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Considerado como uno de los últimos símbolos de la generación de modistos que hizo de París la capital mundial de la moda junto a Christian Dior y Coco Chanel, Yves Saint Laurent, como dijo en su despedida en 2002, acompañó a las mujeres en el gran movimiento de liberación y las vistió con originales vestidos trapecio, elegantísimos esmóquines y soberbias “blazer”.
Este genio tan romántico como frágil se retiró del negocio de la costura y de la vida social en 2002, despedida que muchos vieron como un fracaso ante la gran industria de la moda. Pero es injusto pensar así de este “dios” de la moda.
Tenía tan solo 21 años cuando alcanzó la fama como sucesor de Christian Dior. Un año después, pasó a la historia con una espectacular colección con la que instauró la línea trapecio.
Siempre pionero, este diseñador, nacido en Orán (Argelia) en el seno de una familia acomodada, impregnó los salones de París de exotismo con los colores y aromas de África, así como los de Oriente y los latinos.
De niño comenzó a dibujar vestidos para las muñecas de sus hermanas.
Se educó en el Liceo de Orán y a los 17 años ganó el primer premio de un concurso de diseño con el dibujo de un traje de coctel negro.
En 1954, ya en París, comenzó a trabajar en la firma de Christian Dior, de la que se convirtió en su principal colaborador.
“Fueron los mejores años de mi vida”, declaró el modisto. Pero en 1957, Dior fallece e Ives se hace cargo de la herencia del creador del “new look”.
En 1957, conoció a Pierre Bergé; desde entonces, ha sido su guardián, su ayudante, su portavoz, amigo y durante bastantes años también su amante.
En 1960, el Ejército francés le llamó a filas, pero durante el servicio militar sufrió una fuerte depresión y tuvo que permanecer ingresado más de un mes.
En 1962 presentó su primera colección bajo el nombre de "Yves Saint-Laurent" y ese mismo año lanzó el chaquetón marinero.
Un año después, incorporó a la silueta femenina el arte abstracto y en 1966 descubrió el esmoquin para la alta costura y convirtió el pantalón en prenda femenina de fiesta.
Con la blusa de tul transparente hizo su aportación a la revolución sexual.
Poco después lanzó los bucaneros, las bermudas y la chaqueta “blazer” con la espalda al aire para la mujer.
Amplió su casa de alta costura con prendas “pret-porter”, fabricación de complementos y entró en el mercado de cosméticos con varios perfumes como el mítico “Opium”. En 1970 lanzó también ropa masculina.
Sin embargo, en 1971 su colección Estilo 40 mereció desaprobaciones, tras lo cual cerró las puertas de su firma durante dos años.
Reapareció en las pasarelas de la alta costura en 1974 con trajes al estilo Segundo Imperio. Ese año la revista “Time” le nombró Rey de la Moda.
SE ENFRENTÓ A LA INDUSTRIA
En 1983, Saint-Laurent contaba con más de 10 mil personas trabajando para él en 200 países y unos ingresos anuales de 3 mil millones de francos.
Por otro lado, su casa se convirtió en la única firma de modas francesa que cotiza en Bolsa. En enero de 1993, la firma anunció su fusión con la empresa pública Sanofi.
Tres años después, Yves Saint-Laurent anunció su retirada de colecciones del pret-a-porter parisiense y a partir de ahí presentó sus diseños industriales solo en sus salones y, en algunos casos, a través de internet.
El 14 de diciembre de 1998, la empresa LVMH, una firma que ya había comprado siete grandes marcas de la moda y la perfumería francesas, adquirió por cerca de 5 mil millones de francos (910 millones de dólares) la marca Yves Saint-Laurent.
El 15 de noviembre de 1999, la empresa italiana Gucci adquirió el Grupo Sanofi Beauté, propietario de YSL, por mil millones de dólares, lo que supuso un nuevo episodio de cambios empresariales en el mundo de la moda.
En su último desfile de alta costura, que rindió homenaje a más de 40 años de frenética creación, se pudieron ver las desavenencias con el grupo Gucci. Fue una despedida amarga. |