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Una manera de fácil envenenamiento
 

Martes | 20.03.2007

 
Por: Jane E. Brody
The New York Times News Service
 
 
MCT Direct

La muerte de Libby Zion, estudiante universitaria de 18 años de edad, en un hospital de Nueva York, el 5 de marzo de 1984, dio paso a una batalla legal sumamente publicitada y creó una causa célebre con respecto a la falta de supervisión de inexpertos y agotados médicos jóvenes.

Sin embargo, fue solo mucho tiempo después que los expertos pudieron precisar el desorden prevenible que, al parecer, dio paso a la muerte de Zion: una forma de envenenamiento por un fármaco, conocido como síndrome de serotonina.

La historia

Zion, quien llegó al hospital con 39 grados de temperatura, había estado tomando un antidepresivo de prescripción, fenelzina (nardil). La combinación de la fenelzina con el analgésico narcótico meperidina (demerol), que le fue administrada en el hospital, podría elevar su nivel de serotonina en circulación hasta niveles peligrosos.
Cuando ella se agitaba, síntoma de toxicidad por serotonina, e intentaba arrancarse los tubos intravenosos, era contenida, atada, y se cree que la tensión muscular resultante ocasionó que su fiebre se disparara hasta niveles letales.

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Hoy día, con el enorme aumento en el uso de antidepresivos que mejoran la serotonina, a menudo tomados en combinación con otros fármacos que también elevan los niveles de serotonina, especialistas en medicina de emergencia están intentando educar a médicos y pacientes con respecto a este desorden, que no es tan raro y tiene el potencial de amenazar la vida.
En marzo de 2005, dos especialistas de este campo, el Dr. Edward W. Boyer y el Dr. Michael Shannon del Centro Infantil de Boston, notaron que más de 85% de los médicos “no estaba consciente del síndrome de serotonina (también “serotoninérgico”) como un diagnóstico clínico”.

En su artículo publicado en la Revista de Medicina de Nueva Inglaterra, Boyer y Shannon citaron un informe basado en llamados a centros de control de venenos en todo Estados Unidos, en 2002, mostrando 7 mil 349 casos de toxicidad por serotonina y 93 muertes. (En 2005, el último año del que se tienen estadísticas disponibles, se reportaron 118 muertes.)

Los expertos temen que de no reconocerse el síndrome de serotonina en sus etapas tenue o inicial, el resultado puede ser un tratamiento inapropiado y un deterioro abrupto de la condición, llevando a enfermedades severas o la muerte.
Lo que es incluso de mayor importancia, con la esperanza de prevenirlo, es que ellos buscan que tanto médicos como pacientes sepan justamente cuáles fármacos y combinaciones pueden ocasionar envenenamiento por serotonina.

En detalle

Este síndrome se describió por vez primera en la literatura médica en 1959, en un paciente con tuberculosis que recibió tratamiento con meperidina. Sin embargo, no le dieron su nombre actual sino hasta 1982.

Resulta engañoso identificar las primeras indicaciones, ya que presenta diversos síntomas que fácilmente pueden ser confundidos con otras condiciones de menor gravedad, incluyendo temblores, diarrea, hipertensión, ansiedad y agitación. El facultativo que examina al paciente pudiera considerar que los primeros síntomas son inconsecuentes y quizás no piense en relacionarlos con una terapia de drogas, notaron Shannon y Boyer.

En su forma clásica, el síndrome de serotonina involucra tres categorías de síntomas:

–Síntomas cognitivos-conductuales como confusión, desorientación, agitación, irritabilidad, apatía y ansiedad.

–Síntomas neuromusculares como espasmos musculares, reflejos exagerados, rigidez muscular, temblores, pérdida de la coordinación y escalofríos.

–Síntomas autonómicos del sistema nervioso como fiebre, sudoración profusa, taquicardia, aumento en la presión arterial y pupilas dilatadas.

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La ignorancia generalizada con respecto a este síndrome es otro impedimento para su diagnóstico. Sin embargo, incluso cuando los médicos están enterados al respecto, los estrictos criterios de diagnóstico pudieran descartar “lo que actualmente se reconoce como etapas tenues, tempranas o subagudas del desorden”, escribieron Boyer y Shannon.

Quizás un elemento que se suma al desafío sobre el diagnóstico es el hecho de que un enorme número de fármacos –tanto de prescripción como los vendidos sin receta médica, así como las drogas recreativas y los remedios herbales– puede desatar este síndrome.

Además de inhibidores de reabsorción de serotonina como el Zoloft, Prozac y Paxil, así como inhibidores de reabsorción de serotonina y norepinefrina como el Effexor, la lista incluye antidepresivos tricíclicos e inhibidores de monoamina oxidasa, conocidos por sus siglas en inglés, MAOI); analgésicos narcóticos como el fentanil y tramadol; remedios vendidos sin necesidad de receta para la tos y el resfriado que contienen dextrometorfán; el anticonvulsivo valproato; triptanos como Imitrex, usados para atender y prevenir migrañas; el antibiótico Xyvox (linezolida); fármacos para combatir la náusea; el fármaco para combatir el mal de Parkinson, L-dopa; el medicamento Meridia para la pérdida de peso (sibutramina); litio; los suplementos dietarios de triptofán, planta de San Juan y ginseng; así como varias drogas de las que se abusa, incluido el éxtasis, LSD, anfetaminas, los alucinógenos “foxy methoxy” y ruda.

La intoxicación

Si bien el envenenamiento de serotonina puede ser ocasionado por una sobredosis de antidepresivos, con mayor frecuencia resulta a partir de una combinación de un SSRI (inhibidor selectivo de reabsorción de serotonina) o MAOI con otra sustancia que eleve la serotonina.
Los pacientes en riesgo particular, afirman algunos expertos, son los que están tomando combinaciones de antidepresivos con fármacos antipsicóticos, que a veces se prescriben para tratar casos de depresión resistente. En algunos casos, todo lo que hace falta es una pequeña dosis de otro fármaco que induzca la serotonina para ocasionar el síndrome.

Otro caso

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Un paciente que lo padece, un bostoniano de 45 años de edad, había estado tomando cuatro medicamentos para curar su depresión cuando fue sometido a una cirugía de tobillo, en diciembre pasado. Desarrolló varias señales clásicas del síndrome de serotonina mientras estuvo en la sala de recuperación, en la cual le habían administrado fentanil cuando el anestésico dejó de surtir efecto.

Según la descripción por parte de su esposa, él repentinamente empezó a temblar y sacudirse violentamente, así como a rechinar los dientes. Después, lo trasladaron a la unidad de cuidado intensivo, en la cual se revolvió y lanzó golpes, claramente era ajeno a todas las personas que lo rodeaban, y tuvo que ser atado para impedirle que se extrajera los tubos.
Dos semanas después, él seguía en cuidado intensivo y aún mostraba un alto grado de confusión, pese a que le habían retirado todos los medicamentos que podrían haber causado sus síntomas.

El síndrome por exceso de serotonina puede ocurrir a cualquier edad, incluidos los ancianos, niños recién nacidos e incluso en perros. Desde 1998, el centro de control de venenos de la Sociedad Estadounidense por la Prevención de Crueldad en Contra de Animales, ha recibido más de mil reportes sobre la ingestión de medicamentos antidepresivos por parte de perros, mismos que pueden presentar rápidamente los síntomas y terminar muriendo.

Este síndrome también puede ocurrir varias semanas después de haber descontinuado el uso de un fármaco que eleva la serotonina. Algunos fármacos siguen activos en el organismo durante varias semanas, y los MAOI desactivan una enzima relacionada con el metabolismo de la serotonina que no se recupera sino hasta varias semanas después de haber dejado de tomar los medicamentos.

La mayoría de los casos del síndrome de serotonina son tenues y se resuelven en 24 horas. Pero, si los médicos no logran reconocerlos y prescriben ya sea una elevada dosis de un fármaco que mejora la serotonina u otro medicamento para elevarla, las consecuencias pueden ser rápidas y severas.

El aspecto de gran importancia en la prevención del síndrome radica en que los pacientes les entreguen a sus respectivos médicos una lista completa de los medicamentos que ellos toman de manera regular –incluidas prescripciones, medicamentos que no requieren de ellas, suplementos dietarios y drogas recreativas– antes de que él médico prescriba algo nuevo.

De hecho, si usted está tomando cualquiera de los fármacos antes mencionados, quizás desee preguntar con respecto a la seguridad de una nueva prescripción. Y cuando esté recogiendo una nueva prescripción, no sería mala idea que también le pregunte al farmaceuta si la medicación, o un remedio sin receta médica que usted está considerando tomar, es seguro si se combina con cualquier otro fármaco que usted toma.

El tratamiento

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Una vez que este síndrome se desarrolla, el primer paso consiste en detener los fármacos que hacen daño. Es crucial buscar atención inmediata, preferiblemente en un hospital. La mayor parte de los casos solamente requiere que los síntomas sean atendidos, como la agitación, hipertensión arterial y temperatura corporal, y de un poco de tiempo.

Los casos de mayor severidad son atendidos con fármacos que inhiben la serotonina y la sedación química. Los doctores Boyer y Shannon advirtieron que no se debe hacer uso de ataduras físicas para controlar la agitación, debido a que éstas podrían ocasionar contracciones isométricas del músculo que causan una severa acumulación de ácido láctico, así como un aumento en la temperatura del cuerpo que podría constituir una amenaza para la vida.

 
 
     
 
 
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