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Cuando recoja la prescripción, debe revisar el nombre y horarios en que debe administrarse la dosis y cotejarlo con la información que el médico le dio. Si las etiquetas son demasiado pequeñas como para leerlas, lleve una lupa o pídale al farmacéutico -o a alguien que tenga mejor vista- que se las lea.
Si tiene alguna duda, pregunte. El farmacéutico tiene la responsabilidad de explicarle cómo debe tomarse el fármaco de manera apropiada, sus efectos secundarios y qué hacer si usted los experimenta. Asimismo, puede suministrarle información por escrito acerca del medicamento.
Muchos consumidores firman un registro cuando recogen su prescripción médica, sin percatarse de que su firma significa que ellos han recibido la información necesaria acerca del fármaco o que están renunciando a su derecho a esa información.
Cuando los pacientes están demasiado enfermos para obtener información adecuada acerca de su medicación, un representante -ya sea un familiar, amigo, o, en un hospital, una enfermera, trabajadora social o defensor de pacientes- debería obtenerla por ellos.
El comité del Instituto de Medicina notó que los pacientes hospitalizados tienen el derecho a contar con un representante a su lado cada vez que ellos reciben medicación y son incapaces de supervisar el proceso por sí mismos.
Se cometen muchos errores cuando personal hospitalario administra el fármaco o la dosis equivocados, administra el fármaco a través del medio erróneo (intravenoso en lugar de intramuscular, por ejemplo) o cuando se lo da al paciente equivocado.
La enfermera a cargo de la medicación siempre debería revisar el brazalete hospitalario del paciente y cotejarlo con el medicamento antes de administrarlo, amén de que debería informarle al paciente el propósito de un fármaco cada vez que sea administrado.
Si tiene programada una cirugía o un examen como una colonoscopía, asegúrese de preguntar qué fármacos puede o debería tomar antes de la operación y cuáles debería dejar.
La aspirina y sus parientes que se venden sin necesidad de receta médica, así como adelgazantes de la sangre por prescripción, pueden ocasionar sangrado incontrolable durante ese tipo de procedimientos.
Antes de abandonar el hospital, pida una lista de los medicamentos que debería estar tomando en casa. Haga que el proveedor revise la lista con usted y asegúrese de entender cuál es la dosis de cada uno y cómo deben tomarse.
Una vez más, escriba dicha información o haga que su representante la escriba por usted.
Siga las instrucciones
Una de las razones más comunes de los malos resultados tiene que ver con no tomar los medicamentos según las instrucciones prescritas. A veces, esto ocurre a consecuencia de un malentendido en los horarios de toma.
Quizás la etiqueta diga “Tome una cápsula cada seis horas”, pero el paciente da por hecho, de manera incorrecta, que eso no incluye las horas de sueño. O el paciente, cuyo idioma natal es el español, pudiera interpretar “once” (“una vez”, en inglés) como las 11:00, como se podría interpretar en castellano, en vez de una vez.
Es de importancia vital ceñirse a las advertencias relacionadas con posibles interacciones de otros fármacos o alimentos, así como peligros en la operación de equipo motorizado, incluidos automóviles, mientras se está bajo un tratamiento médico.
En la actualidad, la mayoría de las farmacias pegan de manera rutinaria estampas amarillas de advertencia en los frasquitos de medicina, y muchas incluyen información para el paciente en panfletos con las drogas que dispensan.
Es deber del consumidor leerlos y seguir las instrucciones, como “tómese con la comida” o “no beba alcohol mientras se usa este fármaco”.
Hoy en día, muchos consumidores revisan la prescripción y remedios alternativos en la internet. Esto puede ser riesgoso debido a que la mayoría de la información es publicada por fuentes legas o comerciales, no por médicos expertos. |