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Ley seca en el río Colorado
 
 
Sábado | 03.05.2008
 

The New York Times News Service

 
 
MCT/Direct

Las sequías amenazan el futuro del oeste de Estados Unidos. El embalse que suministra el 90% del agua de Las Vegas está a la mitad. Las temperaturas suben el doble de la media mundial en los estados del río Colorado.

Hay nieve este año en las Rocosas y el Departamento de Agua de Denver ha levantado las últimas medidas de ahorro: las multas de cientos de dólares por consumo excesivo y la instalación de dosificadores en las duchas de hogares despilfarradores. Pero Hamlet Chips Barry III, director sexagenario del Departamento de Agua de Denver, contempla perplejo el futuro, tras una grave sequía de varios años de duración que ha reducido a la mitad los caudales procedentes del deshielo que abastece a Denver. “Los gestores de agua hemos diseñado un sistema basado en los últimos 50 años. ¿Qué pasa si el futuro no es como el pasado?”, se pregunta.
Aunque la sequía ha dado un respiro este año, crece la preocupación en la comunidad científica por el impacto de la subida de las temperaturas y la escasez ya crónica de agua en el modelo de desarrollo del oeste de EU, la zona de mayor crecimiento demográfico del país.

El río Colorado, que serpentea 2 mil 300 kilómetros desde Wyoming hasta México llevando agua a 30 millones de personas, ha perdido el equivalente de dos años de caudal desde 2000. Dos gigantescos pantanos río abajo, el Meade y el Powell - fuentes de abastecimiento para las nuevas megápolis del desierto, Las Vegas y Phoenix-, están en el 50 % y el 45% de su capacidad. En 1999 estaban llenos.

MCT/Direct

Por si esto fuera poco, el oeste es un punto caliente del cambio climático. En los últimos seis años, las temperaturas han subido dos veces más aquí que la media planetaria, según el informe Hotter and drier (más caliente, más seco) del Rocky Mountain Climate Organization. “El calentamiento global ya tiene graves consecuencias para el suministro de agua en el este; desaparece la snow cap (nieve permanente)”, advierte.

Mientras Chips Barry hace frente a un futuro imprevisible, en Denver, científicos en Arizona plantean que el pasado climatológico del oeste debe revisarse. Trescientos kilómetros al sudoeste de Denver, cruzando paisajes lunares y bosques muertos, se encuentran en Mesa Verde los restos arqueológicos de la sociedad precolombina de los anasazi, que prosperó hasta el siglo XII. Y aquí se perfila un precedente nada alentador de lo que puede estar pasando actualmente en el oeste de EU. Según la mayoría de los analistas, los anasazi desaparecieron por escasez de agua. Expertos de la Universidad de Arizona han calculado, a partir del estudio de árboles milenarios, que los largos periodos de sequía han sido frecuentes en el oeste. “El último estudio nos muestra sequías hasta mil 200 años atrás, y está claro que el siglo XX ha sido excepcionalmente húmedo”, dice Brad Udall, de la Universidad de Colorado, en Boulder. “¿Qué pasa si el siglo XXI se parece más a la media histórica?”, se pregunta. “Con el cambio climático actual inducido por humanos, puede ser aún peor”, añade John Overpeck, de la Universidad de
Arizona.

MCT/Direct

Ante el descenso drástico de los pantanos y las previsiones del Scripps Institute de San Diego de que el lago Meade –fuente del 90% del agua de Las Vegas– puede estar seco antes de 2021, el reparto territorial de las aguas empieza a complicarse. Según el Colorado Basin Contract, firmado en 1922, el agua del río se divide en partes iguales entre los estados del norte –Colorado, Wyoming, Utah y Nuevo México– y. del sur –Nevada, Arizona y California–. Pero los enfrentamientos entre estos estados son frecuentes. California aprovecha gran parte de sus caudales para los huertos cerca de la frontera mexicana, “un sinsentido”, dice Uller. México protesta de que el Colorado se reduce a poco más de un arroyo al cruzar la frontera.
Hasta la fecha, “los estados creen que es mejor hablar que ir a juicio”, dice Uller. Se han pactado nuevos acuerdos de venta interestatal de agua. Barry ha creado en Colorado un sistema escalonado de precios, que establece que los ciudadanos que más consumen pagan cuatro veces más por litro de agua. Se intenta crear también un mercado flexible de agua, en el que terratenientes con derechos sobre esta en sus fincas la vendan al estado en tiempos de sequía. Denver proporciona gratuitamente tecnología de ahorro porque “a la larga nos sale más barato”, dice. Las Vegas subvenciona a residentes que sustituyen césped por cactus. “Con cambios de comportamiento, es posible que esto sea sostenible”, dice Overpeck.

Pero hay un problema, añade Barry: “Cuanto más logras que la gente ahorre agua, más capacidad hay para que venga más gente a vivir; luego, viene otra sequía y estás jodido”.

UN PROBLEMA GLOBAL

MCT/Direct

China: 10 millones de sedientos. El cambio climático y la escasez de agua en diversas regiones del mundo empiezan a hacer tambalear las estructuras de poder, a enfrentar regiones y países, hasta provocar conflictos militares. Por otra parte, las sequías en China y Australia agravan las subidas del precio de alimentos que han provocado disturbios desde Haití hasta El Cairo.

Tras un año de meteorología extrema, más de 10 millones de personas soportan la sequía en China, desde la provincia de Sichuan, en el sudoeste, hasta Liaoning, en el nordeste. La región más afectada es Chongquing, en el sudoeste, donde no ha caído ni una gota de lluvia desde hace 70 días. El caudal del río Yangts se sitúa en los niveles más bajos registrados desde que se empezó a medir el volumen de este enorme río en 1866.

Unas 700 mil personas se quedaron sin agua potable también hace unos días en Liaoning, uno de los estados más importantes para la producción de arroz y cereales. En un momento de escasez de estos alimentos a escala mundial, China debe importar más para compensar el impacto de la sequía ejerciendo presiones alcistas sobre precios.

La sequía también amenaza las enormes inversiones en las obras de ingeniería hidrológica para construir enormes presas que aprovechen la energía hidroeléctrica. Al igual que en Australia, la sequía ha diezmado la producción de estas plantas. En Sechuan y Yunnan, la industria siderúrgica sufre apagones.

China siempre ha tenido problemas de sequía, y sus recursos de agua per cápita se sitúan muy por debajo de la media mundial. Pero, con el cambio climático, la situación va de mal en peor. El Gobierno chino dijo que “por el impacto del calentamiento global, la sequía y la escasez de agua serán cada vez más graves”.

 
     
 
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