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El doctor Peter I. Pressman decidió retirarse en 2003 después de 40 años como cirujano especializado en cáncer de mama en Nueva York (Estados Unidos) al tiempo que es muy admirado por sus pacientes debido al tiempo y la habilidad que les dedicó a ellos y sus familias.
Él tenía 68 años de edad, y una combinación de factores le dijo que era el momento de renunciar. Encontró que algunos cambios en la cirugía generaban una recompensa menor para él, albergaba el deseo de viajar más con su esposa y compañera de oficina, Peggy, amén que deseaba más tiempo para ir en pos de intereses culturales.
"Yo amaba el trabajo y nunca anhelé pasar mucho tiempo en el campo de golf, pero sí anhelaba acabar ya con la obligación de levantarme a las 5:30 a.m., y deseaba ser capaz de leer el diario antes del anochecer". Pressman, actualmente de 72 años de edad, así lo manifestó en una entrevista.
"Al principio, me obsesionaba la idea de saber si yo tendría o no suficiente quehacer, pero al poco tiempo descubrí que no lograba hacer lo suficiente. Necesitaba mayor estructura en mi vida. Además, extrañaba las relaciones que tenía con mis pacientes y la estimulación intelectual y social de la interacción con mis colegas".
Con el doctor Yashar Hirshaut, él había escrito La guía completa sobre el cáncer de mama (Breast Cancer: The Complete Guide) en 1993, libro que generó su interés en aspectos no quirúrgicos de la enfermedad. Él trabajó en otra revisión del libro que fue publicado en 2004.
Y cuando el Centro Médico Weill Cornell le pidió que desarrollara y dirigiera un programa de evaluación de riesgo genético a fin de ayudar a mujeres afectadas por genes que elevan su riesgo de padecer cáncer ovárico y de mama, Pressman aceptó gustosamente.
"Mi objetivo profesional siempre se había centrado en mejorar las vidas de las mujeres, y esto es algo significativo que me permite seguir ayudándoles a las mujeres y seguir involucrado profesionalmente", dijo.
"Yo estoy en la clínica dos días a la semana y veo a cada paciente de manera personal", prosiguió. "Con este compromiso, descubro que organizo mi tiempo mejor y logramos hacer mucho más. Hago listas de las cosas que quiero hacer y busco el tiempo para llevarlas a cabo".
Pressman es un clásico ejemplo de un retirado que se reinventó a sí mismo. Marc Freedman, el fundador de Civic Ventures, institución que busca capitalizar la experiencia de la generación de Posguerra (baby boomers) para resolver los problemas del mundo, lo llama Encore: Encontrar trabajo que importa en la segunda mitad de la vida.
Ese es el título de su libro de 2007, publicado por PublicAffairs, mismo que desafía la complacencia con respecto al retiro, y la idea fundamental detrás de encore.org, red en línea de personas que buscan emplear su experiencia a fin de crear "significativas "carreras encore" o relanzamientos de carrera.
En el libro, Freedman hace énfasis en las falacias logísticas y financieras inherentes a un "retiro interminable, de treinta años de recreación y descanso", así como la necesidad individual y social que la gente de edad avanzada siga trabajando, pero en diferentes formas con respecto a sus años previos.
En 1935, cuando se estableció el Seguro Social para los estadounidenses de 65 años de edad o más, la expectativa de vida era 61 años. Hoy día, destaca Freedman, muchos integrantes de la generación de Posguerra "pueden esperar una vida de 30 años adicionales más allá de la edad tradicional para el retiro".
A medida que 70 millones de personas de dicha generación se aproximan a los 65 años, Estados Unidos enfrenta tanto un sistema empobrecido del Seguro Social como a cuentas para el retiro vacías entre millones de personas de edad avanzada.
En lugar de la preocupación y los pronósticos de un juicio final, Freedman sugiere la creación de nuevos enfoques y oportunidades para sexagenarios, particularmente en los sectores públicos y de organizaciones sin fines de lucro.
Al igual que integrantes de los Cuerpos de Experiencia (creados por Freedman) que brindan ayuda a los niños en la escuela, estas personas pudieran trabajar parcialmente como voluntarios, con sus gastos pagados, para cubrir importantes necesidades de la comunidad.
Las posibilidades de una carrera encore son interminables. Pueden ser lucrativas y satisfactorias en lo personal. En su libro, ¡No se retire, reconéctese! (Don't Retire, Rewire!, Alpha 2007), Jeri Sedlar y Rick Miners proporcionan una guía paso a paso para ayudarle a las personas que se aproximan a la segunda mitad de la vida a que descubran sus pasiones y propósito.
Luego de haber notado que mucha gente "no pasa el retiro", ellos enumeran muchas razones para que los jubilados se "reconecten", entre las cuales está la necesidad de estimulación mental y el deseo de seguir siendo productivo, hacer algo significativo y marcar una diferencia para otras personas.
Este equipo de marido y mujer reconoce que para algunas personas, predominan las razones de tipo personal, como un deseo de llevar a cabo actividades que se han pospuesto por largo tiempo, encontrar un mejor equilibrio entre el trabajo y el juego, aunado a seguir ganando dinero mientras hacen algo que les encanta.
Los autores les aplican una prueba a futuros retirados a prueba. Enumeran y describen 30 posibles razones por las cuales la gente desea trabajar, a fin de ayudarles a identificar sus objetivos de mayor importancia y encontrar un buen "recableado" o reconexión.
De manera similar, hablan sobre lo que la gente podría llegar a perder cuando se retira, como estar involucrado con otras personas, la energía del lugar de trabajo y el sentido de importancia.
A veces, la mejor adaptación consiste en seguir haciendo la vida propia, pero con un horario menos exigente. Por ejemplo, yo me retiré oficialmente del New York Times hace 10 años, después de 32 años como articulista del área científica a tiempo completo.
No obstante, he seguido llevando a cabo el trabajo que más me gusta: escribir esta columna semanal como escritora bajo contrato y dirigida tanto a legos como profesionales en lo tocante al fomento de la buena salud.
La reducción en la carga laboral me permite pasar mucho y valioso tiempo con mis cuatro nietos y buenos amigos, así como gozar de más eventos culturales, viajes, actividades físicas y pasatiempos como la jardinería, el tejido y el crochet.
Pero, luego de haber leído los libros antes mencionados, me doy cuenta que me sigue faltando algo: la retribución personal (a diferencia de la financiera) a causas sociales que yo pudiera apoyar, como ayudarles a padres de familia y escuelas a producir niños más saludables y ayudarles a los jóvenes a que alcancen un equilibrio integral entre la vida y el trabajo.
Sedlar y Miners citan a Norma Collier, gerente de marketing, de 62 años de edad, quien desea marcar una diferencia: "Antes de que muera, quiero hacer algo que haga del mundo un lugar mejor, y ahora es el momento de hacerlo, no cuando realmente esté vieja y decrépita, sino cuando aún estoy activa".
Según lo expresan estos autores: "El recableado o reconexión difieren del retiro porque empieza dentro de uno mismo. La reconexión no tiene que ver con responder a los objetivos de alguien más para usted o vivir los planes que la sociedad tiene marcados para usted. Esta reconexión viene de usted, de sus motivadores personales, su visión, sus sueños, sus objetivos y sus valores. Es por eso que la reconexión resulta tan satisfactoria para mucha gente".
Con base en información de Freedman, ahora es el momento de poner en marcha un nuevo modelo de retiro, tanto por el bien de los individuos como por el de la sociedad en la que todos vivimos.
Quienes son pioneros de este nuevo modelo, comenta, "no están celebrando su libertad laboral sino, más bien, su libertad de trabajar, en formas que alberguen la promesa de la realización personal, beneficio económico y renovación social".
Para el año 2050, destaca, las personas promedio de 65 años de edad vivirán hasta los 90 años de edad. Pressman ha encontrado su nicho. ¿Qué estará usted haciendo con todos esos años? |