semana y las de las que hacían de 30 a 40 horas.
La división sexual del trabajo que existe hoy perjudica, pues, la salud de las mujeres, según se desprende del artículo, que analiza por primera vez la relación entre el bienestar físico y psíquico y la jornada laboral desde una perspectiva de género. "Muchos profesionales muy cualificados eligen hasta cierto punto trabajar muchas horas porque realizan un trabajo creativo que supone gratificación y reconocimiento. Personas en ocupaciones poco cualificadas o con dificultades económicas - por ejemplo, mujeres separadas- pueden estar obligadas a hacer estas largas jornadas bien por presión de la empresa, bien por las necesidades económicas del hogar", continúa Artazcoz.
En este sentido, la investigación concluye que las mujeres en situaciones socioeconómicas más difíciles son también las que trabajan más horas, al contrario que ocurre entre el sector masculino - el 5.8% de las mujeres divorciadas hacía más de 40 horas a la semana, frente al 2.2% de los hombres-.
Si hasta ahora la salud laboral se había preocupado de sectores tradicionalmente desempeñados por hombres, como la industria o la construcción, había dejado de lado otros sectores económicos en los que abundan las mujeres, como el comercio o la limpieza, advierte el estudio. Sus autoras hacen un llamamiento a la "necesidad de prestar más atención" a estos empleos. La solución no está sólo en acortar estas largas jornadas laborales, opina Artazcoz, sino que se debería estudiar las necesidades de las empleadas en el sector servicios y mejorar sus condiciones laborales igual que se ha hecho con otros empleos.
"Las cosas no son tan sencillas y la perspectiva de género - que tantas reticencias despierta frecuentemente en la investigación en salud laboral- contribuye a entender esta realidad más compleja", concluye esta investigadora.
|