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EILAT, Israel.- Los viejos de esta ciudad árida, donde el desierto se encuentra con el Mar Rojo, aún recuerdan la época en la que el hielo era un lujo y los habitantes veían sus jardines cocerse hasta quedar crujientes la mayor parte del año.
Sin embargo, si se le pregunta a Einav Arush, de 22 años, sobre su experiencia con la escasez de agua, levanta la cabeza por la confusión.
No pienso en el agua. Nuestra ciudad resolvió ese problema “hace mucho tiempo”, dice.
La solución fue la de salinización, el proceso de convertir agua de mar en agua dulce, separando los compuestos salinos y dejando atrás las moléculas de agua
pura.
Hay nuevo interés en estudiar detenidamente la tecnología entre los formuladores de políticas en estados como Georgia, Texas y Florida, donde las sequías periódicas se han vuelto severas, y ciudades en crecimiento están demandando más agua.
En seis décadas, Eilat pasó de ser un puesto de avanzada del Ejército a una ciudad portuaria próspera y destino turístico. Desde 1982, la planta desalinizadora local ha satisfecho todas las necesidades de agua de la ciudad.
Situada en el extremo sur del desierto de Arava, Eilat no cuenta con suministro propio de agua dulce y tiene una precipitación escasa. Los turistas solían traer barriles de agua en las vacaciones. Los habitantes solían lavar la ropa en cubetas.
Hoy, Eilat está salpicada de árboles, decorada con macizos y pastos verdes y llena de albercas. “Todavía no tenemos lluvia, pero ahora todo parece el paraíso”, dijo Mimí Sesta, de 54 años, cuya familia ha sido propietaria de un bar en la playa por al menos 30 años.
Yossi Shmaya, gerente de la planta desalinizadora de Eilat, propiedad de la compañía nacional de agua del Estado, lo expresa sin rodeos: “Sin la planta, no habría ciudad”.
El agua desalinizada representa más de la mitad del agua dulce que se usa en el Medio Oriente y norte de África, de acuerdo con la Asociación Internacional de Desalinización, un grupo del gremio. Alrededor de 15% del agua usable de Israel proviene del mar.
Arabia Saudita, que tiene 2 mil plantas desalinizadoras, genera cerca de una cuarta parte de la producción mundial de agua desalinizada. Israel, con 31 plantas, produce 5%.
Sin embargo, en Israel, la desalinización es tanto una prioridad de seguridad nacional como un estilo de vida.
Encontrar un suministro estable de agua ha sido un problema desde la fundación del Estado hace 60 años. Se comparten todas las principales fuentes de agua del país el río Jordán, el mar de Galilea y los acuíferos subterráneos con sus vecinos árabes.
Entre los temas más polémicos en el proceso de paz israelí-árabe, ha estado el de quién tendrá los derechos de estas fuentes.
“Dios nos dio mucha agua en el océano, pero no demasiada en tierra. Con la tecnología correcta, eso significa que podemos crear agua suficiente para todas nuestras necesidades y también para nuestros vecinos”, dijo Alon Tal, un experto en política del agua, nacido en Estados Unidos, del Instituto Zuckerberg para la Investigación sobre Agua de la Universidad Ben Gurión de Israel.
Críticas
La desalinización también tiene sus críticos. No se considera una tecnología verde. Se requiere de una gran cantidad de electricidad para llevar a cabo la ósmosis invertida necesaria para crear agua dulce, y se utilizan combustibles fósiles en la generación de electricidad para la mayoría de las plantas en todo el mundo.
Depender de soluciones tecnológicas en lugar de concentrarse en la conservación del agua no es algo amistoso con el ambiente, dicen los críticos. Además, los científicos todavía no saben del todo cómo afectará la concentración de desperdicio salino generada en el proceso a la vida terrestre o a la marina donde se deposita.
Sin embargo, la seguridad de agua que ahora tienen los 60 mil habitantes de Eilat significa que están entre quienes más la desperdician en Israel. El consumo promedio per cápita es de 58 galones al día, casi el doble del promedio nacional. La sed de agua también aumenta con las decenas de miles de turistas que la visitan cada año.
Variedad
La planta produce cuatro niveles de agua utilizable. La más pura se bombea a las casas y grifos en toda la ciudad. El siguiente nivel va a docenas de hoteles para usarla en albercas. El siguiente, se utiliza para irrigar los jardines y patios municipales. El último, de agua menos pura, se bombea a los invernaderos y huertos de la región para uso agrícola.
La agricultura representa la mitad del uso diario de agua en Israel, una asignación que proporciona una exportación próspera de frutas, vegetales y plantas de ornamento, pero genera resentimiento en los vecinos árabes por la disparidad generada. Israel consume un promedio de 35 galones de agua per cápita cada día. Los palestinos de la Rivera Occidental tienen un consumo de 21 galones. Los jordanos solo consumen 13.
Un estudio gubernamental israelí de 2002 sobre los recursos acuíferos descartó cualquier cambio radical en el sector agropecuario, ya que hacerlo significaría abandonar la ideología fundamental del Estado judío de hacer florecer el desierto. Einav Arush, una gerente de hospitalidad del Hotel Princess de Eilat, dice que los habitantes más jóvenes dan por sentado el
recurso. “Mi abuela habla de cuando el agua era más preciosa que el petróleo. Pero creo que mis amistades y yo vivimos en una burbuja. Somos unos consentidos”, dijo.
Perspectivas
En Estados Unidos, hay aproximadamente 250 plantas desalinizadoras. El costo es un tema importante en estados que consideran las prospectivas. Según un estudio geológico de Estados Unidos, pueden costar más de mil dólares por acre-pie alrededor de 326 mil galones para desalinizar agua de mar, en comparación con cerca de 200 dólares por acre-pie para el agua de fuentes convencionales como acuíferos y cuencas.
Entre las plantas desalinizadoras más grandes de Estados Unidos están: La planta de la bahía de Tampa, que puede producir 25 millones de galones de agua potable al día a partir del agua de mar, y se puede acceder a su sitio en la Red desde diciembre.
El Paso, Texas: Cuenta con instalaciones de 87 millones de dólares que producen 27.5 millones de galones al día a partir de agua salobre.
Brownsville, Texas: Tiene un proyecto piloto para una planta desalinizadora de 150 millones de dólares planeado para 2010.
La que será la planta más grande del mundo se está construyendo en Juabail, en el noroeste de Arabia Saudita. Su capacidad será de 210 millones de galones de agua al día.
Actualmente, la más grande en operación es la de Jebal Alí en los Emiratos Árabes Unidos, que produce casi 160 millones de galones por día.
La planta más grande de Israel es la de Ashkelon, en el mar Mediterráneo. Produce alrededor de 80 millones de galones al día. |