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Martes | 27.12.2005
 
HELICOBACTER PYLORI
 
Dr. Edgardo Gaitán.
Director de la Escuela Para Diabéticos.
www.escuelaparadiabeticos.com
 
Fotos/KRT
Pocas veces en la historia de la medicina se han introducido cambios en toda una estructura de pensamiento como la que se originó en los años ochenta con el descubrimiento de esta bacteria.

Ahora se sabe que la infección por este microbio es responsable por 90% de las úlceras duodenales y 80% de la úlceras gástricas. Anteriormente a su descubrimiento se decía que dado la alta intensidad del grado de acidez del estómago ninguna bacteria podía vivir permanentemente en él.

Se conocía que la mayoría de las bacterias recurrían a algunos trucos como fabricarse una cápsula externa que la protegía del ácido u otras cambiaban a formas inactivas o esporas que podían sobrevivir al tránsito por el estómago y recuperar sus formas activas y su agresividad en otras porciones del tubo digestivo.

El descubrimiento de h. pylori, anteriormente llamado campilobacter, cambió el paradigma de la enfermedad ulcerosa, antes se hablaba de una "personalidad" que predisponía a las úlceras; de su relación con el tipo de sangre como una pista hacia un origen genético; también se conocía de la agresión producto del cigarrillo, picantes y licores.

Sin embargo, ninguno de estos factores mostró tanta responsabilidad en la producción de la enfermedad como el helicobacter pylori.

El diagnóstico se desplazó cada vez más hacia realizar pruebas en sangre, heces y hasta en el aliento para diagnosticar la infección. Antes de estas pruebas simples de realizar se hacía el diagnóstico al encontrar la bacteria en biopsias de la mucosa gástrica e intestinal.

El tratamiento también cambió, se dejaron de lado dietas lácteas con comidas cada dos horas, las grandes cantidades de antiácidos que incluso producían una patología que se denominaba "Síndrome de leche y alcalinos"; quizás lo más importante es que al comprender la verdadera naturaleza de la enfermedad y darle el tratamiento apropiado se disminuyeron de manera impresionante los pacientes que se sometían a cirugías por causa de las úlceras pépticas.

Aunque los síntomas de la enfermedad ulcerosa péptica mejoran y pueden ser controlados hasta por años, al poco tiempo de abandonarlos, los síntomas reaparecían.

Si en los tiempos de universidad de este servidor hubiese alguien dicho que el tratamiento para la úlcera se haría con antibióticos, creo que hubiera sido expulsado de la facultad, sin derecho a réplica.

Sin embargo, eso es exactamente lo que hacemos ahora. Los antibióticos eliminan la infección en la mayoría de los casos. Sin embargo, para que logren su propósito deben ser usados en conjunto con otros medicamentos que disminuyan la producción de ácido gástrico, sin ellos el ácido destruiría los antibióticos antes de que hubiesen hecho su trabajo.

Lo más importante es que a raíz de estos cambios se han orientado las investigaciones y con este nuevo paradigma se ha encontrado que enfermedades que se creían conocidas tienen algunos actores microbianos insospechados, para ejemplo la aterosclerosis coronaria donde parece que están implicados algunos agresores microscópicos.

Desde su descubrimiento en 1982 por los ahora, laureados con el premio Nobel de medicina, los australianos Robin Warren y Barry Marshall se ha implicado al helicobacter pylori en la gastritis crónica activa, en los vómitos repetitivos del embarazo y desde hace años se le tiene en la lista de cancerígenos implicados en el origen del cáncer gástrico y de un tipo de linfoma llamado "MALT". Sin embargo, con frecuencia se encuentran personas que albergan la bacteria pero no tienen ningún síntoma.

El Dato.

30% al 50% de la humanidad tiene h. pylori.

El mecanismo exacto de transmisión del h. pylori no se ha podido dilucidar. Sin embargo, se ha podido encontrar en muestras de las aguas servidas (aguas negras) de ciudades alrededor de todo el mundo, esto prueba que la bacteria es capaz de sobrevivir por periodos largos en el agua y que quizás este sea una de las formas de transmisión.

También se le ha aislado en el vómito de pacientes, incluso niños infectados. Se ha podido documentar bajo las uñas y en la cavidad oral de personas con malos hábitos higiénicos.

En el continente africano como en otros se ha demostrado que la infección puede contraerse en la infancia, 50% de la población de algunos lugares es seropositivo a los diez años de edad. Las infecciones muestran que la infección tiende a conservarse dentro de los grupos familiares a veces por generaciones enteras.

Cápsula 1

Infección en otras especies.

Dentro de las curiosidades relacionadas con este agente patógeno sobresale el hecho de que existen variedades que pueden vivir en el tracto digestivo de muchas especies;

Gatos, perros, macacos, hurones, pollos, gaviotas, cerdos, hámsters y ratones tienen sus propias especies de helicobacter. Se ha encontrado un representante de la familia helicobacter hasta en delfines.

Estas bacterias fueron encontradas a raíz del descubrimiento hecho en los humanos. Estas bacterias no suelen representar peligro para los humanos como causantes de enfermedades.

Cápsula 2

Helicobacter en los niños.

Los niños afectados por la infección del helicobacter pylori se quejan de dolor abdominal, nauseas, vómitos, gases, sensación de llenura, no comen bien, tienen mala absorción de las proteínas de la dieta, diarrea crónica y retraso del crecimiento así como deficiencia de hierro.

Cápsula 3

El tratamiento de la infección.


El tratamiento es complejo y requiere el uso de dos o más antibióticos, pues la bacteria es muy resistente. Además, como la bacteria suele rodearse de un halo de amonio que la protege, debe asociarse bismuto o algunos otros medicamentos que disminuyen la secreción de ácido gástrico. Aun así la tasa de erradicación de la infección se sitúa cerca del 85 -90%.

 
     
 
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