Cuba trataba de acostumbrarse el miércoles al futuro sin su líder Fidel Castro y pendiente de la designación este fin de semana de un sucesor capaz de llenar el vacío del Comandante y reactivar la ineficiente economía que dejó como herencia.
Castro, de 81 años, renunció el martes al poder después de casi medio siglo.
El Parlamento designará el domingo a su sucesor y todas las miradas apuntan a su hermano Raúl, un general de 76 años que lo reemplaza interinamente desde que enfermó hace un año y medio.
“Queda Raúl. A ver si ahora coge el poder y hace algunos de esos cambios de los que habló. Porque si esto no cambia un poco no sé qué va a pasar”, dijo Yadira, un ama de casa de 49 años.
El fin de la era de Fidel Castro, el único gobernante que conoce el 70% de los cubanos, fue tomado con total naturalidad.
En la mañana del miércoles, la gente aguardaba el autobús o esperaba pacientemente en los semáforos para llegar al trabajo.
Algunos pescadores probaban suerte bajo un cielo plomizo a lo largo del Malecón, el paseo marítimo de La Habana.
El llamado del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, a una “transición democrática” no tuvo ningún eco en la isla.
Las autoridades juraron fidelidad al legado ideológico de Castro, que además de abandonar la presidencia deja sus galones de comandante en jefe.
“A su arsenal de ideas acudiremos siempre”, dijo Granma, el diario del gobernante Partido Comunista, en su portada.
Un editorial firmado por el director del periódico, Lázaro Barredo, dice que la decisión de Castro fue objeto de “grosera manipulación” por parte de la prensa extranjera.
“Los enemigos de la Revolución (...) se han desgañitado en las últimas horas en el vano intento de hacer pasar sus anhelos por realidad y algún que otro trasnochado ha pedido transiciones”, dijo.
“Fidel no ha renunciado, no se ha despedido de nosotros”, añadió.
La influencia de Fidel Castro, que retendrá por ahora la jefatura del Partido Comunista y un gigantesco peso simbólico, seguirá sintiéndose en el Palacio de la Revolución.
Dan Erikson, un analista en Cuba del Inter-American Dialogue en Washington, cree que la jubilación de Fidel despeja el camino para que Raúl ejerza un autoridad real en la isla.
“Su retiro prepara el escenario para que el Parlamento formalice a fines de esta semana la transferencia del poder a Raúl y un grupo de líderes más jóvenes”, dijo.
Raúl, un militar con fama de pragmático, elevó para muchos cubanos las expectativas de mejoras económicas en un sistema en donde, como él mismo reconoce, la mayoría de los salarios no alcanzan para llegar a fin de mes.
Durante su año y medio de gobierno interino, Raúl prometió reformas estructurales para reactivar la agricultura e impulsó debates populares para diagnosticar los problemas de la economía cubana. |