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Fotos/KRT
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Pocas veces en la historia de la medicina se han introducido cambios en toda una
estructura de pensamiento como la que se originó en los años ochenta
con el descubrimiento de esta bacteria.
Ahora se sabe que la infección por este microbio es responsable por 90%
de las úlceras duodenales y 80% de la úlceras gástricas.
Anteriormente a su descubrimiento se decía que dado la alta intensidad
del grado de acidez del estómago ninguna bacteria podía vivir permanentemente
en él.
Se conocía que la mayoría de las bacterias recurrían a algunos
trucos como fabricarse una cápsula externa que la protegía del ácido
u otras cambiaban a formas inactivas o esporas que podían sobrevivir al
tránsito por el estómago y recuperar sus formas activas y su agresividad
en otras porciones del tubo digestivo.
El descubrimiento de h. pylori, anteriormente llamado campilobacter, cambió
el paradigma de la enfermedad ulcerosa, antes se hablaba de una "personalidad"
que predisponía a las úlceras; de su relación con el tipo
de sangre como una pista hacia un origen genético; también se conocía
de la agresión producto del cigarrillo, picantes y licores.
Sin embargo, ninguno de estos factores mostró tanta responsabilidad en
la producción de la enfermedad como el helicobacter pylori.
El diagnóstico se desplazó cada vez más hacia realizar
pruebas en sangre, heces y hasta en el aliento para diagnosticar la infección.
Antes de estas pruebas simples de realizar se hacía el diagnóstico
al encontrar la bacteria en biopsias de la mucosa gástrica e intestinal.
El tratamiento también cambió, se dejaron de lado dietas lácteas
con comidas cada dos horas, las grandes cantidades de antiácidos que incluso
producían una patología que se denominaba "Síndrome
de leche y alcalinos"; quizás lo más importante es que al comprender
la verdadera naturaleza de la enfermedad y darle el tratamiento apropiado se disminuyeron
de manera impresionante los pacientes que se sometían a cirugías
por causa de las úlceras pépticas.
Aunque los síntomas de la enfermedad ulcerosa péptica mejoran
y pueden ser controlados hasta por años, al poco tiempo de abandonarlos,
los síntomas reaparecían.
Si en los tiempos de universidad de este servidor hubiese alguien dicho que el
tratamiento para la úlcera se haría con antibióticos, creo
que hubiera sido expulsado de la facultad, sin derecho a réplica.
Sin embargo, eso es exactamente lo que hacemos ahora. Los antibióticos
eliminan la infección en la mayoría de los casos. Sin embargo, para
que logren su propósito deben ser usados en conjunto con otros medicamentos
que disminuyan la producción de ácido gástrico, sin ellos
el ácido destruiría los antibióticos antes de que hubiesen
hecho su trabajo.
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Lo más importante es que a raíz de estos cambios se han orientado
las investigaciones y con este nuevo paradigma se ha encontrado que enfermedades
que se creían conocidas tienen algunos actores microbianos insospechados,
para ejemplo la aterosclerosis coronaria donde parece que están implicados
algunos agresores microscópicos.
Desde su descubrimiento en 1982 por los ahora, laureados con el premio Nobel de
medicina, los australianos Robin Warren y Barry Marshall se ha implicado al helicobacter
pylori en la gastritis crónica activa, en los vómitos repetitivos
del embarazo y desde hace años se le tiene en la lista de cancerígenos
implicados en el origen del cáncer gástrico y de un tipo de linfoma
llamado "MALT". Sin embargo, con frecuencia se encuentran personas que
albergan la bacteria pero no tienen ningún síntoma.
El Dato.
30% al 50% de la humanidad tiene h. pylori.
El mecanismo exacto de transmisión del h. pylori no se ha podido dilucidar.
Sin embargo, se ha podido encontrar en muestras de las aguas servidas (aguas negras)
de ciudades alrededor de todo el mundo, esto prueba que la bacteria es capaz de
sobrevivir por periodos largos en el agua y que quizás este sea una de
las formas de transmisión.
También se le ha aislado en el vómito de pacientes, incluso niños
infectados. Se ha podido documentar bajo las uñas y en la cavidad oral
de personas con malos hábitos higiénicos.
En el continente africano como en otros se ha demostrado que la infección
puede contraerse en la infancia, 50% de la población de algunos lugares
es seropositivo a los diez años de edad. Las infecciones muestran que la
infección tiende a conservarse dentro de los grupos familiares a veces
por generaciones enteras.
Cápsula 1
Infección en otras especies.
Dentro de las curiosidades relacionadas con este agente patógeno sobresale
el hecho de que existen variedades que pueden vivir en el tracto digestivo de
muchas especies;
Gatos, perros, macacos, hurones, pollos, gaviotas, cerdos, hámsters y ratones
tienen sus propias especies de helicobacter. Se ha encontrado un representante
de la familia helicobacter hasta en delfines.
Estas bacterias fueron encontradas a raíz del descubrimiento hecho en los
humanos. Estas bacterias no suelen representar peligro para los humanos como causantes
de enfermedades.
Cápsula 2
Helicobacter en los niños.
Los niños afectados por la infección del helicobacter pylori se
quejan de dolor abdominal, nauseas, vómitos, gases, sensación de
llenura, no comen bien, tienen mala absorción de las proteínas de
la dieta, diarrea crónica y retraso del crecimiento así como deficiencia
de hierro.
Cápsula 3
El tratamiento de la infección.
El tratamiento es complejo y requiere el uso de dos o más antibióticos,
pues la bacteria es muy resistente. Además, como la bacteria suele rodearse
de un halo de amonio que la protege, debe asociarse bismuto o algunos otros medicamentos
que disminuyen la secreción de ácido gástrico. Aun así
la tasa de erradicación de la infección se sitúa cerca del
85 -90%.