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¿Qué sigue para China después del brillo de los Juegos?
 
 
Miércoles | 3.09.2008
 

Por: Jim Yardley
The New York Times News Service

 
 

AP/Musadeq Sadeq

BEIJING, China. -La muy compleja ceremonia de clausura con la que concluyeron los Juegos Olímpicos en Beijing, también terminó con casi una década en la que el Partido Comunista gobernante había hecho de la Olimpiada un principio organizativo de la vida nacional.

Casi nada la había superado como prioridad política en China.

Para los líderes chinos, todos los esfuerzos rindieron frutos. La mayoría de los chinos los percibió como un éxito sin paralelo ─ una cantidad récord de medallas despertó la emoción en todo el país─, y Beijing en los visitantes extranjeros, por su hospitalidad y eficiencia.

Y, aun cuando la supresión inflexible del disenso generó críticas internacionales, China también le demostró a un público mundial que es una economía y una potencia política en ascenso.

Sin embargo, ha comenzado una nueva era luego de los juegos.

La pregunta ahora es si una confianza en sí misma cada vez más profunda que está surgiendo a partir de la experiencia olímpica conducirá a China a un compromiso mayor con el mundo y la reforma política interna; o si el éxito de los Juegos y la respuesta silenciosa de occidente frente a la represión convencerá a los líderes de que está funcionando su modelo actual.

"China estaba ansiosa por presentar algo que demostrara que es una potencia nueva que tiene su propio poderío", dijo Shen Dingli, un catedrático de la Universidad Fudan en Shanghai. "Tiene problemas pero los puede manejar. Tiene debilidades en sus instituciones, pero también fortalezas en esas mismas instituciones", añadió.

Jacques Rogge, el presidente del Comité Olímpico Internacional, declaró que haber elegido a Beijing como anfitriona había sido "la decisión correcta" y que el acto había sido un puente entre China y el resto del mundo. "El mundo ha aprendido sobre China, y China ha aprendido sobre el mundo", dijo Rogge. "Creo que es algo que tendrá efectos positivos a largo plazo".

En gran medida, los Juegos en Beijing reflejaron la fuerza del poder centralizado del sistema autoritario de China: los asombrosos estadios deportivos contribuyeron al costo de 43 mil millones de dólares de los Juegos, absorbido casi en su totalidad por el Estado.

Las 51 medallas de oro, más que las de cualquier otro país, fueron producto de la maquinaria deportiva controlada por el Estado. Esos logros son una de las razones por las que algunos analistas dudan que los líderes chinos se apresuren a cambiar el status quo.

"Ganaron una cantidad tremenda en imagen debido a los Juegos Olímpicos", dijo Hung Huang, un ejecutivo de medios informativos en Beijing.

"Se van a montar en eso por un rato. No tenemos una cultura en favor del cambio. Por naturaleza, a China la tienen que provocar para que haga cambios. Se dieron las reformas económicas porque estábamos desesperadamente pobres".

En efecto, además de toda la atención dada a los Juegos, 2008 también marca el aniversario 30 de la adopción inicial de las reformas de mercado que han impulsado el rápido ascenso económico de China.

AP

Los liberales han esperado que este aniversario inspire reformas nuevas, en especial al sistema político, aún dañado por la corrupción, así como por la falta de transparencia y rendición de cuentas.

Sin embargo, los críticos dicen que los Juegos Olímpicos subrayaron la resistencia profunda dentro del Partido Comunista a ser más tolerante con el disenso.

El Partido había enfrentado una serie de crisis en los días anteriores a los Juegos Olímpicos: las violentas protestas tibetanas que empezaron en marzo, las protestas durante el relevo internacional de la antorcha olímpica, y el terremoto devastador de mayo en la provincia de Sichuan.

Además de la esfera de la geopolítica, a muchos analistas les impresionó el ciudadano común en Beijing durante los Juegos. A las autoridades les preocupaba que la vena de enojo nacionalista que estalló durante la crisis tibetana pudiera dañar los Juegos cuando multitudes locales abuchearan a otros equipos. Sin embargo, casi no hubo nada de eso.

Incluso, los aficionados recibieron con entusiasmo a Lang Ping, una leyenda del voleibol en China, quien ahora vive en Estados Unidos y entrena al equipo femenil estadounidense, y guió a Estados Unidos a la victoria sobre el equipo chino.

Yu Zhou, originario de Beijing que ahora es catedrático de geografía en el Colegio Vassar de Nueva York, regresó para los Juegos y describió un ánimo positivo entre la población y una actitud hospitalaria como prueba de que una autoestima nacional mejorada serviría como una influencia moderadora en China.

"Me gustaría que China tuviera más confianza", dijo Yu. "Creo que eso haría que China y los chinos fueran más tolerantes y abiertos".

Cualquier ciudad anfitriona de los Juegos Olímpicos experimenta una mezcla de decepción y alivio una vez que se ha extinguido la flama, y es probable que pase lo mismo en Beijing.

Los problemas más importantes requerirán atención. Se logró que hubiera cielos relativamente azules durante los Juegos solo con restricciones por las cuales dejaron de circular dos millones de vehículos en las calles y se obligó al cierre temporal de muchas fábricas de la región.

La contaminación del aire, que se encuentra entre las peores del mundo, regresará cuando se levanten las restricciones una vez que concluyan los Juegos Paralímpicos a finales de septiembre.

"Beijing volverá a estar, bueno, turbia, llena de esmog", dijo Shen, el catedrático de la Universidad Fudan.

REUTERS/Jason Lee

Pronosticó que los Juegos Olímpicos elevarían las expectativas públicas. Comentó que los habitantes de Beijing, una vez que gozaron de un clima impresionantemente bueno durante los Juegos, exigirán que los funcionarios encuentren formas para mantener más claro el cielo.

Además, expresó que los Juegos reforzarían la confianza nacional y ayudarían "a hacer de China un país más normal". Sin embargo, agregó que aún tiene muchos problemas y no debería tratar de ocultarlos o fingir que no existen.

"Con el incremento en la riqueza, China está entrando a una etapa en la que necesita tener mejor transparencia, buen gobierno y más rendición de cuentas", dijo Shen.

"Estos Juegos Olímpicos son un buen comienzo para que nosotros pensemos en qué tan fuerte es China, y cuáles son nuestras debilidades".

 
     
 
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